El día en que una marca de piso cerámico subió al columpio a la típica soa fan de la limpieza.
O sea, vendes piso cerámico y quieres destacarte por sobre otras alternativas. ¿Qué haces? Después de pensarlo, no lo dudas más y le pegas a los otros pisos donde más les duele: son eternos necesitadores de cuidados. Que las cenizas, los líquidos, el barro... ¡EL BARRO!
En serio, es que todos los que éramos cabros chicos en esa época tuvimos a una mamá o a una tía o a una abuela preocupada día y noche de la limpieza de la casa. Y si en una visión de futuro distópico ochentera tipo cyberpunk ya se veía a la tecnología como vigilante y opresora, Cordillera le dio una vuelta y en su réclame no era la tecnología la que jugaba ese rol, sino que eran esas advertencias que todos escuchamos en casa, cayendo sin compasión sobre quienes estaban obligados a pasarle virutilla al piso de parquet y a aspirar alfombras por el resto de sus días. Hasta que, literalmente, uno de ellos vio la luz y descubrió algo que al fin cambió esa «realidad distópica» del virutillado y aspirado eterno... por algo mucho más amable y realmente moderno.
No sé si esta visión distópica del aseo del hogar sacó muchas ronchas en su tiempo. Pucha, qué digo, tal vez no pasó nada pero, en fin, el réclame de Cordillera lanzado al año siguiente fue bastante más amable...
[vía]


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