Para ABC, no había clientes difíciles. De ésos que pedían de todo y que, al final, no llegaban a trato de no haber un buen precio. Pero de todos esos «clientes difíciles» que llegaron en ese cambio de década ochenta-noventa a los comerciales de ABC en la tele, dudo que haya habido uno más estereotipado que el «lolo palanca». Y en plena era del despertar masivo del CD (que todavía era caro, pero lo compraban a crédito, obvio). Quiero asumir que, para los noventas, ya no había lolos palanca. Porque ya no habían, ¿o sí?
Si hubo vendedores de tienda que diera gusto toparse, no los alcancé a conocer. Siempre me fue incómodo ir a una tienda a comprar algo. Al final el e-commerce fue mi respiro. Aunque ahí las tiendas estrenaron otras mañas.
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