Parece que la escena del jugo en polvo ochentosa se ponía buena porque, antes de llegar a la mitad de la década, se sumaba otro amiguito más a la fiesta. Sip-Sup, el jugo nuevo que «era un secreto». Eso, y mi lagunosa memoria de la época, me sugieren que los de Sip-Sup estuvieron varias semanas, previo al lanzamiento, poniendo réclames por la tele, en plan teaser, con la idea de «ya viene algo nuevo, pero no les puedo contar porque es un secreto...» Como sea, de estos réclames hubo varios, preguntando opiniones acerca de Sip-Sup, pero el que nunca olvidé fue el del cabro chico que opinaba que el Sip-Sup era «más rico que... un guatón». ¡¿Pero por qué un guatón?!
En un mundo de gaseosas sólo durante el finde, los jugos en polvo se consumían como si no hubiera un mañana.
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