25 de junio de 2014

20 de junio de 2014

Mis Dos Chauchas: El karma de UCV Televisión


Hoy, las cosas han cambiado. Se fueron los altos ejecutivos "con algunos cursos de administración" y llegaron profesionales de verdad a hacerse cargo del canal, destacando a Enrique Aimone, quien a poco andar provoca un punto de inflexión trayendo programación envasada, primero en alianza con Canal 13 y luego por su propia cuenta, e instaurando un área de prensa que de a poco comienza a convertirse en una alternativa de peso, a la hora en que los demás canales programan espacios misceláneos y teleseries. Pero aún existe ese karma que no es sino producto de años de ceder a la programación pagada para mantener la señal al aire de forma "más o menos" rentable.

Corrían los ochentas y algunas compañías estadounidenses de desconocida reputación habían llegado a más que poner un aviso publicitario de 30 segundos en una tanda comercial. Habían evolucionado a comprar espacios completos al aire para transmitir sus programas propios. Pero no eran shows comunes y corrientes, sino que eran espacios de televenta. No necesito explicitar este modelo de negocio, porque la verdad es que ya todos lo conocemos. Como los resultados fueron exitosos en el país del norte, no pasó mucho tiempo para que otras compañías replicaran el modelo en el resto del mundo. Y así llegaron a Sudamérica y, obvio, a Chile.

El asunto primero comenzó abarcando canales medianos. TVN o Canal 13 eran palabras mayores y la venta de espacios completos no pasaba de lo hecho en los ochentas por el espacio religioso Club 700 y su cuestionado pero pionero y exitoso pastor norteamericano Jimmy Swaggart, que compró un segmento muy temprano en la mañana en TVN, a la hora en que Canal 11 emitía su matinal y los demás canales aún no iniciaban su transmisión. Así, llegados los noventas, el primer espacio de este tipo fue "Arcadia, Novedades Increíbles". A medida que avanzaban los años y la televisión chilena expandía sus horarios de emisión con programación propia y, con esto, aumentaban los índices de sintonía en una suerte de analogía del huevo y la gallina, los espacios que iban quedando comenzaban a hacerse más caros, lo cual inevitablemente terminó relegando este tipo de programación pagada a los canales más chicos. Y así, llegamos a UCV TV.

No es mi intención empezar a contar la larga y triste historia del "primer canal de Chile" desde sus inicios en 1957 (que aunque ellos pregonen ese año, las transmisiones regulares comenzaron en 1959). Pero al menos las primeras cuatro décadas, salvo hitos que marcaron a toda una generación como Pipiripao, fue un tiempo en que la televisión regional siempre estuvo en desventaja frente a la establecida en Santiago, a tal punto que según la legislación vigente hasta los años 70 se les impedía a los canales regionales poder extenderse por el país. A fines de los 60s, un terremoto deja los estudios enormemente dañados y fue desde esos años que se establecieron en los mismos terrenos en que está su planta transmisora, en el sector de Agua Santa. En 1974 llegan a Santiago como canal pirata, instalando una rudimentaria repetidora en el cerro Santa Lucía que emitía en canal 5. Pero llegaban los ochentas y UCV TV se convertía en un canal por el que nadie, ni siquiera la propia Universidad Católica de Valparaíso, daba un peso. En eso apareció el mencionado Pipiripao, con el mítico Roberto Nicolini a la cabeza, ocupando el espacio que dejó el Profesor Rossa cuando emigró a Canal 13. El resto, historia conocida. Sintonizar UCV TV en esos años era casi exclusivamente para ver el programa de Nicolini. El resto, peso pluma.

En los noventas comenzó la ocupación de los informerciales, como más tarde se les llamó en forma genérica. Pasaron los años y ya en la década del 2000 este tipo de programación pagada ocupaba casi la mitad de las horas de transmisión del canal porteño, lo cual llegó incluso a provocar una llamada de atención del mismo Consejo Nacional de Televisión.

Hoy, las cosas han cambiado. Se fueron los altos ejecutivos "con algunos cursos de administración" y llegaron profesionales de verdad a hacerse cargo del canal, destacando a Enrique Aimone, quien a poco andar provoca un punto de inflexión trayendo programación envasada, primero en alianza con Canal 13 y luego por su propia cuenta, e instaurando un área de prensa que de a poco comienza a convertirse en una alternativa de peso, a la hora en que los demás canales programan espacios misceláneos y teleseries. Pero aún existe ese karma que no es sino producto de años de ceder a la programación pagada para mantener la señal al aire de forma "más o menos" rentable. A ratos pareciera que los editores de Publimetro en sus ratos de zapping jamás se han paseado por UCV TV. No han notado la calidad de sus noticieros ni las series, ni nada de lo nuevo que se puede ver actualmente por esta señal. Siguen pegados en los cinturones adelgazantes, en los cuchillos milagrosos, en las máquinas de ejercicio y, penosamente también en ese Falabella TV que aunque con un respaldo de una marca y una empresa potente detrás, sigue siendo del montón. Los infomerciales no han desaparecido del primer canal de Chile. Pero ya es hora de actualizar la percepción.

15 de junio de 2014

Prende la Tele: El Día del Padre


De vez en cuando vale la pena recordar… oh, esos lindos tiempos frente a la tele viendo mono tras mono. Éstos incombustibles cortos de 7 minutos de los años 50s y 60s eran los infaltables. Es que la "familia oso" es un clásico. Y me refiero a la "familia oso" como una clasificación. En esta caben al menos, y hasta lo que recuerdo, las de dos estudios: por un lado la de la Warner y, por otro, la concebida por Walter Lantz, el que siempre aparecía introduciendo al "Pajaro Loco" ("The Woody Woodpecker"). La versión de Lantz destacaba al "papá oso" que siempre que había que arreglar algo en el hogar, él tomaba las herramientas y trataba él mismo de hacer el trabajo, con resultados lamentables. Pero ésta es la versión "familia oso" de la Warner, la cual desconozco si habrá tenido algún tipo de continuidad en el tiempo como la anterior, pero que sin embargo nos regalo momentos realmente hilarantes como este singular "Día del Padre".

Ahora recuerde su infancia y por supuesto, a contar de este momento tiene toda la autorización para destornillarse de la risa.

13 de junio de 2014

8 de junio de 2014

El Spot del Recuerdo: Clos de Pirque (con Iván Zamorano)


Eran los 90s. Los fines de semana eran de sintonizar religiosamente el Megavisión para ver otro nuevo partido de Iván Zamorano jugando con el Real Madrid y haciendo goles partido tras partido. Tiempos en que los más grandes recuerdan que no andaba nadie en la calle a esa hora, porque todo mundo estaba en sus casas viendo al "pichichi". Aunque reconozcámoslo: Clos de Pirque hacía comerciales "llorones". Ahí era donde le interesaba atacar. Y además con una analogía como pocas: "la calidad va por dentro". Nosotros, seres humanos, finalmente y aunque no queramos, dejamos salir los sentimientos desde dentro, independientemente de la imagen que queramos que se vea desde fuera. Y, como analogía, este vino era conocido desde su introducción al mercado como un vino sin adornos, sin medallas ni nada parecido. Eran tiempos en que uno de los vinos ya existentes en el mercado, "120" de la Viña Santa Rita, se mostraba al mundo con su eslógan "Elíjalo por sus medallas". Clos de Pirque era todo lo contrario en imagen. Lamentablemente, y con el tiempo, cayó en la categoría de vino "cartoné", denominación despectiva que se le da a todos aquellos vinos que cayeron en la tentación de dejar el vidrio por el Tetra Pak, y con ello caer en el mismo saco de los vinos de mala calidad, elaborados con uva de mesa. De nuevo, lamentable. Aunque a juicio de muchos, la declinación en la calidad del vino chileno "masivo" comenzó con el "Familiar" de Viña Concha y Toro, pero ahí nos metemos en otro tete...

7 de junio de 2014

Agencia N.A.R.F.: Padre peina a su retoña... con una aspiradora

Cómo decirlo. En este mundo hay que cuidarse de los autos, las micros, los terremotos, las inundaciones, los temporales, los rayos, y la gente demente.

Está bien que la gente no lea los manuales. O sea, no está bien, pero es esperable. No vamos a pedirle mucho a la raza humana, capaz de pelearse por un pedazo de mar, un pedazo de tierra o por un poco de plata. Pero en lo que no pelean es a la hora de hacer atrocidades. A veces las hacen en manada. O sea manada, porque son simios. Y a veces las hacen solitos, esperando ganarse la fama mundial haciendo alguna atrocidad y subiéndola a alguna parte del cyber-chanta-espacio para que la demás gente las vea y los simios las imiten.

Hay creatividad brillante y creatividad... mejor no hablar de ciertas cosas.

Este papito se pasó de creativo. Las peinetas... para la gente fome. Éste la hace con aspiradora. Nunca leyó los manuales acerca de las precauciones que hay que tener con una máquina de entre 1500 y 2000 watts de potencia. ¿Qué regalo le daría yo? Pinky le daría un monumento en el terreno de los antiguos ACME Labs. Yo, una patá en la ra... ahí donde no llega el sol.


Señales Remotas: Un adelanto de la nueva temporada de 31 Minutos


Ningún misterio. La creatividad nos gusta. Y 31 Minutos fue de un éxito tan grande -y creativo- que vino a "reactivar" una programación infantil que estuvo años sin incluir producción nacional. Fue un producto que, a varios años de su desaparición en pantalla, llenaba recintos y obtuvo una épica aprobación en el escenario más importante del país, la Quinta Vergara. Hoy volvimos a las mismas, o peor: la programación infantil se compone únicamente de series extranjeras, emitidas sólo por algunos canales contados con los dedos de UNA mano, y casi siempre en horarios impresentables, como por ejemplo desde las 6 hasta las 7 de la mañana, o incluso llegar a pensar que "si quieres que te vaya bien en TV con un programa infantil, tienes que llamarte 31 Minutos".

No sé si definirme fanático, pero tengo en DVD las tres temporadas de la serie, además de la película "31 Minutos La Película". Lo único que alguna vez me causó reparo fue que, en sus eventos, o mejor dicho, en sus puestas en vivo, aparecían los músicos que interpretaban las canciones del Ranking Top. Y me preguntaba cuál fue la razón de matar la magia mostrando a "humanos" como parte del show. Pero después entendí que un títere solo en escena podría haber resultado bastante vacío.

Este año ya han anunciado su nueva temporada, Una nueva temporada de un programa que no se ha emitido nuevamente -obviando las repeticiones- desde hace 9 años. 9 años... cómo pasa el tiempo. Es obvio que a una propuesta fresca y original como ésta le deseo la mejor de las suertes, en una escena de televisión infantil de producción nacional que casi no existe y que gracias a sus músicos trascendió a lo familiar. A ratos lo gozaban más los adultos que los niños. Con eso, todo dicho. O casi. Falta mirar en pantalla el producto final.