«Señora, ahora 8x4 le paga sus cuentas».
Hubo varias promos curiosas en los ochentas, como la de una margarina que daba como premio un sueldo igual al del marido, algo que resultaría muy «curioso» hoy en día.
Pero el por acá desaparecido desodorante 8x4 tampoco se quedó sólo en ofrecer montos, sino que también le puso a su premio una singular condición: para pagar cuentas. Pudo haber sido un premio para gozarlo, unas vacaciones o algo que te dure, pero no. Para pagar cuentas. El agua, la luz, y también otras cuentas no tan masivas en ese tiempo como el teléfono, el gas y los gastos comunes. Y el marido ahí, parando la oreja: «¿Con quién estás hablando?»
El condicionar el premio al pago de cuentas más parece un golpe de efecto. Porque había fichas de premio por hasta 50.000 pesos de la época (aproximadamente 1 millón de pesos de hoy), equivalente a varios sueldos mínimos de ese tiempo. No se explica por cuánto tiempo podría usarse el premio, así que nunca supimos si alguien alcanzó a aprovechar alguna vez el premio completo. Mucha plata sólo para pagar cuentas.
Si hubiera incluido arriendo... hubiera sido mucho mejor.
[vía]


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