El dÃa que una marca «premium» se quiso reÃr de la cultura aspiracional. Pero la justificó.
Y ojo a los detalles: la mansión estaba arriba, por tanto el auto como que se iba «para abajo». La otra casa de «clase media», en cambio, estaba más abajo (el camino hacia el frente está en subida) pero no estaba «abajo». Al «huÃr» del lugar, se escucha el acelerón, como queriendo salir del lugar cuanto antes. Y, en todo momento, el tipo estaba mirando hacia todos lados, preocupado de que nadie lo viera. Y ojo al reubicar las botellas, bien derechitas y que se vea bien la etiqueta.
Como que la marca apuntaba tanto al que estaba «arriba», como al que querÃa estarlo. «Eres lo que tomas». Aunque no sea cierto y estés adornando tu canasto de basura con un par de botellas de Alto del Carmen que te sacaste de más arriba sólo para presumir. Pero lo justificaban, porque, al final, todo iba en el «cómo te ven». Como un «asà funciona».
No recuerdo si esto sacó ronchas en su época. O, en una de ésas, no pasó nada. Tiempos del «celular de palo».
[vÃa]


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