Otro de esos lavados imposibles de Drive. Si el año pasado pasó por aquí el peque que suplicaba piedad por su camisa scout favorita, ahora llegó el marido parrillero con pantalón blanco (!) y su inoportuna mancha de grasa, negándose al peor de los desastres: que la esposa, vencida ante la mancha imposible, agarre los pantalones y se los haga short. Pantalón blanco. Pero... pero cómo. Y de nuevo, a medio convencer, la dueña de casa terminó salvando el día a puro Drive y, de paso, evitando otro short más.
[vía]


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