No me vas a creer, Teche. Salió con la chiva del banco... Un banco que atiende rápido, a cualquier hora, incluso un sábado en la noche. Difícil de creer en 1990. Y más para una esposa celosa.
El Supermático del Banco de Santiago. De un tiempo en que la sola idea de una máquina como cajero de banco se sentía como el futuro. Éste que tenía una rudimentaria (para estándares actuales) pantalla touch y entregaba hasta cartolas, se sentía más futurista aún.
Hace un tiempo vimos otro. El del par de amigas que se encuentran en la fila del banco.
Como sea. Nada bueno sale de sacar conclusiones con información incompleta. En el banco, en la casa y donde sea.
Así que salud por eso. Yo no tomo, pero es un decir.
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