En los ochentas hubo varios detergentes de corta vida. Por ahí recuerdo El Zorro vagamente. Pero éste, el Rinso, que aún existe, por ese tiempo decía que lavaba bien y costaba menos. Y estrenaba su aroma limón. Y si no dejaba conforme con el lavado, devolvía la plata. Ésa era la promesa. Todo esto en un réclame en el que se gastaron no dos, sino que un sólo peso, aparte de lo que le pagaron a la actriz (me soplan que es Carmen Barros), en caso que derechamente no hayan hecho un casting de dueñas de casa. No sé, probablemente nunca haya lavado a mano un calcetín, pero habla como una correcta dueña de casa ochentera. Le creí todo.
En casa nunca tuvimos por nuestra cuenta las promos del Drive. Sólo las vimos en la tele, o con suerte llegaban algunas por la vecina que usaba Drive y no tenía hijos chicos.
Porque nunca faltaba el Rinso. Y funcionaba.
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Aquí lo que fue ese primer directo.
Arreglando cosas a última hora, todavía duele que el audio haya quedado así. Pero, en fin, fue el primero y para el próximo esto no pasa. Ojalá.
De aquí en adelante, tengo la idea de que sean especiales temáticos. Y en este primer directo salió el tema de los réclames traumáticos, así que podríamos hacer un especial con ese tipo de contenido, revisarlo y comentarlo. ¿Tinca?
Ahí les aviso.
Volvamos a las promos. Y volvamos a una a medio olvidar: la de los camioncitos de Quik. Unos camioncitos plásticos de colores que venían dentro de cada tarro. Sin cupones, sin canjes, sin plata, sin nada. Así no más. Uno en cada tarro. Y con este réclame que unió metraje filmado y animación.
Ahí quedaste, Roger Rabbit.
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El clásico Raid. Esta vez, en versión moscas y zancudos.
Aunque sé que a parte de los que pasan por aquí les daban miedito los réclames de Raid, para mí era todo lo contrario. Si bien las moscas y los zancudos típicos del verano eran molestos y, en el réclame, además burlescos, era satisfactorio que al final siempre perdieran. Es como el efecto «Equipo Rocket». Los insectos eran «los malos», pero siempre perdían miserablemente. Y eso era muy chistoso.
Nota aparte para lo de rociar todo el salón con Raid. Probablemente ese salón estuvo varias horas sin poder recibir invitados.
Actualmente, ya no usan estos personajes y hacen unas cosas tan meh... Pero en fin, gocemos que cuando chicos nos divertíamos con esto.
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El Sahne-Nuss no corría solo. También había Costa Nuss.
Otra cápsula del tiempo. Esa vieja publicidad hecha en cine y que contaba historias. Una discusión en un restaurant que no deja bien a ninguno de los dos pero que al final se supera gracias a recordarse... y al chocolate. Y a las ganas de volver a verse y arreglar todo. ¿El tema de fondo lo canta la Cecilia Echenique?
Por alguna extraña razón, el chocolate con almendras en los réclames ha estado muy relacionado a las parejas (aunque no siempre fue así). Y por eso, y quién sabe qué más, el mundo mira el amor de pareja como si fuera puro disfrute y no tuviera complicaciones (aunque tenga reconciliaciones). No es el clásico comercial de la pareja feliz, sino el de la pareja que vive una crisis, pero que sale. Es hasta esperanzador. Ja, yo po, escribiendo como si fuera el más pololo.
Y no sé. Es como es no más. Y esto estaba bien olvidado, pero cuando lo vi de nuevo me lo desbloqueé. Y lo amé.
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Llamar por teléfono, antes de los celulares. Conseguir el número de teléfono del/la pinche era sólo la mitad de la misión. Porque uno no llamaba a una persona. Llamaba a una casa, a veces a la casa del vecino. Y aún cuando ese número fuera de la persona que uno quería, si no había tanta suerte, había que pasar previamente por un filtro, el de algún familiar X que contestó del otro lado. Pero lo sobrevivimos.
La antigua Chilesat nos pegó en la fibra. Obvio que no nos dimos cuenta ni lo veíamos venir que seríamos la última generación en pasar por esto.
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Si digo Picnic de Costa, lo que salta de inmediato a la memoria es el vendedor de micros vestido de etiqueta (con ese cierre «tupendo») y luego, los más senior, nos acordamos también del «y yo... me como un Picnic». Ambas joyitas ya las revisamos acá. Pero hay uno que quedó como en el limbo, a medio olvidar, con un cuento mucho más oscuro.
El réclame, ambientado en un futuro distópico muy en la onda de Blade Runner o Terminator, muestra cómo se consigue Picnic en una máquina expendedora de ese mundo y lo que pasa cuando un tipo de apellido Connors, qué penita, no consigue su Picnic. Yep. Connors con S, porque nada puede inspirar más futurismo distópico que el apellido Connor(s).
Al final cierra con una referencia a la «Confederación», la que nunca supimos qué era. Posiblemente, el guiño a una secuela... que nunca llegó.
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Rock N' Free Pop Music Manía. No es una cosa así como qué bruto, qué nombre más largo para una promo, pero debe estar del promedio hacia arriba.
No sólo de Free Concert vivía la Free. También hubo promos. Y en el '87 se sacaron esta promo muy en onda superhéroes, muy en onda Batman clásico, con estos jóvenes Rockman y Popgirl que en sus ratos libres eran literales ñoños de biblioteca, pero que terminaban siendo los que irían al rescate de los premios de una promo con mucho, mucho, mucho ochentismo.
Y sí, «la Free es mejor que la Coca-Cola y la Pepsi» es algo que nadie pensó ni dijo nunca, pero en el mundo Free las promos no faltaron.
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Prende la Tele: Gato x Liebre, con la C redonda de solidaridad (1997)
- Por admin
- julio 17, 2026
Con la C redonda de solidaridad. Y con los pies bien en el barro. Gato x Liebre y la catástrofe. Un clásico en estas fechas, con toda la batería de frases cliché y de eternos lugares comunes a la hora de los despachos de prensa.
Cualquier coincidencia... ya saben.
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