El Spot del Recuerdo: Chocolates Hucke... ¿Gonzalo? ¿Qué Gonzalo? (1970s)

  • Por William Hernández F.
  • marzo 10, 2023


Este spot lo linkeé en el post de ayer, pero me dieron ganas de hacerle una entrada propia. La razón es simple: por mucho tiempo me pareció un aviso "misterioso" debido a que en Internet sólo existía el trozo final y ayer, buscando otras cosas, lo encontré completo. Tenemos a nuestra protagonista así toda amorosa hablando por teléfono (wow, un teléfono de disco) con su pololo luego de un problema, pero el tono amoroso deriva rápidamente a un tono molesto y finalmente, luego de ser definitivamente "pateada", la conversación termina abruptamente y de un modo tristísimo. Al momento, luego de colgar, abre el cajón de la mesita del teléfono, donde justo-justo y convenientemente tenía guardado un Sahne-Nuss. Lo toma, se lo comienza a comer, y aquí el comercial en mala "se toma su tiempo", como casi todo en esa época, y vemos que lentamente le comienza a cambiar la cara a nuestra amiguita. De verdad, tomándose su tiempo. Obvio, si para lo que más servían esos Sahne-Nuss gigantes era precisamente para los momentos en que todo se iba a la cresta. Después se escucha al clásico locutor acartonado setentero hacer la mención de rigor, y finalmente tenemos a nuestra polola "pateada" respondiendo, como si nada, con un "¿Gonzalo? ¿Qué Gonzalo?" en un momento que, ayer al igual que hoy, no sé qué tan autentico pueda ser. O sea, asumámoslo de una, una pateá de esas, en que una de las partes todavía amaba a la otra de forma auténtica y quería solucionar la situación, la cual, sin embargo, termina así, no sé si sea tan fácil de superar, al punto que baste con un chocolate.

Punto aparte es la música que comienza a escucharse luego de la primera llamada. Como muchos casos de su época, pensaba que se trataba de música de librería o algún instrumental de la época, los que a menudo, se pueden descubrir con el Shazam y después buscar en Spotify (o su plataforma de música favorita). Sin embargo, del tema usado aquí nadie sabe nada, lo cual le aporta una dosis extra de misterio. Tiene un sonido tan de su tiempo y, como tengo debilidad por la música instrumental retro (mal llamada "música de ascensor"), me daría demasiado gusto encontrarla y escucharla en alta fidelidad. Como tantos otros casos. 


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