27 de febrero de 2015

Don Podcast #124: Las mascotas publicitarias


Desde las más antiguas y famosas, hasta las más nuevas y vergonzosas, las mascotas publicitarias llegaron para no cometer los errores de sus símiles de carne y hueso. Se hacen parte como íconos de la cultura pop por varias generaciones. Hoy comentamos sobre mascotas publicitarias de ayer y hoy y pensamos en cuáles recordaremos en un par de décadas más... y cuales mejor no.

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24 de febrero de 2015

Conociéndote #2

Capítulo II

          Fui a Mafalda. Pero a ratos lo que menos ví fue Mafalda. No porque no estuviera. Su presencia era contundente y había hasta monos gigantes. Más bien a ratos veía a la gente. Más que a ratos, casi todo el tiempo. Pude notar que muchos eran habitués de este tipo de exhibiciones. Eso me era extraño. A estas cosas no iba a menos que fuera con otra gente. En los tiempos pre-Facebook, pre-Twitter y pre-demases, cuando uno conocía gente por blog, fui a alguno de estos lugares. De las cosas que vi en esos tiempos ya no me acuerdo, sólo recuerdo que visité parques, plazas y algunos museos. Era una época bonita en que aún uno podía echar a volar la imaginación y pensar que quizá tras esa acompañante estaba mi compañera para el resto de mi vida. A ratos salía de mis volteretas mentales y veía la gente que iba a ver la exposición. Jugaba al Tinder en la vida real. A veces me da por eso cuando voy en el Metro o cuando voy por la calle. Bajo este superficial criterio, en la exposición vi de todo. La cara de alguien o su postura corporal, pienso, podrían tener mucho que ver con la personalidad. Pero, a lo que vinimos, pensé. Recorrí el lugar y me olvidé hasta del día y la hora. O sea, lo que hace la gente normal, no como uno que se habituó a vivir al día y programándose los horarios todo el tiempo.

          Cuando me iba, aparece tras de mí una niña, la verdad, con algo así como unos 4 o 5 años menos que yo, de acuerdo a mi -distorsionada- percepción de edades. Talvez hasta llamarle "niña" sea una distorsión. A esa edad ya todas son mujeres hechas y derechas. El cuento es que me salté la adolescencia. Viví una "media-adolescencia". Haber pasado 6 años de mi vida en colegio de hombres, perdiéndome lo mejor de esa edad... Así que a ratos pienso que vivo mis etapas atrasadas. El carnet pide otras cosas. Pero, sea como sea, niña o mujer, me llama como haciéndome señas.

          - Toma, se te cayó...
          - Gracias...

          La verdad es que era la boleta del supermercado del día anterior. ¿Qué valor podría haber tenido una boleta? Si sólo es de comida, nada. Pero había provocado que alguien, allá afuera, quisiera interactuar conmigo. Ella no era muy agraciada ni se sacaba mucho partido. Era más bien flaca, con un rostro algo tosco, un poco más alta que yo, pero con un tatuaje en la espalda. Siempre que veo a alguien con un tatuaje y que ya dejó de ser adolescente, me imagino su pasado. No sé por qué. Siempre que veo a una mujer más alta se me hace una persona imposible de alcanzar. Linda, fea o como ella, da igual. De su bolso saca un paquete abierto de gomitas dulces. Me pasa una. Vuelvo a agradecer. Me quedo detenido en el lugar. Ella sigue, acompañando a su amiga. Por un momento pensé que no sería una idea tan loca andar siempre con una boleta de supermercado y dejarla caer cuando se diera la ocasión. Así como antaño hacían las damas de esos tiempos cuando pasaban al lado de un caballero que les atraía, dejaban caer un pañuelo al suelo como pretexto para iniciar una relación. Antes funcionaba eso. Ahora la gente desconfía.

          La niña de ese día al parecer no desconfió. Pero, para que me vuelva a pasar...

(*) Esta es una historia de ficción basada en hechos reales.

20 de febrero de 2015

14 de febrero de 2015

Don Podcast #122: Día del amor y Tinder



Dedito a la izquierda, dedito a la derecha. Corazon o cruz. Criterios cuerdos y criterios raros. Malas experiencias que es preferible evitar. Una cara que habla. Un espacio, por qué no, a la amistad. Por qué todo tiene que ser amor.

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9 de febrero de 2015

Conociéndote #1

Capítulo I

     - ¿Y fuiste a Mafalda?
     - No... es que iba a ir el domingo en la mañana y desperté tarde. Desperté como a las 2...
     - ¿Y en qué quedamos?
     - Ya...
     - Si quieres que las cosas cambién, empieza por cambiar algunas cosas tú. ¿De qué sirvió lo que hablamos? ¿De qué sirvieron los cafés? Escúchame. Yo te necesito al cien por ciento. Yo te necesito para sacar los temas, para que podamos hacer cosas. Yo confío en tí para sacar nuestros temas, porque tú tienes experiencia, conoces el negocio. Yo no puedo confiar tanto en él. Lleva menos tiempo. En cambio en ti sí...
     - Es que son otras cosas. Ya no me siento bien aquí. Siento como que se acabó la buena onda. La veo siempre enojada, siento que no le estoy cumpliendo. Y yo también siento que no me estoy cumpliendo a mí mismo. Yo antes era otro. Yo era feliz trabajando aquí. Pero ya después de 6 años en que no ha cambiado nada...
     - Pero por eso. Por eso que no te puedes quedar sin hacer nada los fines de semana. Aprovecha de distraerte. Anda a lo de Mafalda. El lunes te voy a preguntar si fuiste.
     - ...y en una de esas paseando por ahí conozco al amor de mi vida, ¿cierto?
     - ¿Por qué no? - dijo ella - Y ahora acompáñame a buscar café.

6 de febrero de 2015

Don Podcast #121: Mía para siempre... ¿o no?


Antes fueron los vinilos, los cassettes, los CDs, los VHS, los DVD... Ahora todo, la música, las series, las películas, van por Internet. Vienen, pasan y se van. Bienvenidos a la generación de "se mira pero no se toca".

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1 de febrero de 2015

Retrotecno: el Sony Chromatron


Seguramente -muy seguramente- muchos recordamos esos incombustibles televisores en color que fueron el gran caballo de batalla de Sony durante años, los Sony Trinitron. Personalmente, siempre quise tener uno. Lamentablemente, siempre fueron aparatos caros, y aún con el ocaso de la fabricación de televisores de pantalla convencional, estaban a unas cuantas lucas por sobre "el montón". Los Trinitron no eran "del monton" y ello no fue casualidad, viniendo de la gran S. Pero, pese a que Trinitron fue un éxito tecnológico y comercial, su historia tiene un precedente de problemática historia y triste final: el Sony Chromatron.

Para comenzar, una pequeña pincelada de historia. Sony partió de los escombros dejados por la guerra. Japón fue masacrado en la II Guerra Mundial. Los inicios fueron en 1946, año en que uno de los fundadores, Masaru Ibuka, montó una tienda de reparación de radios en Tokyo. Luego se le unió Akio Morita y estos dos fundaron la compañía Tokyo Tsushin Kogyo (lo que en español se traduciría algo así como "Corporación de Ingeniería de Telecomunicaciones de Tokyo"). Paradójicamente, uno de los primeros productos fue una arrocera. Fue un fracaso: quemaba el arroz. Sin embargo, el tiempo los llevaría a otras cosas. Construyeron la primera grabadora de sonido en cinta de Japón en 1950, la "G-Type", que usaba precisamente una invención también de ellos, la "Soni-Tape" creada un año antes, luego de varios intentos de desarrollo a base de prueba y error para llegar a crear un soporte idoneo. Luego surgieron los radios de transistores (el primer modelo comercial fue la TR-55 de 1955), una idea que a oidos de las potencias occidentales era inviable. Hasta que llegamos a los televisores, y ya a comienzos de los sesentas, Sony era potencia fabricante de televisores en Japón.

Curiosamente, la idea del Chromatron no fue de Sony. Lo que realmente hubo fue una presión de los distribuidores por tener cuanto antes la TV en color de Sony. Ello se tradujo en una presión desde ventas hacia el departamento de ingeniería de la compañía japonesa para simplemente comprar una licencia de la tecnología de facto de TV color, la "shadow-mask" desarrollada por RCA. Ibuka se negó hasta el final, aduciendo que era una tecnología fallida, casi por sentimiento personal. Tan equivocado no estaba: la televisión en color de aquella época, más precisamente la parte que corresponde al aparato receptor, debido a la limitación que imponía la shadow-mask (que no era más que una capa metálica con agujeros) filtraba el 75% de los electrones disparados hacia la pantalla, resultando en una imagen deslucida, por lo que se requería una gran cantidad de electrones para lograr una imagen brillante.

Ibuka quería en el fondo algo único, que no lo tuviera el de al lado. Típico de Sony. 

En marzo de 1961, nuestros fundadores junto a un señor de nombre Nobutoshi Kihara (un ingeniero destacado de Sony, quien fuera más tarde el inventor del Walkman, pero ese es cuento aparte) visitaron el IEEE Trade Show de ese año en New York. Kihara vio una demostración en un pequeño stand de Autometric, una compañía salida de Paramount Pictures en aquella época, de un TV que usaba la tecnología Chromatron y entusiasmado, llamó a Ibuka y Morita a verlo. A la mañana siguiente, y luego de una reunión en los laboratorios Chromatic de Manhattan, Morita se había asegurado una licencia. Esto derivó hacia 1963 en la transferencia de la tecnología Chromatron a Sony y el cierre de dichos laboratorios. Lo curioso fue que en ese mismo momento los ingenieros americanos le advirtieron al enviado de la japonesa de las fallas de diseño del Chromatron y su inviabilidad práctica.

Fabricación del Chromatron en una fábrica de Sony, 1966.
Ya con Chromatron en manos de Sony, en septiembre del '64 lograron construir exitosamente su primer prototipo, sin embargo la producción en serie fue un desastre. Ibuka era porfiado, tan porfiado que pese a los problemas, presionó para construir una segunda planta de fabricación. Tal fue el desastre de la producción en serie que de cada 1000 pantallas Chromatron fabricadas, sólo 3 podían usarse, quedando las demás con problemas serios de alineación e inestabilidad de los colores en pantalla. Ello sin contar que para lograr exactitud de los colores en pantalla, se debían manejar potencias y voltajes altísimos, lo cual producía tal cantidad de interferencia de radiofrecuencia que perjudicaba la calidad de recepción de la señal de TV en el aparato. Como las pantallas eran selladas, una vez fabricadas era imposible repararlas. Pese a todo, Ibuka siguió insistiendo y dio la mayor prioridad a la venta de los televisores. Así llegaron a las vitrinas de las tiendas a un precio de menos de la mitad del costo. Los aparatos debieron venderse a pérdida para ser competitivos en precio frente a los demás fabricantes. La tecnología seguía avanzando en occidente, y mientras RCA mejoraba cada vez más su shadow-mask, Sony se hundía con su Chromatron. Y, a la pasada, Ibuka y Morita se distanciaban.

El ultimatum vino en noviembre de 1966 desde el área comercial. Si las ganancias no mejoran, Chromatron se acaba.

Televisor Sony Chromatron exhibido en el museo de Sony en Tokyo.
Finalmente, Ibuka se rindió. Formó un equipo de ingenieros y físicos para que desarrollaran un nuevo sistema, único de Sony. Ello se tradujo en varios informes de distintos acercamientos. Ibuka se interesó en el de uno de sus colaboradores. Le preguntó si podría funcionar. Este diseño en lugar de la shadow-mask usaba una rejilla de apertura, y en lugar de tres rayos de electrones ordenados en forma de triángulo, tenía un sólo cañon que disparaba los tres rayos correspondientes a los tres colores básicos uno tras otro (de forma similar a una tecnología creada por General Electric en esos años, el "Porta-Color"). Al estar compuesta la pantalla en la práctica por tiras en lugar de agujeros, tapaba menos electrones y llevaba a una imágen más brillante. A diferencia de los aparatos occidentales, los cuales requerían de constantes ajustes por parte del usuario, esta tecnología requería menos ajustes, por tanto era más fácil de usar. Además la fidelidad de color mejoró enormemente, tanto así que sobrepasaba en calidad de imagen a cualquier competidor de la época. Su nombre fue Trinitron, fue lanzado al mercado en Japón en 1968 con pantalla de 12" (y al año siguiente en Norteamérica) y, pese a su alto precio, la crítica fue universalmente favorable. Ibuka varios años después declaró que era el producto del cual se sentía más orgulloso... pero eso ya es otra historia.

Como dicen por ahí, si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo. 

Y si entiendes inglés y te interesa el tema, te dejo la historia de Sony.