15 de abril de 2013

Canal 22: la (mala) suerte del pionero

Logos de canal 22
a lo largo de su (triste) historia:
Gran Santiago Televisión (1995-2000)
Andrés Bello Televisión (2000-2005)
TVO (2005-2006)
Más Canal 22 (2006-2012)
Más Visión (2012-2013)
El hecho es el siguiente: ya se anunció oficialmente que COPESA (grupo empresarial ligado al diario La Tercera) entrará de lleno, con una propuesta "competitiva" (cuántas veces he escuchado eso) a la televisión abierta. ¿Y por dónde? Por el canal 22. Un canal que si uno sale a preguntar a la calle quién lo conoce, lo más probable es que te pongan cara de "¿se siente bien, mijito?". Y es que pese a su relativamente larga historia (este año la señal cumple 18 años), la suerte no ha estado de su lado. Desde un canal ingenuamente conservador de sus inicios, pasando por la orientación cultural, las ganas de -por último- intentar meter ruido, hasta el estado actual, digamos, "peso pluma". Y es que la historia de esta señal raya en lo insignificante. ¿Qué canal se ha dado el lujo de pasar por 5 nombres distintos en menos de 20 años y CERO "top-of-mind"? Que no se diga más: el 22.

Los comienzos fueron el 9 de Octubre de 1995 (casi 2 meses luego del debut de Canal Rock & Pop) en una antigua casa en la comuna de Providencia, en el 555 de la calle Praga. La chimenea de la antigua edificación fue adaptada para la instalación de la planta y la antena transmisora, de modesta potencia, con suerte cubría bien la comuna y un poco más. Era el primer canal UHF de Chile. Eran los "pioneros". Ya antes, en 1994, José Artemio Espinosa M-C (que hasta el día de hoy no sé de dónde venía el "M-C") obtiene la primera concesión para TV en banda UHF de Chile. Junto a Gonzalo Chamorro, Enrique Evans y otro señor que no recuerdo su nombre, los cuales formaban la productora "Canal Uno Cine Televisión", levantaron el modesto canal. Un canal donde los programas que no eran en vivo se grababan y salían al aire desde cintas VHS (sí, VHS). Un canal donde al poco tiempo enseñaban a hacer antenas artesanales para captar el canal. Y era claro lo "necesario" de hacer eso, toda vez que, quienes alguna vez compraron un TV con UHF, no recibían como accesorio más que una mezquina antena de varillas ("orejas de conejo") o que, sí venía una antena, pensaron que era parte del embalaje. La situación mejoró un poco cuando se instalaron con la planta transmisora en la cima del San Cristobal, para lo cual incluso hicieron una promo aludiendo que "se iban a la punta del cerro". Es sano tomarse las cosas con humor.

Este es el cierre de transmisiones de Gran Santiago Televisión, en el cual se explicita "un compendio de su declaración de principios" (link).


Una declaración de principios y una línea programática que no dejaba pasar el más mínimo intento de violencia o truculencia, lo dejaban en una posición que incluso parecía atrasada a su época. Programas íconos de esa época eran "Signos Más, Signos Menos", un programa conducido por Chamorro con información de la Bolsa de Comercio, así como el "regalón" de José Artemio, "Tertulia", ambos provenientes de UCV TV, además de "Gente de Mundo", un espacio que se trajo Evans desde la radio (Viva FM, luego Zero), que en la práctica terminó siendo una mera vitrina de videos turísticos promocionales. Incluso transmitían de vez en cuando eventos y campeonatos deportivos de baja convocatoria, aunque de valiosa difusión. Pero, sin duda, el espacio más ingenuo de su modesta oferta era el programa "Y pasó por un zapato roto" en el que un viejo actor con pinta de "tata colores", Ángel Arrigorriaga, leía cuentos infantiles desde una colorida esquina que se ganaría, fácilmente, el premio al estudio de televisión más chico de la historia de la televisión chilena.

Y en eso llega el primer cambio de manos. Septiembre del 2000. Una sociedad de cinco señores, que eran los controladores por ese tiempo de la Universidad Andrés Bello, y que ya tenían el 20% del canal, adquieren el 100% de las acciones y toman el control refundándolo como "Andrés Bello Televisión" o como su sigla y marca, ABT. Nacía así el primer canal universitario de TV de una institución privada. El eslogan de la época, "Ver para crear", claramente hacía alusión a su orientación cultural. Se cambiaban los antiguos equipos de Gran Santiago por nuevo equipamiento digital, además de construirse nuevos estudios en la calle Raúl Labbé en Lo Barnechea. Pero pese a toda la nueva energía que se le inyectó, el proyecto comenzó a flaquear y el resto, predecible: espacios arrendados e infomerciales.

En el 2005, justamente otros cinco años después, se suma a nuestra historia el señor Bernardo Carrasco, que había sido dueño del entonces Teatro Baquedano y que, a la fecha, era dueño de una productora llamada "Óptima Producciones" que previamente cuenta en su currículum con producir el espacio deportivo "Círculo Central" el que pasó en la primera mitad de los años 90s por RTU (canal 11) y, no estoy seguro, también por La Red. El canal sería, otra vez, refundado como TVO (sigla que viene de "Televisión Óptima", aunque este nombre nunca lo usaron como marca). La transmisión debut fue el concurso de Miss Chile para Miss Universo, el cual podría ser recordado (en el remoto caso que lo fuera) por sus incesantes baches y por su música institucional que se repetía y repetía. No tenían otra.

La nueva "propuesta" traía figuras y "figurillas". El entonces director del canal, el mítico Sergio Riesenberg, apostó por traer gente que "metiera ruido" lo cual, pese a lo indigno y decadente que suena, hacía sentido en un canal que no lo veía nadie. Y a quienes trajeron: a la doctora Ma. Luisa Cordero, la periodista Pamela Jiles, el ex-futbolista Elías Figueroa, el más "bullyeado por viejo" de la Nueva Ola chilena Peter Rock y la periodista Margarita Hantke. Complementando esto, se implementó un gran set de TV compuesto por pequeños espacios para cada programa pero que, por desgracia, al ser un espacio tan homogéneo, daba la impresión de estar viendo el mismo programa todo el día. A la doctora Cordero, junto a Ricardo Calderón (un dinosaurio de la tele, del tiempo del antiguo programa "Tugar, tugar, salir a bailar") le dieron un programa llamado "Con Licencia" (aludiendo irónicamente a la polémica por sus licencias médicas falsas). En tanto, a Hantke la pusieron en un noticiero que tenía la particularidad de carecer de apoyo audiovisual a las noticias. La pobreza de esto la justificaron con que "las imágenes distraen la atención de lo que realmente importa, que es la noticia". Por cosas como éstas fue que en su momento TVO fue criticado por hacer "radio en TV".

Un fragmento del programa "Te escucho", conducido por Patty Silva, locutora de la, en ese entonces, W Radio Chile.



A Jiles, en tanto, la pusieron en un programa de conversación llamado "La Pluma" en el cual se llegaron a emitir imágenes de alto contenido erótico que dieron que hablar en su época. Sumado a todo esto, las películas "estrictamente para mayores", que al poco rato se empezaban a repetir (porque, sí, adivinó, no tenían más) y la llegada a la TV de Eduardo Bonvallet, que ya hiciera polémica por su paso por radios Nacional y Zero. Su espacio, "Bonvallet con todo", era fácil el que más vendía de todo el canal. Y no era para menos, si su manera de ser, directa y sin filtro, terminó por darle tanta notoriedad que terminó mandándolo directo al entonces programa CQC de Mega, en donde llegó a tener una sección propia, el "Bonvallet de la semana" y hasta un lugar como panelista. Era evidente. Había que hacer ruido, y lo lograron. Pero el canal era... cómo decirlo... raro.

Y así, como era de esperarse en un canal tan... raro... los conflictos no estuvieron ausentes. A Pamela Jiles la despidieron por participar en una franja política (toda una paradoja, ya que fue debido a la línea editorial "tolerante y pluralista"), y no contemos con que Jiles tenía "aires" de diva y fue la que más conflictos creó entre el equipo del canal. Fue así como varios renunciaron y, lo que iba a ser la flamante temporada 2006 en TVO, se desinfló antes de nacer. En esto, y luego de un año, el canal nuevamente cambia de manos. El saldo no fue malo después de todo: Carrasco había conseguido doblar el valor del canal y cuando lo vendió a sus nuevos dueños (los otrora parte de la programación de Gran Santiago), el Pabellón de la Construcción, la transacción fue por 4 millones de dólares en total. Los nuevos dueños refundaron otra vez la estación, llamándola Más Canal 22. La propuesta ahora era hacer del canal un espacio de orientación familiar y de entretención. Los directores del canal eran Eduardo Ravani (ex-"Jappening con Ja"") y su hermana Ximena. La nueva propuesta incluyó un matinal encabezado por Alicia Pedroso (ex-"La Mañana del 13"). Además tuvo un espacio de tecnología llamado "Hi Tech" en la tarde-noche y un espacio infantil de manualidades "arTbol", el que más tarde se "fusionaría" con un programa sobre animales ("+Kotas") conducido por un zoólogo y una ex presentadora de un programa infantil en otro canal, ambos nombres que ya no recuerdo.

Así era la propuesta inicial de Más Canal 22, por allá por el 2006.



Con el tiempo este nuevo intento sufrió de lo mismo que sus dos predecesores: cancelación de programas, despidos masivos (con denuncias ante la Inspección del Trabajo), espacios arrendados, infomerciales, evangélicos (hasta Jorge "Milton" Castro de la Barra y los pastores Alejandro Martínez y Jimmy Zubarzo de Vidavisión pasaron en su momento por las noches del 22). Pero lo que terminó por sepultar a Más Canal 22 fue la salida de la oferta de canales del operador de TV cable dominante del mercado, VTR (en el que el viejo Gran Santiago TV ocupaba el canal 23 para luego en los últimos días de Más Canal pasar al... ¡¡¡99!!!). Así el 22 fue reemplazado sin piedad por el nuevo canal Televisión Nacional Evangélica ("TNE"). Y no era menor, el cable no daba para mantener un espacio para un canal basura... -exceptuando Falabella TV, ya que "papi Bethia" paga, claro-.

Entonces, en este triste escenario fue que el empresario -ligado a COPESA- Álvaro Saieh, compró -lo que quedaba de- Más Canal 22 en 2 millones y medio de dólares. Desde ese momento se ha deshecho de mucha de esa programación basura, quedando prácticamente con infomerciales, programas del Canal Vasco y una que otra repetición de programas de la etapa ABT. De paso, le cambió el nombre temporalmente a "Más Visión", hecho que con suerte habrán notado sus cercanos y familia. Además, se hizo de otras estaciones UHF en Viña del Mar, Concepción y Temuco (todas ex-Artevisión y ex-Telecanal). Con esto, forma una red para sacar al aire el nuevo canal, "3tv" y, de paso, cambiar una triste historia de casi dos décadas. Y ojo, que Saieh no es primera vez que se mete en la industria: primero con La Red en los 90s (con magros resultados), y luego como parte del grupo controlador de la universidad Andrés Bello (ABT).

La nueva propuesta que trae 3tv destaca un potente equipo de prensa, programas traídos del extranjero pero no los mismos orígenes de siempre (México, EE. UU.) sino que mirando más a Europa y, no menos importante, un área de ficción que intentará hacerse un espacio en la industria. Y sí, esta vez el nuevo canal estará en el cable -"papi COPESA" paga-. Además, al venir pronto -esperemos- la futura televisión digital, el camino se ve bueno. Al fin y al cabo, los VHFs de toda la vida, junto a los desafortunados UHFs, convivirán en igualdad de condiciones en el bonito futuro digital.

A ver si por fin el "empezar en grande" vale la pena y pasa algo.

Más Canal 22 en Wikipedia
La historia de la estación televisiva que adquirió Álvaro Saieh
3tv: cómo será el nuevo canal que se suma a la televisión abierta

EDITADO: Como ya es ultra-sabido, 3tv se quemó en la puerta del horno y hoy sigue Más Visión al aire, pero como siempre, como un zombi. 

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