La antigua Chamonix. Cuando Chamonix tenía alma y no era el zombie que es hoy. Y tenía helados que no alcancé a conocer, como este Vaquero. Un helado sencillo, como casi todos los de su tiempo: chupete de leche y media cobertura de chocolate.
Cuando los cabros chicos todavía prendían con los vaqueros. Después se pusieron de moda los robots del espacio y... ya se saben ese cuento.
[vía]


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