«Toda la piel, toda la familia». En la década del '80 los de la Crema Lechuga lanzaron este réclame súper tranqui y súper familiar.
Hay pocos productos nacionales tan veteranos como la Crema Lechuga. Fue creada en algún punto de la primera mitad del siglo XX por los Laboratorios Arensburg (Arens, para los amigos) de los hermanos Arensburg, compañía que fue fundada a su vez en 1917. Sobrevivió a muchos otros productos de la misma Arens y existe hasta hoy, aunque ahora en poder de los «piérdete una» de Maver.
De Crema Lechuga ya no salen nuevos réclames. Y tal vez no los necesite. Se vende más por tradición que por luces.
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Cuando apareció el Stic Fix, aún de Härting y antes que llegara Henkel a comprarla poco a poquito, fue casi un paso de progreso. El Stic Fix llegó a un mundo en el que el colegial de la época pegaba con cola fría, con algún pegamento casero como el engrudo o (alerta de viejazo) con «goma de pegar». Y hubo cabros que hasta le daban otro uso.
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Cuando traigo a revisar cuadernos, de cualquier época, hay una frase que en los comentarios se aparece casi siempre: «Colón, el cuaderno campeón» o «Colón ¡como avióooooooon!»
Así que ahí va, «Colón ¡como avión!». Da para pensar que un buen día en Colón se sentaron todos a la mesa para tirar frases, alguien tiró «como avión» y, como rimaba, quedó. ¿Conexión con Colón? Aparte de poder hacerse aviones de papel sacándoles hojas a los cuadernos, ninguna. Y todo por una promo que daba premios que se ganaban encontrando un sello dentro de los cuadernos. En ese tiempo se podían hacer así las promos. Ahora, con los súper vendiendo cuadernos, imposible.
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Hola de Hucke, el primer chocolate «con trocitos de sensualidad» (1991)
- Por admin
- marzo 09, 2026
Hola, hola, hola... Oh là là! De los mismos creadores del (incomprendido) «¿Qué me trajiste?», el chocolate Hola de Hucke. Autoproclamado el primer chocolate «con trocitos de sensualidad». Ya, pero, ¿qué le pusiste al chocolate, poh? Al poco rato, probablemente porque poner en el envase «trocitos de sensualidad» no pasó ninguna norma sanitaria, el envoltorio terminó llevando el extremadamente poco cool texto «chocolate con agregado». ¿Agregado? Podría ser cualquier cosa, arroz, harina, asado del día anterior, cemento...
Otro chocolate que nunca compré, pero que supe que existió. Y sí, este chocolatito tuvo otro de esos réclames que hoy ya no se podrían hacer.
(Chao)
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Prende la Tele: Los primeros tiempos del «Aló Eli», en La Red (1991)
- Por admin
- marzo 08, 2026
A la hora de las novelas enlatadas mexicanas o venezolanas, contraprogramando. Si hay algo que hizo el canal La Red, desde sus primeros días, fue darle pantalla a personas con nula experiencia frente a la cámara, pero que podían funcionar. Rostros nuevos. Refrescar la tele. Así llegaron el (ahora no muy querido) Mauricio Israel, Enrique Tagle, Raúl Alcaíno, también (cómo no recordarlo) el Kike Morandé... y la Eli de Caso. Con un programa de servicio, a la misma hora en que otros pasaban latas importadas, en el que profesionales aconsejaban a gente con problemas. Como un «Sábados Gigantes a sus órdenes» noventoso.
Los pases a comerciales de esa época eran algo singular. Es que faltó poco para que la voz en off dijera «Y usté, ¡¿qué hace viendo telecebollas a esta hora...?!».
Todo esto sólo para Santiago. Antes de la Eli en el Mega... y mucho antes de la Eli en TVN.
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Betún Virginia, el betún de zapatos a prueba del «famoso Pancho Ruiz», un desastre en casi todo, excepto en sus zapatos, los más brillantes e impecables del colegio. Buen secreto el de su mami.
La época de la escuela no siendo siempre el niñito correctito y obediente, recomiendo no saltársela.
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Un capítulo más dentro de la saga de Mademsa. Siempre con el actor británico Steve Gardner (doblado por Jorge Gajardo) como el técnico de Mademsa y que lo tuvieron fijo en los réclames para las entregas durante toda una década y más. Pobre tipo, siempre envuelto en peripecias, como la de tener que arrancar de las vecinas de todo un barrio, o participar en el memorable musical de Margarita, entre otras cosas. Pero este momento, en que una soa se hizo la loca y se quedó con el refri de la vecina, se recuerda poco. ¿Y perder todo lo que compró en el super? Tai más tonto...
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Se extraña a Costa patrocinando Viña. Pero en los ochentas, todos los años lanzaba cosas nuevas y usaba el festival para darles bombo. En el '86 lanzó el Doblón como una galleta capaz de sacar de su juicio a todo el que la conociera. O sea, era como una Frac bañada en chocolate, no más que eso, pero le pusieron color igual. Con un jefe gruñón del que nunca se vio su cara (sólo su furia) y que sólo se controlaba comiendo Doblones, y con esa secre de la oficina del lado que también terminó por sucumbir, los de Costa le dejaron más de alguna pesadilla a muchos peques de la época. Yo... yo lo encontraba chistoso no más.
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Hola, ¿me da un Danky Nogatongamegalosomanjarchafafrinilofo... por favor? El primer «qué importa el nombre». La Savory de fines de los setentas quiso llamar la atención. Lanzó un Danky de nombre ridículamente largo, para que se notara y se hablara de él. O bien para destacar su valor, porque era tan bueno que, muy a pesar de su nombre ridículamente alargado, lo ibas a pedir igual. Al final, fue un helado que logró sobrevivir y que existe hasta el día de hoy (junto con el Danky 21).
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