Réclame: Hasta en el aeropuerto, «¡cómprate un auto, Perico!» (1994)
- Por admin
- octubre 29, 2026
La saga del «¡Cómprate un auto, Perico!», aunque espaciada en el tiempo, duró años. Décadas. No me pregunten de dónde ni cómo apareció Perico en bicicleta en la pista del aeropuerto. Hay cosas que no tienen sentido ni necesidad de preguntar por qué. Pero nuevamente se reencontraron Delfina Guzmán y Nissim Sharim como Ismenia y Perico en el '94 en un réclame del Banco de Santiago, esta vez para promocionar una tarjeta.
Nos cambiaron los kilómetros por millas, le cambiaron el nombre a la aerolínea, pero seguimos acordándonos de esto.
Y sin mencionar que luego de que el banco pasó a ser Santander, los siguieron llamando. Eso dice mucho.
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«Sí... pero si no fuera por Entel...»
Habían comenzado los noventas y Entel estaría recién completamente privatizada en ese año '92. Era el boom de las telecomunicaciones en nuestro país. Ya funcionaban las primeras redes celulares, más y más gente podía optar al teléfono fijo, y Entel se seguía mostrando como la empresa que acortaba distancias, integrando comunidades aisladas al resto del país, y de la que todo chileno debería estar orgulloso. Tanto así que en este réclame se fueron a meter al desierto, a rescatar a un mochilero explorador. Y a hablar de la importancia de Entel. Obvio.
Eran tiempos en que todavía percibíamos a Entel con un gran rol social, en que localidades como San Pedro de Atacama aún no se mostraban *tan* turísticas como hoy, y en que no cualquiera se metía a turistear al desierto.
Tuve que buscar Balcón, la localidad que menciona el técnico, y encontré El Balcón de los Hermanos, próxima a San Pedro, casi en la frontera con Bolivia y, sí, también se convirtió en un punto turístico.
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Réclame: Vim Líquido (¿Y qué tiene ella... que no tenga yo?) (1990)
- Por admin
- octubre 23, 2026
«¿Y qué tiene ella... que no tenga yo?»
Si el Vim en polvo nos presentó el «Pablo, tráeme el Vim», el Vim Líquido, algunos años después, nos mostró lo que pasa cuando una soa envidia la limpieza de la casa de su amiga. Así que, aprovechando la visita, hizo todo lo que estimó necesario y no salió de esa casa sin descubrir el secreto de tal increíble limpieza. Y cuando al fin descubrió que todo fue gracias al Vim Líquido, no escatimó en gastos. Pudo haber ido al comercio más cercano a conseguir su propio Vim y le salía más barato, pero...
Poca broma con esto, ya que este réclame instaló por un buen tiempo en el lenguaje del día a día la frase «maniática de la limpieza». Si cuando chico/a la escuchaste en más de alguna parte, de aquí salió.
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Oye, espera... ¿y Raid no dijo nada?
Cuando los humanos se van, los insectos hacen fiesta. Arela en los noventa lanzó una cera con acción contra insectos y, al parecer, no dudó en usar un recurso que ya se nos hacía familiar desde un buen tiempo atrás. Insectos en animación que, ante la acción del producto, se desmayaban.
Muy Raid todo. Faltó el grito «¡Raaaaaaaid!» y era. Pero quedó chistoso.
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Una de las cadenas de supermercados desaparecidas y casi olvidadas de la capital: Agas.
Y la razón por la cual me es particularmente memorable (en mi caso) es que fue la primera cadena que llegó a Renca. Como que aún a comienzos de los noventa, había un pensamiento colectivo de que Renca era demasiado poca cosa como para que hubiera un supermercado, mucho menos uno de cadena. Así que cuando al fin llegó uno, el Agas, fue un suceso comunal.
Pero la novedad duró poco. Unos pocos años después, apareció el «Ekono Lider» en Alameda esquina Velásquez, vendido como el primer hipermercado, una cosa enorme, fuera de la comuna pero que en casa nos significaba sólo un cuarto de hora más en micro (o en colectivo) comparado con el Agas.
Y después llegaron las otras cadenas.
Y después me fui de Renca.
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Nuevamente de visita en un panteón, pero esta vez en el de Dos en Uno.
Si Costa tenía la costumbre de estrenar productos en cada Festival de Viña, Dos en Uno, aún de propiedad nacional, lanzaba productos en cada Teletón. En el '90 lanzaron un bombón relleno de almendra y con una almendra dentro, el Cómplice. Como se veía venir, lo hicieron bien en temática de juicio, donde finalmente nuestra acusada, la «Srta. Morgan», confiesa tener un cómplice. Pero no del tipo que todos creían.
El bombón Cómplice, silenciosamente, desapareció. Y lo olvidamos. Luego, como un par de años después, Costa también quiso lo suyo en la misma temática y lanzó los Delito, «hechos con premeditación y alevosía». Ésos también desaparecieron. Pero ya es otra historia.
No pidan que vuelvan, porque no pasará. O sea, Dos en Uno cambió de dueños hace rato y ya tienen el Bon o Bon...
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Don Pío para las cecinas Winter.
Esta historia ya la contamos en un Preto Dato. Pero resumida bien a lo bestia, fue el publicista Alberto Israel quien mandó a llamar a Andrés Rillón para que hiciera ese personaje de Don Pío del «Jappening con ja» en los réclames de Winter.
Estos réclames duraron por toda una década, en varias olas, aunque hubo algunos que sobrevivieron más de una ola. Como subproducto de la fama de estos comerciales, Don Pío volvió durante un tiempo como personaje del «Venga Conmigo». Se me fue decir eso en el Preto Dato.
Único el gesto de Rillón de mirar hacia abajo para estar seguro de cuál era el piso desocupado, el 14, en donde nadie comía Winter. Todo desde el piso 26. Un maestro del humor absurdo.
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Réclame: El nacimiento del Kino, «el juego familiar de Lotería» (1990)
- Por admin
- octubre 17, 2026
Así nació el Kino, «el juego familiar de Lotería» y el más popular de Lotería de Concepción a la fecha.
A fines de 1988, una ley permitió a Polla Chilena de Beneficencia y a Lotería de Concepción la creación de nuevos juegos. Lotería decide lanzar, casi dos años después, un nuevo juego barato y masivo, el Kino, el que además tuvo el apoyo de un programa los domingos a media tarde en el Canal 13, que transmitiría los sorteos en vivo. El animador sería José Alfredo «Pollo» Fuentes, quien tomó este nuevo programa de forma paralela a Éxito, que ya tenía en el mismo canal desde 1984.
El primer sorteo, promocional y con cartones gratuitos, se realizó el 16 de septiembre de 1990. El nuevo juego ganó fama en muy corto tiempo.
Su primer sorteo oficial se realizó el 30 del mismo mes. A 100 pesos de la época cada cartón. El primer premio mayor lo ganó una persona de la localidad de Quino en la Región de la Araucanía. Tal coincidencia no pasó desapercibida el domingo siguiente en el programa del 13. Hasta fueron a su casa a entrevistarlo.
Como curiosidad, el primer sorteo de la desaparecida Polla Bingo, de la Polla Chilena, ocurrió ese mismo 30 de septiembre en TVN. Pero ya se sabe qué pasó con eso.
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¿Me lo llena, por favor? Ouch. Ojalá esa visita al taller no haya salido muy salada.
Zap, el operador de TV satelital creado por y para el fútbol chileno. El que se asoció con Telefonica Chile y que al final Telefonica no quiso comprar. Y el que, con mucha vibra de los dosmiles, entonces no sólo se vendía como el servicio que tenía el fútbol chileno en todos sus planes con el CDF Premium ni como el más económico, sino como (por fin) el que tenía canales de cable para ir par a par con la competencia.
Pero poco tiempo más duraron así. Ya para mediados de ese mismo año apareció Telmex con su maletín y compró Zap, cambiándole el nombre a Telmex TV (y después Claro TV).
Porque todavía en esa época, para tener a los cabros chicos quietos, la solución en muchas casas pasaba por ponerles algo en la tele. Al tarro del TV cable/satelital todavía le quedaba harto manjar.
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DIN en tiempos de plata dulce. Es escaso el material de DIN de esa época, pero acaba de aparecer esto.
A comienzos de los ochenta, la extinta multitienda lanzaba su promo aniversario con premios para tirar a la chuña. Compras gratis, una batería de artefactos para la casa, y dos autos. Faltaron la casa, los pasajes de avión y las vacaciones y hacíamos cartón lleno... Y parece que en verdad había más plata, porque esto se hizo en cine. Algo no habitual tratándose de esa época de DIN.
Si bien es cierto las tiendas DIN aquí declaraban 11 años de vida, su antecedente está muy muy en el pasado, con la Casa Gómez, fundada en 1914.
Pero me queda la duda de quién era el locutor aquí y, más hablando de esos tiempos, si quien aparece en cámara es efectivamente quien habla. Eran tiempos de mucho doblaje...
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Caricia al instante. Una «jalea» bien al instante. Para los apurones, o para los que todavía no tenían refrigerador en casa. Llamó la atención cuando apareció. Y recuerdo que por eso en casa la adoptamos al momento. Pero no dejaba de ser una jalea rara. O sea, quedaba firme en una hora (dentro del refri, afuera lo dudo), re cumplía su premisa, el sabor estaba más que bien, pero al paladar era otra cosa. No era la jalea de siempre. Era más como una jalea con textura de flan. Una cosa de ese tipo.
Desapareció y pocos la extrañaron. En casa, en tanto, tardamos poco en hacer el duelo. No sé, como que al día siguiente de que ya no la vimos más, no era ni tema.
Ya, ahora sí chao, por si.
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