14 de enero de 2016

La Ventana: El balde Tabletón de Fruna


- ¿Oye y qué significa Fruna?
- Mi viejo le puso así hace como 50 años y no tengo idea.

De esa forma fue respondida la pregunta de un bloggero del canal de al lado sobre el origen de la marca que por más de 50 años, desde los años 60s y sus inicios como fabricante artesanal, ha estado "en la médula del pueblo", según la misma empresa declara en sus redes sociales, en las que incluso se da el lujo de usar lenguaje coloquial y popular, desmarcándose de las marcas más convencionales y sus gigantescas maquinarias marketeras. Fruna pareciera trascender de la mano de la modernidad al segmento socioeconómico al que ha estado asociada por décadas, sin perder su esencia. Fruna apela a la nostalgia de quienes alguna vez convivieron con el carrito a la entrada de la escuela y que hoy, cada uno desde el lugar al que ha llegado, se conecta con el sabor de esa nostalgia. Y desde este punto es que salta hacia la presentación de sus productos más actuales. Pareciera ser que para cualquier producto de los competidores más convencionales hay una alternativa Fruna y por un precio de venta a público aún más conveniente. Curiosamente nadie habla de mala calidad o falta de higiene cuando ve los precios "salvadores" de Fruna. Pero los más felices son los vendedores minoristas, fundamentalmente vendedores ambulantes, que se abastecen de Fruna, quienes incluso con alguno de sus productos pueden llegar a marginar unas tres o cuatro veces sobre el costo.



A la hora de buscar explicaciones para el comercio ambulante de confites es imposible no hablar de Fruna. Sacando cuentas: si suponemos que el costo de cada helado directamente en el distribuidor es de $50 y son vendidos a $200, queda una ganancia de $150 por helado. Suponiendo cajas de 40 helados, por cada caja la ganancia es de $6000. Si el vendedor consigue vender sólo dos cajas diarias (lo cual fácilmente lograría en una tarde de verano) serían $12000 diarios de ganancia. Por 30 días, el "sueldo" de este esforzado "salvador" callejero llega a $360000, monto mayor al sueldo mínimo. ¿Cómo la ven? Vender helados Fruna en verano es la papa. Eso sí, la asoleada se las encargo.

Pero a lo que vamos. Ya en pleno siglo veintiuno, Fruna parece más viva que nunca. Y todo hace deducir que esta mitomanía en torno a la marca se vio revitalizada a partir de esa visita a la fábrica a la que me referí ("El día que conocí Fruna"). Luego vino el concurso "Fruna te lleva a la Luna" que premiaba con un viaje en un globo aerostático repleto de productos de la firma. Pero ahora, el último lanzamiento, que pretende ser una suerte de experiencia mítica y de edición limitada, vale sólo $3500. Es nada menos que un balde de 1,3 kg de Tabletón que, incluso, trae en uno de sus costados la historia de tan popular galleta bañada, a la que llaman, curiosamente "el mejor error de Fruna":

"Resulta que años atrás, un colegio nos mandó hacer una galleta con sabor de naranja. Fabricamos la galleta y las despachamos, pero como en la vida hay tantos errores, en vez de agregarles esencia de naranja, en la producción se mandaron el medio condoro y despachamos las galletas con sabor a vainilla. Las galletas llegaron al colegio, el colegio las rechazó y nos mandaron las galletas de vuelta a la fábrica. El rey del confite o Don Fruna, para no moler la galleta otra vez pensó y se le ocurrió la brillante idea de bañarlas en chocolate, los nombró Tabletón y los vendió a través de sus locales ¡¡¡sin saber si los tabletones se iban a vender o no!!! Así nació el querido Tabletón, el mejor de Fruna y la galleta más querida por los frunalovers."



Y fue un éxito. Reportan que se agotó en muchos de sus locales. Sin radio, sin tele, sin nada. Sólo apelando a la "médula del pueblo". Hácete ésa.

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