«🎵 Dip-darap, dip-dip-darap... 🎵 ¿Cuál Vim, papá?» Nuevamente, un not-desbloqueo.
Es que en los ochentas el Vim evolucionó. Descontinuaron el Vim que existía, crearon dos nuevos Vim y a la gente le tenía que quedar claro cuál era cuál. Dos Vim, cada uno con distinto uso. Uno para el baño y el otro para la cocina. Y para eso, pusieron a un cabro chico en su pieza escuchando música, pero que tenía que colaborar en el aseo de la casa de alguna forma... aunque sea yendo a buscar el Vim.
Un cabro chico que, reconozcámoslo porfa, cuando nosotros éramos chicos y lo veíamos por la tele, nos caía súper mal. Pero que dejó esta joya que aún se recuerda, al menos, por nuestra generación. Porque, honestamente, dudo que los más jóvenes lo tengan en su memoria.
Un réclame ochentoso que supo ser genial... a su manera.
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