Caricia al instante. Una «jalea» bien al instante. Para los apurones, o para los que todavía no tenían refrigerador en casa. Llamó la atención cuando apareció. Y recuerdo que por eso en casa la adoptamos al momento. Pero no dejaba de ser una jalea rara. O sea, quedaba firme en una hora (dentro del refri, afuera lo dudo), re cumplía su premisa, el sabor estaba más que bien, pero al paladar era otra cosa. No era la jalea de siempre. Era más como una jalea con textura de flan. Una cosa de ese tipo.
Desapareció y pocos la extrañaron. En casa, en tanto, tardamos poco en hacer el duelo. No sé, como que al día siguiente de que ya no la vimos más, no era ni tema.
Ya, ahora sí chao, por si.
[vía]


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