🎵 Li-quid-pei-per 🎵 Perdón si no se lo sacan en un mes.
Éste es uno de esos productos clásicos y toda una cápsula del tiempo. En un mundo atosigado de papel, en el colegio y la oficina, Liquid Paper iba al rescate. O cualquier otra marca, total había muchas. Pero ésta estaba en todos lados.
Y salta a la memoria la experiencia que, de golpe y sopetón, tuviéramos que empezar a usarlo al pasar al segundo ciclo de básica. Porque para todos hubo un punto de la escuela básica en que ya no podíamos usar lápiz grafito y debíamos usar lápiz de pasta. El típico Bic. Entonces, el corrector líquido pasó a ser de uso habitual (y a veces hasta de «abuso» habitual). Las penurias que teníamos que pasar en el momento en que se secaba (porque sí, no teníamos experiencia en usar esta cosa y lo dejábamos destapado) todavía duelen. Entonces saltaba la solución casera que era ir a sacarle el frasco de acetona a la mamá para «diluirlo». ¿Resultado? Al aplicarlo sobre el papel, se pasaba entera a acetona la hoja. Un desastre.
¿Había diluyente? Obvio que había y en librerías medianas ya se podía conseguir, pero era una época en que aplicábamos la solución casera a todo. Incluso a lo que no debíamos.
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