29 de noviembre de 2013

Pan con Chancho Podcast #1

¿Qué se podría esperar de un podcast que lleve por nombre "Pan con Chancho"? Desde algo sin patas ni cabeza, hasta -aunque no se crea- algo con al menos un propósito, una razón de ser. ¿Y sabe qué? Me inclino a pensar que es esto último. Sí... ya sé que el nombre es poco serio. Pero el programa no lo es tampoco, ni pretende serlo. De todas formas, en mi defensa debo decir que nada está incluido porque sí. A diferencia de Don Podcast, mi voz sólo aparece al comienzo. Y es precisamente porque quiero evitar traspasar mis, a veces, malos momentos. Es un espacio sin prejuicios ni culpas. Música y humor para sacarte una sonrisa. Y con el nombre del auténtico alimento nacional. Nada de sandwiches con nombres de presidentes ni hamburguesas foráneas adaptadas a la chilena. Simplemente una marraqueta con embutido, lo más humilde, al igual que las pretensiones de este espacio.

Y eso es... todo. 

25 de noviembre de 2013

24 de noviembre de 2013

El Spot del Recuerdo: Leche Nido

Hace algunos días leí que las salas de cine en Chile dejarán (o ya dejaron) de exhibir películas en formato de cine tradicional. Ahora todo será digital y los representantes de las salas de cine no dudaban en destacarlo como un gran logro tecnológico. Distinta cosa sucede con los productores. Algunos, los más tradicionalistas, lo lamentan pero lo toleran. Otros, los cineastas independientes y pequeños, reciben la noticia con más entusiasmo, por la "democratización" que supone saltar a un formato más asequible y más fácil de manejar. Lo curioso de este salto es que, hasta ahora, los productores grababan en película, traspasaban a digital, editaban en digital y mandaban a sacar copias en película para su exhibición, lo cual no es nada barato, considerando que para una distribución masiva se requiere de varias copias.

Ya se estaban acabando los rollos de película análoga para tomar fotografías. Ahora matan el cine análogo. Más de un siglo de historia deja paso a lo moderno y el cuarto oscuro no será más que un recuerdo.

Y todo esto a propósito de un comercial de la incombustible Leche Nido que, dicho sea de paso, es el más antiguo que conozco. Ya lo había visto hace un tiempo, pero no había recordado colgarlo aquí. Ciertamente el locutor de fondo no parece chileno, pero, como alguna vez dije, muchos comerciales antiguos, incluyendo éste, los vi en un programa olvidado del Canal 2 Rock & Pop que al final tenía una sección de "el spot del recuerdo". Y si salió ahí, es porque también se emitió en Chile. Claro está que la vez que lo vi por TV estaba en una calidad bastante mejor que ésta. No lo he encontrado en mejor calidad. A todas luces se trataría de un proyector casero y una cinta en condiciones regulares que de milagro se ve, lo que no quita su valor.

"...sólo un ser vital, educado con cariño, es capaz de devolver amor."



18 de noviembre de 2013

Don Podcast #75

Del iluminado que, literalmente, se ganó su premio por "pasear al perro". Chile, país creativo.

15 de noviembre de 2013

La orquesta tras la pantalla

Ya ha pasado algo más de un año desde que Nicolás Copano escribió en Publimetro una columna llamada "Chile: el país de nunca jamás". Algo menciona la participación de "31 Minutos" en el Lollapalooza y la opinión de unos locutores argentinos que simplemente no entendían cómo un puñado de títeres eran seguidos por grandes y chicos y se preguntaban, por decirlo de una manera amable, si se nos soltó algún tornillo. Sin tomar en cuenta que 31 Minutos se caracteriza por usar un "doble-mensaje", sí, es un país de Nunca Jamás. Y qué con eso. En la década del 2000 se puso de moda la música de los ochentas y uno pensaría que quienes engancharon con esa onda fueron casi sólo los treintones y los cuarentones. Craso error. Esa música era de las favoritas de muchos de los compañeros que me tocó conocer en la universidad, de mi misma edad, o sea de veintitantos. En los 80s eramos... niños, bajo los 10 años. Por esos años de universidad, éramos los que dejamos de enganchar con la música de moda, de esa en la que no caía gente mayor de 20 o 21 años. Yo veía cómo se traspasaban música ochentera en CDs, del tiempo de los MP3 sueltos, de cuando uno bajaba a las salas de computación y en el computador que te tocara usar, siempre, en el escritorio o en una carpeta en "Mis Documentos", había algo de los ochentas. Mucha de la música que (aún) tengo la conseguí en esos años. Y más "ochentas" que los mismos ochentas, la serie de ficción de Canal 13 lleva ya seis temporadas de gran éxito y el impacto ha sido transversal: la gente quiere volver a ver, ya sea para bien o para mal, el tiempo en que fueron niños, jóvenes o adultos jóvenes y llegar incluso hasta a mirar hacia atrás lo bueno dentro de lo malo. Ciertamente que la serie nos muestra un país en dictadura, pero aún con eso, el adulto joven busca volver a verse como niño, en la escuela básica, en el tiempo en que era feliz, y el adulto, volver a verse como joven y los años de los primeros idealismos y los primeros amores (y de las primeras desilusiones por amor, claro).

Vamos en busca de emociones. Si bien es cierto, hay muchos lugares donde buscar emociones, el volver al pasado no deja de llamar la atención. Chile es un país nostálgico, quizá más que nuestros vecinos. Muchas veces he escuchado, o leído, o sabido que algún extranjero dijo que al sintonizar la radio en Chile se veía invadido de música considerada "antigua". Que a cada rato la música que encontraba le recordaba la niñez. ¡La niñez! Y es verdad: casi no hay música de hoy en día en radio, distinta al reggaetón o los ritmos latinos o centroamericanos de esos que mucha juventud busca ahora. Los pocos intentos de música actual y diversa (repito, "diversa") se mantienen a medio morir saltando o se extinguen (¿alguien mencionó a Horizonte que perdió su FM?). Por eso, y grítenlo a coro porfa... ¿Hacia dónde vamos?

No importa lo que opine éste o este otro. Y qué. Chile es nostálgico y al chileno común le gusta volver al pasado, meterse a YouTube y ver videos antiguos y volver a su país de Nunca Jamás porque es en esa época de Nunca Jamás cuando fue feliz, porque únicamente en la infancia uno se mira hacia atrás y se considera feliz. Como dice uno de los comentarios que alguien dejó en esa columna de hace un año: "No queda otra que vivir en el país de Nunca Jamás; Nunca Jamás seremos Suiza o Alemania, Nunca Jamás tendremos la distribución de renta que tiene Finlandia, Nunca Jamás tendremos el país que vemos por el cable o la internet". Obviemos a todos los que se las dan de espirituales o que gritan a los cuatro vientos su felicidad y enfrentémoslo: son una minoría.

A menudo vemos un mono de fantasía en la pantalla y olvidamos que tras esa creación hay gente detrás. Mucha gente. El ver a "31 Minutos" en el Movistar Arena o en el Festival de Viña del Mar, y más aún, el ver a los músicos tras los personajes, fue algo que de primeras no entendí. ¿Cuál fue la idea de matar la magia? Pero lo de matar la magia estaba bastante lejos. Cuando te encuentras una orquesta, o más aún, una orquesta que interpreta a la perfección la música de uno de esos cortos clásicos de siete minutos de Bugs Bunny o de Tom y Jerry, es en ese momento cuando uno se da por vencido: la magia nunca se fue. Ver uno de esos videos y escuchar esas orquestas revitalizando el sonido contenido en una película de cine de los cincuentas es una experiencia que no pasa sin pena ni gloria: o te ries o lloras.

Y todas estas palabras, a partir de un video. No puedo dejar de recordar las veces en que comprando en el supermercado me topaba con cortos animados en DVD de Bugs Bunny o de Tom y Jerry o del Coyote y el Correcaminos. Unos 8 o 10 cortos por disco, a tres lucas cada disco. Los tomo, veo sus carátulas y, antes de meterlos al carro e ir a pagar, me veo diciéndoles mentalmente "Chicos, ustedes fueron mi felicidad. Ustedes, sus creadores y toda la gente detrás. Ustedes valen más que tres miserables lucas".

11 de noviembre de 2013

Don Podcast #74

Estimados pasajeros, la detención por más del tiempo normal en esta estación se debe a que nuestra mantención nocturna es como el forro. Metro de Santiago agradece su comprensión.

4 de noviembre de 2013