«Y como dice la canción... Amigos míos, me enamoré. Me enamoré. Y me caso».
En la segunda mitad de los ochentas, y continuando esa onda de reunirse a compartir una pilsen (con el típico «Conversémonos una Escudo»), fueron lanzados una serie de réclames en base a breves monólogos con amigos, familiares o cercanos, de los cuales, posiblemente, el que mejor se recuerde sea éste. Por la referencia a la canción. Un tema de Jairo del año 1974 que en ese tiempo todavía sonaba y era un clásico. Y fue ese hito en la vida, que en esa época ocurría mucho antes que hoy en día, el que posiblemente inspiró todo.
Presión social, estabilidad, paso lógico o porque «a todos les pasa lo mismo», cada quien piénselo a su pinta. Lo cierto es que hoy, aunque se sienta mucho, la gente se la piensa varias veces antes de dar el paso.
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