Yep. Ta helao. Empezó el invierno y aquí elegimos gozarlo. Y ya que antes revisamos Foguita, ahora nos fuimos al lado Sunnymet de la fuerza. Aunque eso de compartir historias de castillos, sustos y monstruos al llegar la noche parece muy de fuera. Como de serie gringa fogatera. Pero siempre se podía dormir feliz a pata pelá con una Sunnymet. Si sirve para los monstruos de un cuento sacado de la manga por un cabro chico, sirve para cualquiera. Y el cuento tuvo su no sé qué. Tanto, que el «Heribeeeertoooo...» esta vez se sintió súper secundario.
Muy bakán de noche con estufa, pero eso sí, siempre que alguien se acuerde de pararse de la cama antes de quedarse dormido y apagarla. El costo oculto de la parafina (o del gas).
Difícil misión. Pero lo aceptábamos sin chistar.
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