30 de marzo de 2015

El Spot del Recuerdo: Shampoo Selfy (1984)

Los shampoo de antes rara vez mencionaban sus características o su ingrediente estrella o sus efectos "comprobados". Todo era cosa de un jingle y/o una idea catchy y ya. Por otro lado, no deja de llamar la atención, en medio de nuestro tiempo y su tecnología, sus teléfonos con cámara y la moda de las fotos selfies, que un shampoo hace unos 30 años llevara un nombre parecido. Selfy se llamaba la maravilla. 

"Selfy... y shasssssssss..." decía el jinglecito. Si por la publicidad fuera, Selfy haría milagros en cosa de segundos, como ser atractivo y llamar la atención de esa persona a quien te encuentras en la calle, ser la niña bonita de la fiesta o ganar un concurso de belleza a último segundo. 

(vía)

28 de marzo de 2015

Radio Preto Podcast #1: El damnificado chileno


Los cuestionamientos a la autoridad no son ninguna rareza. Todos los días es igual. Los gritoneos y llamadas de atención se las ganaron. Pero hay otro personaje, que siempre tiene la razón, y que se queda con el monopolio de la moral sin siquiera entrarnos a cuestionar nada.

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25 de marzo de 2015

El Spot del Recuerdo Internacional: McDonald's Home Fried Chicken (USA, 1968)



Sí, alguna vez McDonald's intentó comercializar pollo frito (o fried chicken, para los puristas).

Alguna vez en los Estados Unidos hubo una división entre los que gustaban de las hamburguesas y los que preferían el pollo frito. O al menos eso es lo que este spot de McDonald's de 1968 da a entender, poniendo en las pantallas, ya a todo color, la discusión entre el marido y su predilección por las hamburguesas y su señora, que prefería el pollo frito. Cada uno dando sus razones.

Y luego aparece la voz en off: "McDonald's, the people who did so much for the hamburger, happily introduces Home Fried Chicken". La apuesta era traspasar el éxito que había obtenido con las hamburguesas, al pollo frito. Y la idea era que McDonald's, no importando cuál de las dos opciones prefirieras, fuera "your kind of place", como decía su slogan de la época. Y la verdad es que les fue pésimo. El pollo frito de la gran M no prendió, y es que había ya un actor preponderante -¿necesito decir cuál?-.

Para la historia esta incursión fallida de McDonald's al lado fried chicken de la fuerza.

Conociéndote #4

Capítulo IV

          Leí que al fin -léase con voz de mujer hastiada e indignada del acoso rasca, picaresco y "autóctono"- se legislará sobre el acoso callejero a las mujeres. No soy sexista, pero a mí el famoso y folclórico "piropo" me da asco. Yo nunca haría eso. OK, ya, lo acepto, es porque soy tímido. Pero es que a propósito del cuento es que he estado escuchando y leyendo aberraciones de las cuales la más suavecita es la de andar chupando cierta parte de la anatomía fémina. Y perdón por lo explícito.

          Un día que volvía al departamento desde el trabajo, vi una mujer un poco menor que yo afirmándose en el pasamanos del Metro. Lo que había escrito en su puño no podía dejar de llamarme la atención: "IDIOTA". Me dio pena y lata. Lata, porque por culpa de un tarado bineuronal de esos que siempre deambulan por ahí -y que con una neurona caminan y con la otra miran potos-, la mina le está tirando la mala onda a medio mundo, y justo en la tarde de regreso a casa, justo a la hora en que uno no quiere más mala onda de nadie. Y pena, porque me imaginé tras su cara -y su puño gritandole idiota al mundo- a una mujer sola. Una mujer que se las da de fuerte y que se autoconstruye una coraza con su puño como una suerte de defensa psicológica. Me gustaría pensar en que algún día, si no la ha tenido, que tenga la oportunidad de conocer a un hombre decente que nos deje de cagar la reputación al gremio.

          Usar el pasamanos es una experiencia incómoda. No sé si horrenda de incómoda, pero anda cerca. Porque uno siempre trata de no llevar a pasar la mano del otro, ni siquiera de rozarla. Peor si la otra persona es del mismo sexo que uno. Ahí surge una repulsión mutua. En realidad va más allá de fijarse de la otra mano: ambos están preocupados de no pasarse de estación, de que no les metan las manos a los bolsillos, de evitar malos alientos, quedar bajo una axila maloliente o tras una camisa transpirada... y de no toparse con la mano del otro. O sea, si ya andar en Metro con todo eso es nauseabundo, súmale el pasamanos.

          Pero volvamos a lo que trata esto: las mujeres. Rara vez suele pasar, pero una vez me ocurrió. La mina con la que compartía pasamanos, más o menos de mi edad, pese a que el tren se movía y frenaba y arrancaba y todo eso, extrañamente no estaba ni ahí con toparse con "mi" mano. Y era yo el que le hacía el quite. Y le hacía el quite porque ya tengo -y ojalá no se malinterprete- mi pequeña historia.

          Para contar mi historia, tendría que retroceder al séptimo básico. Yo tomaba la micro 136 que me dejaba en el centro. Una cuadra antes, una "niñita" del Liceo 1 tomaba la misma micro y más o menos a la misma hora. Ella me conocía de vista. Yo ni tanto. De vuelta, a la hora de bajarme, me tomo del pasamanos de la puerta trasera, y justo quedo al lado de ella. Se da vuelta y me dice: "¡No me tomes la mano!". Yo me quedé inmóvil al comienzo, pero por suerte era hora de bajar de la micro. Y me quedé pensando en eso las dos cuadras que quedaban camino a mi casa.

          Y a la niñita del Liceo 1 que compartió el pasamanos conmigo no la vi más. Lo juro. Fue como si me hubiera gritado un "¡Idiota!" en mi cara.

(*) Esta es una historia de ficción basada en hechos reales.

22 de marzo de 2015

Don Podcast #126: El último capítulo


Es hora de cerrar el ciclo y dar inicio a nuevos planes, nuevas cosas. Fueron años de Don Podcast, años en que esto me sirvió casi como una terapia personal, aunque a veces siento que de verdad lo era. Partió como un descubrimiento, como una experimentación, y ciertamente el primer capítulo no tiene nada que ver con el último, ni en contenidos, y por supuesto ni siquiera en factura. Estos años sirvieron para mejorar y dejar de hacer un espacio que daba vergüenza ajena y propia en algo que puedes presentar a un amigo. Pero esto no es el fin, talvez sea un nuevo comienzo. Nunca se sabe.

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18 de marzo de 2015

El Spot del Recuerdo: Centro de Compras Ripley (1985)

A ver... ¿Decir "centro de compras" no es lo mismo que shopping center? Sí, hubo un tiempo en que traducíamos todo, hasta los nombres de los cassettes de artistas foráneos que venían a Chile. Sin embargo el concepto "shopping center" ya existía en 1985 con el Parque Arauco, aparecido 3 años antes y que se hacía llamar así. ¿O Ripley habrá tenido ese delirio de grandeza de creerse el cuento y ser un shopping center en sí? ¿Existía el concepto de "multitienda" en ese tiempo? Falabella era Falabella... y a lo más se hacían llamar como "tienda". París era en esos años "Almacenes París", y con lo de llamarse "almacenes" estaba lista. Incluso La Polar era La Polar y punto, lo mismo que la desaparecida Muricy. Pero Ripley no se hacía llamar "tienda", ni se presentaba como Ripley a secas. Se inventaron una denominación, pero agrandada: "centro de compras". Curiosamente, hoy en día sólo se hacen llamar Ripley, mismo camino que tomaron todas las demás tiendas, incluso la antigua "Almacenes París" que se acortó el nombre, dejando en el pasado el término "almacenes", y qué decir del que tenía en sus comienzos, "mueblería".

"Un estilo de vida mejor". A crédito, en cómodas cuotas, claro. 

17 de marzo de 2015

El Spot del Recuerdo Internacional: Morton's Potato Chips con The Carpenters (1971)


El duo musical norteamericano The Carpenters realizó algunos comerciales durante su carrera. Pocos, pero hizo. Y de entre esos pocos, fue que en una de las giras mundiales, en su paso por Canadá, grabaron las tomas para este spot, talvez el que más repercusión tuvo. El asunto es que Morton's Potato Chips, una compañía fabricante de papas fritas de Texas, tenía en mente crear un spot publicitario para el cual tenían ya la música. Faltaban las voces. Entonces pensaron en The Carpenters. La melodía estaba sospechosamente compuesta para calzar con el sonido del duo. Es facil deducir que fue cosa de tiempo para que la iniciativa se materializara y apareciera en TV y radio norteamericanas esta "creación" musical publicitaria.

Y así fue que Morton's llegó a ser muy popular en su tiempo, entre otras cosas, por este comercial.

Véalo, escúchelo, note los efectos, y viaje en el tiempo.

14 de marzo de 2015

El Spot del Recuerdo: Margarina Banda Azul (con Los Venegas)

Y llegó la democracia. La alegría, esa todavía no, pero al menos llegó un nuevo aire a la tele. Y con ello, Los Venegas.

Por más de una década creímos que Los Venegas, sitcom insigne de las tardes en el canal vetado, era una entelequia incombustible. Si hasta la "Martita", acérrima fan de la serie, pidió que no la sacaran del aire. Y anda a llevarle la contra a la primera dama. El asunto es que los personajes crecieron, se casaron, armaron su cuento, y hubo un momento en que nadie atinó a hacer un párele. ¿De dónde sacas creatividad para producir un capítulo diario (lunes a viernes) por más de una década? Recordado (por su ausencia) el famoso "Memito" o "Memo", el hijo menor de la familia, que cuando salió de la enseñanza media no se le vio más. Es que entró a estudiar Ingeniería. Recuerdo que lo nombraban a ratos en los pasquines de Ingeniería de la UC. Me llevaba algunas generaciones de diferencia. Nunca me lo topé en un curso eso sí. En los últimos años por lo único que valía la pena ver Los Venegas era por el "Compadre Moncho", otro incombustible, personificado por el actor Adriano Castillo, a quién de paso se le podía ver cuando había reunión de apoderados en el Instituto Nacional, más o menos en el tiempo que estudié ahí, y otras veces en el Metro de la Universidad de Chile. Mi vieja un día lo vio en el Metro. Lo encontró "sobrado".

Durante los primeros años, Los Venegas la llevaron en mala. Tanto así que alcanzó el vuelito para hacer comerciales como éste de Banda Azul. Hoy, sin publicidad, Banda Azul aún existe, pero ya no es como antes, y no me refiero a la calidad. Aunque quién sabe...

Los primeros años, esos sí eran buenos tiempos. El cuento es cuándo decir basta.

7 de marzo de 2015

Don Podcast #125: La contaminación del humor



Hasta no hace mucho nos reíamos de lo absurdo. Hoy un discurso contestatario se transforma en rutina de un humor enmarcado en una mal llamada comedia stand up y es premiado. ¿Crecimos como sociedad? ¿Evolucionó el humor por buen camino? ¿Aprendimos a reirnos de nuestros propios problemas?

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1 de marzo de 2015

Conociéndote #3

Capítulo III

        - Igual me meto a veces a Tinder - le dije.
        - ¿Y te sigue pasando eso que me contaste la semana anterior?
        - Un poco. Pero ahora ya con menos esperanzas.
        - ¿Y por qué?
        - Es que descarto gente por linda. Por alta. Por flaca. Igual suena raro.
        - Entonces... ¿sigues pensando en que eres un torrante?
        - No debería. Ya lo sé y lo hablamos hace mucho tiempo y varias veces. Es sólo que ya conozco a las de su clase. Cuicas. Y aunque no pensara eso y no hubiera pasado por eso, sigo pensando en que puedo tener un cartón muy bueno en una universidad muy buena, pero hay algo que no tengo. Seguramente cualquiera de ellas además de ser profesional, tener un buen pasar y todo eso, tienen toda una tradición familiar hacia atrás. Sus padres fueron profesionales, sus hermanos estudian y sus abuelos probablemente también fueron profesionales. Se juntan entre ellos... todo eso.
        - Te sientes un torrante.
        - Pero dime dónde voy a encajar en todo eso. Cuando tenga que presentarle a la familia, qué voy a hacer.
        - Y tu hermana...
        - Mi hermana tiene menos cartón que yo y se metió a pololear con un alemán. Y le presentó a la familia y él también le presentó a la suya. Viven en una casa grande, bonita.
        - Entonces... ¿por qué tu hermana sí y tú no?
        - Es que los europeos son de otra cultura. No tienen prejuicios como aquí. Y mi hermana es aspiracional. Es otra cosa.

        Ya era la hora y le paso la hoja del seguro para que ella la llene. Me la devuelve.

        - Pide que te la timbren - me dice.

        Mi psicologa se despide con un chao. Vuelvo al mesón de recepción, le paso a la secretaria la hoja del seguro y el cheque. Me entrega la boleta. Le pregunto si ya está tomada la hora para el próximo viernes, aunque la pregunta es innecesaria, ya que quedó para siempre la consulta fijada el mismo día de la semana y a la misma hora. Meto la boleta rápido a una carpeta, cierro el bolso, y salgo de la consulta hacia la estación Escuela Militar. A ver gente linda.

(*) Esta es una historia de ficción basada en hechos reales.