El Preto Semanal #01: Preto en mi cabello a la hora del shampoo...
- Por admin
- enero 31, 2026
Nuevo podcast. Un review de la semana. Lo que revisamos en nuestra comunidad en redes, algún comentario tevito de actualidad y sus sugerencias para temas futuros. En rodaje.
Esta semana: Iniciamos este nuevo experimento en podcast. Y el Insta se acordó de hacernos nanai.
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🎶 Glemo en mi cabello, a la hora del shampoo, limpia suavemente... ¡y ahora sigues tú! 🎶
Schwarzkopf, una compañÃa de nombre impronunciable, cuando llegó por aquÃ, tuvo que buscarse una marca alternativa para vender sus cosas: Silueta. Por suerte, cuando tuvo que dar un nombre a su shampoo, usó un nombre fácil: Glemo. Y lo vendió con un jingle muy pegote, muy familiar y hasta con la mascota de la familia.
Un comercial que fue rescatado en los dosmiles por el programa REC que tenÃa el Leo Caprile en CHV, y precisamente de ahà es la versión que andaba dando vueltas desde hace tiempo. Pero ahora lo tenemos en limpio. Como debÃa ser.
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¿Habrá sido éste el primer intento por abrir más sabores que tuvo la Fanta por acá? Si no, al menos fue el primero que nuestra generación recuerda. Tristemente, por lo fallido que fue. Fanta Sol y Fanta Frut aparecieron en el verano de 1987 y duraron... un suspiro. Es que, Fantita, en serio, si me vas a tirar por la cabeza una Fanta nueva, dime al menos de qué sabor es. ¿Sol? ¿Frut? Meh.
Aunque, pensándolo mejor, estuvieron bastante adelantados a su época. En las décadas siguientes, aparecieron otros sabores de Fanta, algunos de los cuales lograron agarrar su nicho de fans, al punto de (casi) convertirse en regla excluyente a la hora de hacer amigos. Cosa que jamás se podrÃa decir de esas ediciones especiales de la Coca-Cola o, mirando la vereda del frente, las Pop.
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En ese año, Maggi trajo unos fideos chinos medios raros y decidió que la mejor idea era recurrir al humor de primero a cuarto básico. «¿Saben cómo se dice «cototo» en chino?». De los mismos creadores de «¿Cómo se dice «edificio grande» en japonés?» o «¿Cómo se dice «micro» en alemán?». Ya van captando la idea.
No sé quién trajo este tipo de humor al mundo, pero... sobrevivimos. Al menos, no es difÃcil encontrar un buen recuerdo de su sabor entre quienes probaron estos fideos.
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«La calle está cortada... ¡Sigamo' a pie no más...!»
No ocultamos ser viudos de la antigua Chilectra. Esa que, cómo decirlo... funcionaba relativamente bien cuando las cosas iban relativamente mal. Con tacos en las calles, lluvia y justo en una noche de fútbol internacional en la tele.
Ahora todo hubiese sido hablar con un bot que, por alguna razón, las empresas de servicios aman. Hablar con una persona del otro lado se convirtió en un premium. No en un futuro. Ahora.
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Capri frambuesa. Para muchos, quizá, el mejor que hubo. Y a la hora de presentarlo, continuaron la saga del fanático de Capri que iba siempre a la defensiva y no iba a dejar que le pasaran gato por liebre. Un viejo que ya, pasado el tiempo, tenÃa hasta una modesta barra que lo seguÃa donde fuera (que, para fines prácticos, era la misma confiterÃa de siempre) y que le celebraba todo.
Capri frambuesa. Quizá el más amado y extrañado de todos.
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El jugo que es un juego. ¿Le achuntaste? Cuando la habitual mecánica de juntar envases, meterlos en un sobre, escribir una respuesta, enviar ese sobre por correo postal y asà participar, se invocaba en el nombre de lo que resultaba de un juego de Atari. Y la respuesta te la revelaban en el siguiente comercial, junto con dejarte invitado a otro juego.
En un mundo análogo en el que lo más tecnológico de la casa era una tele (y anda a rogar para que fuera "a color"), un Atari causaba furor. Y la posibilidad de ganar uno, "adivinando" lo que iba a pasar en un comercial de Fla-Vor-Aid... era un gancho potente.
Tengo sentimientos encontrados con Atari. Con Fla-Vor-Aid no, aunque en casa éramos más de Caricia y de Yupi. Pero no tengo ganas de seguir esa conversa.
Una de las reglas no escritas de este boliche (y que ha echado atrás subidas más de alguna vez) es que, si no tenemos nada bueno que decir de algo, no lo inflamos. Pero esto, de alguna forma, se salvó...
Un dÃa le quisieron hacer un comercial al papel de lija. Lo habÃa sido por años. Entonces le quisieron subir el pelo, ponerle aroma y envasarlo de una forma que no tuviera mucho que envidiar al resto. Y lo acompañaron todo con un comercial en la tele. Decentito y que bien te lo esperarÃas de un papel más caro. Ni con eso.
Legendario por su (áspera) textura. No lleguen a la casa con un rollo de papel de éstos como regalo. Es que la relación peligrarÃa. De verdá que sÃ.
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Cuando revisamos el comercial del "Oh!" de Costa, o en una fecha cercana, o en otra plataforma, recuerdo que alguien mencionó esto. Lo mismo, pero en parodia Jappening con Ja. Al igual que el "¡A todo le pone ketchup!", tampoco lo recordaba, pero intuÃa por donde jugaron. Me quedé corto.
Esto no se podrÃa volver a hacer ni de chiste...
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"Mami, el elefante tiene panties arrugadas igual que las tuyas..."
Con esto, aquà nos acordamos de varias cosas. Este comercial reinstaló en el lenguaje común el tener "patas de elefante" (y, de cierta forma, tiempo después, la frase "memoria de elefante") a propósito de esas panties con falta de elasticidad. La frase, al menos durante cierta época, dejó de referirse a los pantalones acampanados de los setentas y comenzó a ser usada para referirse a panties de mala calidad.
No sólo eso, sino que, en una nueva entrega de "A este boliche no le falta calle", fue uno de los primeros casos que vimos de imitación de un producto asà de descarada. A estas panties las "imitaron" (por no decir una palabra más fea) a lo grande, con presencia masiva en ferias libres y en más de algún almacén de barrio. Obviamente, con un nombre parecido, pero replicando el slogan "Se fija en usted" y a un precio ridÃculo. Aún asà hubo señoras convencidÃsimas de que estaban comprando la panty "que sale en la tele".
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Mientras otras compañÃas afilaban colmillos con el mercado masivo del celular prepago, Bellsouth llegaba a fin de siglo viviendo su mundo paralelo, o sea prepagos "por cumplir" y todas las fichas a los planes. Y, entre las cosas que inventaron en el mundo plan, estaban unos planes flexibles que rendÃan más minutos llamando a red fija o celulares de la misma compañÃa. Ni un misterio. Asà se sacaban brillo e intentaban retener y ganar masa crÃtica.
Pero, en fin, da igual qué plan estuvieran tratando de meter. Yo de todo esto me quedo con el perro. Un perro que pololeaba por celular. Y que querÃa su privacidad también.
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Fósforos. Los clásicos Los Andes y Gran Andes. Yep, también tuvieron su comercial en la tele, en tiempos en que tenÃan que competir con una variedad de marcas... y calidades... y orÃgenes. HabÃa fósforos de madera y de cartón, muchos importados y no siempre de buena calidad. Los "Andes" (y los "Copihue") eran los que nunca nos dejaban tirados. Sencillos, pero poderosos.
Hoy en dÃa, aunque siguen siendo necesarios para muchos, hay soluciones más tecnológicas. Y los viejos fósforos Los Andes y Gran Andes pasaron a un lugar más secundario. Hasta se podrÃa decir que quedaron corriendo solos.
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Un review de la semana. Lo que revisamos en nuestra comunidad en redes, algún comentario tevito de actualidad y sus sugerencias para temas futuros. En rodaje.
La historia pop del Chile de las últimas décadas que ya no todos comentan. Un podcast que trae a la mesa en cada edición un tema antiguo, olvidado, o a veces, ambas cosas. Televisión, música, personajes... y lo que venga. Un tema a la vez y, obvio, Directo en el Carnet.