12 de julio de 2015

Disteclia: Soltero busca

Lo admito, no sé si con orgullo o con vergüenza: me inscribí en un sitio web de citas. Lo tomé por el lado de un “experimento social”. A ver cuánto dan por mi pellejo y a ver si alguien, con suerte, da un peso por mí como hombre.

Al más puro estilo “Soltero busca”, como antiguamente decían los avisos de contactos personales en el diario. Sólo que ahora la personalización del perfil con el que a uno lo ven el resto de los usuarios (y supuestamente, la “media naranja”) va más allá e incluso permite especificar poco menos que el nombre de mi gato. Algunas descripciones en los perfiles hacen referencia a lo superficial que puede llegar a ser esto. No son la mayoría. Pero uno siempre cae: con suerte la mitad de los perfiles incluyen foto y la verdad es que los perfiles sin foto casi no los tomo en cuenta. Y uno se da cuenta que aunque uno no quiera aplicar la superficialidad, la termina usando igual. Hay minas, y con cariño se los digo, porque me caen bien y ojalá tengan mejor suerte que este pellejo, que no se sacan partido ni por si acaso. Pero hay otras que sin ser un monumento a la belleza saben sacarle mucho provecho a lo que tienen.

Una vez pasada la barrera de “entrar por la vista”, llegamos a las descripciones, intereses, actividades favoritas, rasgos físicos propios y descripción de la persona a la que se busca. Hay cosas que no entiendo. Minas de 1 metro cincuenta y cinco pidiendo hombres de 1 metro ochenta. Qué mierda. O minas que quieren “un hombre que sepa lo que quiere” y en las características de la persona buscada ponen estatura “me da igual”,  cuerpo “me da igual”, bebe o fuma “me da igual”, cuántas veces sale a pasear al perro “me da igual”, etcétera. Como diría un mexicano, ¡no mames!

Al poco rato de revisar, me doy cuenta que las que ingresaron que viven en Las Condes o Lo Barnechea definitivamente viven en otro país. No miran menos de 1 metro ochenta, que sea profesional, que las saque a pasear, a viajar, a discotecas… Al cabo de un rato las veo en el listado de la búsqueda y ni me molesto en entrar a ver su perfil. Hay otras que en las pretensiones ingresan que quieren (sólo dos opciones posibles) “amigos” o “romance serio”. Qué mierda. O sea, si no le gustaste, tu premio de consuelo es ser amigo. Linda la hueá. Para eso no pierdo mi tiempo. Y otras que en la descripción escriben que quieren una pareja que sea su compañero y que la apariencia no importa, pero a la hora de describir a la persona que buscan lo hacen con lujo de detalle, no dejando casi nada como opcion múltiple. Fuck logic.

Otra cosa es que el sitio permite mandar guiños (que deben ser igual que los toques en Facebook, aunque quién mierda sabe como efectivamente funcionan) y mandar “mails”. Lo de los guiños… creo que ya mandé unos 100, nunca repitiendo la destinataria -porque aunque te recomienden que lo hagas diario puedes transformarte en psicópata-, y todo eso no dio ningún resultado, un puñado de minas que ve mi perfil y chao. Lo de los mail es otro cacho, hay que pagar una membresía o si no no es posible leer los famosos mail. Usté es hueón o cree que por este paupérrimo resultado voy a pagar una membresía -que no es nada barata-? Y más aún, el 80% de la funcionalidad del sitio sólo es usable pagando la famosa membresía. Primero a uno le meten el gancho de lo gratis y al final te dicen que hay que pagar. A la mierda.

Finalmente, y aunque recomiendan ser paciente y darle tiempo 
al asunto, va a llegar solamente hasta aquí. No te deseo mal, cupido virtual, pero ojalá cuando vai volando te saquís la cresta en un poste. Y volvemos a los contactos de verdad, y a nexos que se afanzan sólo después de años. Ya pasé los treinta, es difícil encontrar pareja, y la verdad es que eso no me sirve. Tiempo ya no hay.

(5 de marzo de 2013)

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