🎵 Nuevo Moncleeeer / es el jabóooon / que dura y dura / da más frescuraaaa... 🎵
El jabón que se atrevió a plantarle cara a todo otro jabón de la competencia, pero fundamentalmente al Le Sancy. ¿Jabones que se deshacen, que no duran nada o que son difíciles de tomar? ¡Ya no más! Y todo presentado con un tema fuertemente basado en una pieza clásica (no me pregunten cómo se llama, no soy experto en eso) que consiguió dejar bien instalado en la memoria este jabón a la hora de comprar. Aunque en verdad en lo único que Moncler en teoría superaba al Le Sancy (que era el que usábamos en casa) era en esa forma «anatómica».
En casa saltamos rápidamente al tren de Moncler, pero sólo para descubrir que esa forma no lo hacía tan superior. O sea, de que se resbalaba, se resbalaba igual.
¿Ya comentamos que un réclame trasciende cuando salta a la cultura pop? El de Moncler no fue menos. Los Dinamita Show lo parodiaron en su «Cementerio Pal Pito 3». Y como todavía le tengo un cariño al blog y a la gente que llega por aquí, va el link.
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¿Con limón? Naaaah, está muy visto.
Cuando los de Quix lanzaron una versión con vinagre (sí, alguna vez existió esta cosa), probablemente el mayor temor que tenían era que la gente creyera que dejaba la loza oliendo a vinagre. Obvio. Así que el punto principal fue hacer que quedara claro que el nuevo Quix no dejaba olor. Y eso, aparte de sacar la grasa y dejar los platos chirriando de limpios, con ese sonido que ya era casi lugar común de los lavalozas desde hace rato, pero que de todas formas se esperaba (o sea, no es un réclame de lavalozas si el plato no chirría de limpio).
Muy bueno será el lavalozas, pero el aliento después de comer pescado, y encima con ajo, es cosa aparte.
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🎵 Li-quid-pei-per 🎵 Perdón si no se lo sacan en un mes.
Éste es uno de esos productos clásicos y toda una cápsula del tiempo. En un mundo atosigado de papel, en el colegio y la oficina, Liquid Paper iba al rescate. O cualquier otra marca, total había muchas. Pero ésta estaba en todos lados.
Y salta a la memoria la experiencia que, de golpe y sopetón, tuviéramos que empezar a usarlo al pasar al segundo ciclo de básica. Porque para todos hubo un punto de la escuela básica en que ya no podíamos usar lápiz grafito y debíamos usar lápiz de pasta. El típico Bic. Entonces, el corrector líquido pasó a ser de uso habitual (y a veces hasta de «abuso» habitual). Las penurias que teníamos que pasar en el momento en que se secaba (porque sí, no teníamos experiencia en usar esta cosa y lo dejábamos destapado) todavía duelen. Entonces saltaba la solución casera que era ir a sacarle el frasco de acetona a la mamá para «diluirlo». ¿Resultado? Al aplicarlo sobre el papel, se pasaba entera a acetona la hoja. Un desastre.
¿Había diluyente? Obvio que había y en librerías medianas ya se podía conseguir, pero era una época en que aplicábamos la solución casera a todo. Incluso a lo que no debíamos.
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Aquí hacemos la pega. El mes pasado comentamos Freshmel y vimos esa frustrada pedida de un café en un restaurant. Pero en los comentarios alguien mencionó este otro réclame, el del hombre con voz de mujer. Así que ahora va.
Porque una garganta afectada no sólo puede hacer pasar vergüenza, sino que en otros casos podría ser hasta motivo de separación. ¿Le puse mucho? Yep, le puse mucho. Pero la idea es ésa.
Ambos réclames fueron parte de la misma campaña, pero el otro salió con fecha en 1996 (la fecha de la fuente). O sea que esto estuvo rotando por al menos tres años en la tele. Estas cosas ya no pasan.
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Réclame: La Danesa le regala un sueldo igual al de su marido (con Maitén Montenegro) (1984)
- Por admin
- septiembre 13, 2026
«Gane un sueldo igual al de su marido». La promesa de La Danesa en pleno corazón de los ochenta.
Bastaba encontrar la ficha ganadora en el pote y listo. Si tan sólo hubiera conocido un caso de alguien cercano que haya ganado algo así. Pero lo creíamos... porque salió en la tele. Mínimo 16 lucas, máximo 40. A valores de 2026, entre 339.000 y 847.000 pesos. Lo considero un poco corto, pero, no perdamos el contexto, era economía de Chile ochentero. Y contexto social de Chile ochentero. Con el hombre sostenedor y la esposa dueña de casa que no paraba en todo el día... porque era lo que tocaba hacer.
Nota especial para Maitén Montenegro que aquí sacó a relucir todo su bagaje haciendo musicales, más los años de Jappening. ¿Pedreros estuvo detrás de esto también? No me sería raro.
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Entre paréntesis, qué frescos son. O «qué cinéfilos» son. Con toda esa onda estilo Indiana Jones que Caricia nos presentaba, hubo ganas de seguir estirando la fama ochentera de su jugo en polvo. Así, nuestro Indiana Jones criollo supo escapar de la trampa pidiendo como último deseo «Caricia... mandarina» (muy importante esa pausa antes de mencionar el sabor, que a estas alturas era ya como la firma de la saga). Y con un sabor a «piña colada» entre su gama. Un poco tarde llegó esa creatividad con los sabores, pero se hizo.
Y al final, la parodia al grito de Wilhelm... o tal vez el mismísimo grito de Wilhelm, aunque le bajaron el pitch eso sí. En efecto, es cine.
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Quizá el jingle más pegote de toda la historia de Impulse. Y con el simbolismo del 17, de la transición de la juventud hacia la mayoría de edad y esa actitud que Impulse resumió en tres palabras: joven, libre, audaz. Quizá como una forma de representar lo mejor de ambos mundos.
Y, todo a su vez, coincidente con un año que fue hito en nuestra historia, ya saben, cuando tuvimos por fin una Miss Universe y se instaló una fiebre nacional por los concursos de belleza, de la cual una de sus manifestaciones más pop fue el nacimiento, poco tiempo más tarde, de la revista y el concurso de Miss 17. Concurso del que acaban de anunciar que vuelve el próximo verano, después de la quiebra de la editorial y un largo tiempo de suspensión. Anda particularmente creativo nuestro guionista patrio.
Obviamente no hay prueba de nada y son dos temas na' que ver, unidos de pura coincidencia por un número... pero si me dicen que el 17 les quedó dando vuelta para lo que harían un par de años después, les creo.
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¿Bluto... o Brutus? Otro «Ven que te cuento», al rescate.
El antagonista de Popeye nació como Bluto. Fue creado por Elzie Crisler Segar en 1932 como «Bluto the Terrible», un personaje de un solo uso, para la tira cómica «Thimble Theatre» (luego renombrada a «Popeye»). Fleischer Studios lo incluyó en los cortos animados hasta 1957, año en que la producción cesó.
Luego, King Features retomó la producción del cartoon, pero creó otro antagonista y prescindió de Bluto. La introducción de «Brutus» en 1960 tuvo que ver con un tema de derechos de autor. King Features creía que no tenía los derechos de Bluto. Así que no quiso problemas con Paramount, la entonces controladora de Fleischer Studios, y creó otro antagonista para Popeye... Brutus. Mientras Bluto era musculoso, el personaje de Brutus era obeso. Y un poco torpe.
Cuando se dieron cuenta que sí podían usar a Bluto, lo reintrodujeron. Ello ocurrió en la serie de Hanna-Barbera de 1978 («The All New Popeye Show»). Y el cómic, en 1988, resolvió la inconsistencia dejando a Bluto y Brutus como hermanos gemelos.
Los fans... no perdieron el tiempo complicándose la vida. Siempre percibieron a Bluto y Brutus como uno solo.
Réclame: Indiana Amortiguadores (o el día en que Av. Brasil y 10 de Julio salvaron la tele) (1991)
- Por admin
- septiembre 02, 2026
Se hizo con 2 pesos, pero se hizo. Un distribuidor de amortiguadores de auto (de ésos de Av. Brasil o 10 de Julio) puso este réclame en esas tardes de automovilismo del RTU. Tiene un saborcillo a lo que hacían algunos negocios locales gringos en su tele local.
Amortiguadores fallando y pegándole al compa... donde más le duele.
Pero no, gente. Esto jamás pasó. Ni pasará.









