Prende la Tele: Gato x Liebre, con la C redonda de solidaridad (1997)
- Por admin
- julio 17, 2026
Nuestro tercer Preto en vivo, pa' los graba'os >> https://www.youtube.com/watch?v=tT-fVwhTktU
Con la C redonda de solidaridad. Y con los pies bien en el barro. Gato x Liebre y la catástrofe. Un clásico en estas fechas, con toda la batería de frases cliché y de eternos lugares comunes a la hora de los despachos de prensa.
Cualquier coincidencia... ya saben.
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Si bien es cierto, hacia el final de la temporada de 1985, Cachureos experimentó con público en el estudio, no fue hasta 1987 que el programa al fin se concibió de esa forma. Entre las novedades de ese año, llegó el Señor Lápiz. Con la gracia de ser capaz de dibujar algo en base a lo que sea que le hayan tirado como esbozo loco en el papel, el personaje prendió en poco tiempo.
Pero sería a raíz del corpóreo de un sponsor y del éxito que éste tuvo, medido por cartas enviadas al canal, que Marcelo se decidió a introducir más personajes en forma de corpóreos, los que eventualmente terminaron reemplazando a los chicos, cuando éstos crecieron.
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En el TV Condoro, la mala calidad de los videos era un tema. Y las reiteradas disteclias de la secretaria del canal (la «Glorita» o también llamada «Carmencita») al tipear las tarjetas aumentaban ese tema tanto o más. A tal punto que una noche nos presentaron al «famoso» perro que «limpoa» pisos. Porque «limpoa» piso.
La hilarante forma de poner paños fríos del Pato Strahovsky para explicar el guatazo del perro que «limpoa» pisos (y suplicar empatía del respetable) quedó inmortalizada para la posteridad.
El último vuelito alternativo de CHV fue el momento y lugar en donde TV Condoro logró lo suyo, a su manera.
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A la hora de las novelas enlatadas mexicanas o venezolanas, contraprogramando. Si hay algo que hizo el canal La Red, desde sus primeros días, fue darle pantalla a personas con nula experiencia frente a la cámara, pero que podían funcionar. Rostros nuevos. Refrescar la tele. Así llegaron el (ahora no muy querido) Mauricio Israel, Enrique Tagle, Raúl Alcaíno, también (cómo no recordarlo) el Kike Morandé... y la Eli de Caso. Con un programa de servicio, a la misma hora en que otros pasaban latas importadas, en el que profesionales aconsejaban a gente con problemas. Como un «Sábados Gigantes a sus órdenes» noventoso.
Los pases a comerciales de esa época eran algo singular. Es que faltó poco para que la voz en off dijera «Y usté, ¡¿qué hace viendo telecebollas a esta hora...?!».
Todo esto sólo para Santiago. Antes de la Eli en el Mega... y mucho antes de la Eli en TVN.
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Cuando revisamos el comercial del "Oh!" de Costa, o en una fecha cercana, o en otra plataforma, recuerdo que alguien mencionó esto. Lo mismo, pero en parodia Jappening con Ja. Al igual que el "¡A todo le pone ketchup!", tampoco lo recordaba, pero intuía por donde jugaron. Me quedé corto.
Esto no se podría volver a hacer ni de chiste...
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Uno de los corpóreos de la tele que alguien por ahí de cuando en cuando recuerda, pero que al final fue sólo un títere (por falta de lucas), fue la mascota de la mayonesa Hellmann’s, Hellmyn (o Hellmyns… porque nunca se pusieron de acuerdo). Era típico del Extra Jóvenes del canal 11. Contaba un cuento corto, como una suerte de «Topo Gigio» que salía de una casita e interactuaba con los presentadores (en este caso el Comparini con la Claudia Conserva) y los cabros que iban a participar, pero no mandaba a dormir porque… 5 de la tarde, súper temprano poh.
Esto fue justo el día después de un concierto de Guns N’ Roses en el Estadio Nacional. La historia de Hellmyn «bailando la colita» mientras el concierto transcurría es desopilante.
Que un personaje pa’ cabros chicos haya irrumpido en un juvenil y haya durado tanto tiempo sólo se puede entender en ese canal y en esa época. Pero no se gasten en entenderlo. Sólo ámenlo. ¡Ámenlo y no lo dejen ir!
(Ya, OK, si quieren no más).
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El Profesor Rossa ya había dejado ese set iluminado al que llegó al canal 13 y, de alguna forma, había ordenado un poco ese sótano oscuro pero bastante más grande. Le tengo un cariño especial a esa versión instrumental del tema (que estas promos de ¡casi 1 minuto! permiten apreciar mejor), aunque también hubo una versión instrumental alternativa más calmada. Ahí estaban los tres personajes. Y en esos días, al parecer, el Profesor Rossa ya hacía bailes chistosos.
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Esto no lo conocía. Pero sí, existió. Un momento tevito del que no se habla mucho. Y ya que alguien lo mencionó, ahí va la parodia del Jappening del réclame del ketchup que vimos antes. Primer capítulo de la temporada '89. Con la Gloria Benavides como la dedicada ama de casa enojada porque su lolo le pone ketchup… a todo.
Joya.
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Y bueh… nuevamente una de las muchas licencias que Leonardo Céspedes Producciones (y luego DINT) se tomó con el doblaje de Garfield y sus Amigos. En el capítulo 13 de la primera temporada, a Garfield le cae un plato en la cabeza y termina cantando «Puerto Montt», tema popularizado por Los Iracundos a fines de la década de 1960. Pero equivocó la letra: era «mil besos yo le di», no «un beso yo le di». No podía salir todo perfecto…
Me lo mencionaron una vez, y ahora va ✌️
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Este año anunciaron una nueva película de Los Pitufos. Pero los más viejos siempre vamos a recordar con más cariño la serie animada que vimos por la tele. Y así la presentaba TVN en 1983, recién llegada. Introducida como el éxito internacional de la animación que al fin llegaba a Chile. A nosotros nos dio igual. Eran unos monos divertidos y ya. Y tuvieron que lidiar en su época con mitos jevis.
Los Pitufos, como serie animada, había sido creada por Hanna-Barbera en 1981, basada en un cómic franco-belga de 1958, “Les Schtroumpfs”. Sí, ya sé, impronunciable.
Y nada, que después de Los Pitufos venían más monos, con La Pantera Rosa, Los Peligros de Penélope y una serie de la que no recuerdo nada y que la tengo enterradísima, “Un Cuento Famoso”. ¿Alguien la recuerda?
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¡EL METRO CUADRADO DE PILSEN! En un verano del 84, Don Francisco, en Sábados Gigantes, introducía un panel de conversación sobre la crisis del deporte chileno. Chile era un país malo pa’l deporte. Y comienza a mencionar, una por una, las ideas que circulaban en la época entre la gente. Que la raza, que la ubicación, yada, yada… Y para rematar, sacó lo del “metro cuadrado de pilsen”.
No conocía la referencia más allá del sketch de Dubi y Du en Plan Z. Pero pareciera que el “metro cuadrado de pilsen” fue una frase de uso más o menos común, y que el espacio del Canal 2 la rescató para adornar la naturaleza decadente del par de personajes. No sé. ¿Alguien sabe más?
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Y así como, si no tiene una tremenda mancha de aceite en el piso, no es taller mecánico, o si no hay una tapa de Coca-Cola en la pata coja de alguna mesa, no es picada, si no tiene al de turno derramando o rompiendo algo con rebosante alharaca, no es infomercial. Que no se diga que Jorge Milton Castro de la Barra hacía infomerciales al lote. Porque ocupaba cada recurso del género, incluyendo ése. Sí, ése, el del que da vuelta lo involteable o rompe lo irrompible. Torpezas directamente sacadas del manual académico del infomercial. Jorge Milton, de calidad premium y pureza certificada.
Toma eso, The Open Market.
* Corregido, 2003.
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