Prende la Tele: Gato x Liebre, con la C redonda de solidaridad (1997)
- Por admin
- julio 17, 2026
Con la C redonda de solidaridad. Y con los pies bien en el barro. Gato x Liebre y la catástrofe. Un clásico en estas fechas, con toda la batería de frases cliché y de eternos lugares comunes a la hora de los despachos de prensa. Cualquier coincidencia... ya saben.
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Desbloqueemos una cosita. A propósito del día, me preguntaron cómo estaba el agua y yo me acordé de esto. Literal.
Cuando el índice de «esto nunca pasó» alcanza magnitudes astronómicas. Un suelo seco en donde no ha llovido en años. No, pero nuestro sujeto va y agarra su frasco de Old Spice, se lo echa generosamente y, a los segundos... paf, la mansa ola. Y después, para cerrar el capítulo, llega una gringa, de la mismísima nada, y le pregunta «¿Cómo está el agua?». Pero es que...
Se me había olvidado todo lo demás, excepto el «¿Cómo está el agua?». No, pero anda a hablarle en inglés «Tarzán» a un norteamericano...
De nuevo. Esto nunca pasó. Ni pasará.
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Pocos se acuerdan que el Hickory Hill partió siendo una limonada con vitamina C. Te refrescaba en verano, te ayudaba en invierno. Así era la cosa, ¿no? Yep, tan fome como una limonada.
Pero en el ’93 se lanzó como un jugo en polvo con «sabores diferentes», que no era más que mezclar sabores… y que ojalá quedara rico. Y se sacaron todo este cuento de las pruebas de sabor (porque era bien raro lo que estaban haciendo), invitando a «personas anónimas» a probar. A algunos les gustaba, ante lo cual «los Hickory Hill» salían a celebrar. Pero a otras personas… no les gustaba, con lamentables consecuencias. El grito de «¡NO LE GUSTÓ!» estuvo a un pelo de pasar al lenguaje cotidiano. Pero lo aprovechamos para una que otra tallita.
Después, mientras lanzaban sabores más convencionales, empezaron a meter personajes, como Terminator y Michael Jackson (sin mencionarlos, obvio). Y, no puedo omitirlo, por alguna razón la gente recuerda mucho el de Michael Jackson. De Terminator no hubo ninguna película en 1995 ni en años cercanos. Pero justo en 1996, Jackson había iniciado su HIStory World Tour. Una época en que las giras de los artistas famosos eran tema por acá aunque no vinieran y los «World Tour», de gira mundial, en la práctica fueran el puro nombre.
El Hickory Hill brilló más por sus réclames que por su éxito comercial. Es que todavía encontrábamos bien raro eso de mezclar sabores. Y yo tiraba la talla de que iban a lanzar un sabor de ají con tuna. Humor de cabro chico.
Era septiembre de ese año 1994 y el multicarrier estaba en proceso de despliegue. Todas las compañías grandes que iban a ser carrier estaban desplegando publicidad como locas, con eventos, promos, regalos, exceptuando una: la CTC. Y daba la impresión de que la CTC se sentía cómoda en el nuevo escenario, mientras las demás tenían miedo de su posición más privilegiada de cara al cliente. Se pensaba que la misma compañía de teléfonos de toda la vida, ahora transformada en carrier, iba a tener un tremendo poder. Así que sí, por esa razón las demás estaban promocionándose a destajo.
En eso, Entel se mandó una promo de llamar a mitad de precio. Pero, pucha, no sé qué nivel de ofertón pudo ser. Era un sistema de multicarrier súper incipiente aún, con apenas un puñadito de ciudades en donde ya estaba. Faltaba todo el norte, faltaba desde Concepción al sur… y faltaba todo Santiago. Entonces, como que tirar una promo a mitad de precio en todo horario… no sé qué tanto te sacrificaste por el ofertón po, Entel. Pero igual el réclame te quedó divertido. Con un no tan sutil doble sentido que se hacía más evidente en la última toma, en donde un encuadre más cerrado dejaba todo aún más a la imaginación. «¿Todavía no? Todavía no.»
En octubre de 1994, con la llegada a Santiago, el multicarrier tuvo la inauguración oficial. Y eso de esperar una determinada hora para llamar, en tiempos sin Internet, es que lo seguimos sufriendo por varios años más.
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El clásico 1+1, a partir de aquí, se subió con todo al mundo de los cereales para el desayuno con mascotas. La colaboración Soprole x Kellogg’s se dio con las Zucaritas y los Choco Krispis (variedades que aún se pueden conseguir). Y, para promocionarlos, recurrieron a un poco de humor colegial que, de seguro, saltó al mundo real en una que otra sala de clase.
Un humor que, además, saltó a la tele misma con Millenium Show, duo cómico salido de un concurso de talentos y que replicó la tallita del «¡Soprole!» en Viña 2001, como una de las muchas referencias que usaba el «Turrón», personaje caracterizado por «rallar la papa» con las cosas que miraba en la tele. Yep, va una yapa para los que se quedan hasta el final.
Los Millenium Show, después de la fama de Viña, tuvieron cada uno problemas de salud, por lo que abandonaron los escenarios. Por ahí también el «Peñeteñe» se sumó a otro grupo cómico. Pero, hace muy poco, el año pasado, ambos integrantes se reencontraron en el podcast del Luis Slimming «Entre broma & broma».
Que los réclames de ahora consigan meter en lo cotidiano una tallita como la del 1+1… ni por las tapas. No pidamos tanto.
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El reel más anti-reel que he compartido jamás. Uno que me lleva a fines de los ochentas y a esa rutina, no «del colegio a la casa» sino que «del colegio a la cama». Yep. Porque no había plata pa' pastillas, ni remedios, ni jarabes, ni nada. Así que, una vez vuelto del colegio y hecha la tarea, era estar en cama toda la tarde viendo mucha tele. Tal vez fue la época en que más tele vi en la vida.
Y si antes fue la hoja de papel cayendo lentamente con un pianito de fondo, años después los de Dualette hicieron esto. Un jardín de invierno, nieve, unos patos, un gatito, violines... Y todo para vender un papel confort.
«Gracias por la delicadeza». Porque es un gracias. Un gracias muy frío, pero un gracias. Y aquí, es además una pausa. Una pausa de ésas que nadie se las cree mucho, pero que hay que hacer cuando el sentido se agota.
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Yep. Ta helao. Empezó el invierno y aquí elegimos gozarlo. Y ya que antes revisamos Foguita, ahora nos fuimos al lado Sunnymet de la fuerza. Aunque eso de compartir historias de castillos, sustos y monstruos al llegar la noche parece muy de fuera. Como de serie gringa fogatera. Pero siempre se podía dormir feliz a pata pelá con una Sunnymet. Si sirve para los monstruos de un cuento sacado de la manga por un cabro chico, sirve para cualquiera. Y el cuento tuvo su no sé qué. Tanto, que el «Heribeeeertoooo...» esta vez se sintió súper secundario.
Muy bakán de noche con estufa, pero eso sí, siempre que alguien se acuerde de pararse de la cama antes de quedarse dormido y apagarla. El costo oculto de la parafina (o del gas).
Difícil misión. Pero lo aceptábamos sin chistar.
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«Destapa la risa». A diferencia de la mayoría de promos con premios inalcanzables y de las que nunca conocimos a alguien que hubiera ganado alguna cosa, ésta de Free y sus amiguis seguía la escuela del «bien barato, pero harto». Fueron bromas que gozaron de su momento de fama y que, por un breve tiempo, se pusieron tan de moda que te las encontrabas en la feria libre sin pasar por ninguna promo. Y eran tantas que, en un réclame de 45 segundos, no las pudieron mencionar todas.
Todo muy colorinche, muy ochentoso, muy divertido para su época, pero con un pelín de cringe. Con todo, no alcanzó a envejecer mal. Por suerte.
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En Almac, la entendemos, mamá. Yep. Hora de clásicos en Réclame.
Y quien mejor para entender a una mamá que… otra mamá. Así, para el rol de jefa de tienda, se trajeron desde Argentina a Graciela Ferrari (no Gabriela como se podía ver en su placa), que sí, fue la misma de Petete y amor platónico para más de alguno. Una jefa de tienda que estaba al frente del buque y que también era mamá, tenía su hogar y con ese paralelo al comienzo lo trataban de hacer ver. Todo esto en un supermercado que, visto hoy, es una auténtica cápsula del tiempo de cómo eran los supermercados en los comienzos, desde su aparición, hasta la década ochentosa. Con un aspecto de galpón, ni por si acaso enormes y súperiluminados como lo son ahora. Con frutas y verduras en canastos de mimbre. Con ofertas escritas con plumón y etiquetas de precio en vez de códigos de barras. Cuando ir al super era para comprar comida, bebidas, artículos de aseo… y hasta ahí. Y, cerrándolo todo, un jingle que es un clásico y que rotaba hasta en radio (pero en radios FM no más. ¿AM? Noooo, qué roto…)
Respecto al jingle, fue cantado por una voz que le sonará familiar a muchos, aunque no conozcan su nombre: Claudia Muñoz. Grabó una montonera de jingles y hasta aportó con el tema central de una teleserie. En fin.
En cuanto a Graciela (Gachi para los amigos), fue rostro reconocido de la tele de su país, hasta esa época. Al año siguiente se casó y se retiró para ser empresaria textil, igualito que su nuevo marido. «¿Así es que no va a cantar?» Como le decía en off Jorge Rencoret un par de años después en otro réclame de Almac, antes de las ofertas de la semana. Nop, Gachi nunca cantó, al menos, en algún réclame de Almac. Pero la recordamos igual.
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Esto fue una continuación. Una segunda parte de un réclame de 1981 en que nuestro (ya conocido de la casa) repartidor de Mademsa llegó con la estufa y al final tuvo que salir por atrás.
Alguien tuvo que haber quedado con las ganas de ver qué más pasaba. Así que, tres años después, la continuación al fin llegó.
Entre medio, cambió hasta el modelo de la estufa. Pero quién se fija tanto en detalles ñoños. Qué importa eso. La invitada del lolito era alguien que, como después nos enteraríamos, era nada menos que la Katty Kowaleczko (Katty Ko para los amigos) que por esa época fue modelo de Sábados Gigantes y también hizo uno que otro réclame. Antes de las teleseries.
La Foguita (o la Sunny Met) podrán tener todos los contras de la parafina, y por eso varios tuvimos que evolucionar a la fuerza hacia las estufas a gas o a las eléctricas, pero ninguna alternativa entrega tanto calor por tan poco. Se extraña. Harto.
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