Se extraña a Costa patrocinando Viña. Pero en los ochentas, todos los años lanzaba cosas nuevas y usaba el festival para darles bombo. En el '86 lanzó el Doblón como una galleta capaz de sacar de su juicio a todo el que la conocía. O sea, era como una Frac bañada en chocolate, no más que eso, pero le pusieron color igual. Con un jefe gruñón del que nunca se vio su cara (sólo su furia) y que sólo se controlaba comiendo Doblones, y con esa secre de la oficina del lado que también terminó por sucumbir, los de Costa le dejaron más de alguna pesadilla a muchos peques de la época. Yo... yo lo encontraba chistoso no más.
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