30 de septiembre de 2014

El Spot del Recuerdo: Ahorros Banco del Estado de Chile

La antigua libreta de ahorros del Banco del Estado.

Hoy hice algo que tenía ganas de hacer hace tiempo pero que por dejación lo fui chuteando: tomar mi antigua (aunque ni tanto) libreta de ahorros del Banco del Estado y meterla abierta en esas máquinas que te actualizaban el saldo. De suerte alcancé a entrar, 5 minutos antes de las 2. Me sorprendió ver que esa casa matriz de la Alameda no parecía un banco antiguo dentro (había sido alguna vez remodelado), pero la historia no termina aquí (y no es porque más abajo se vea otro párrafo).

Nueva sorpresa: la actualización del saldo de las libretas ya no la hace una máquina dedicada sino que son los mismos cajeros automáticos (sólo cajeros BancoEstado, obvio) que tienen una ranura en la parte de arriba para libretas. Problema: "...existe un error con su libreta de ahorro, consulte en servicio al cliente..." o algo así. Partí donde la pantalla del cajero me dijo, y wow... el producto ya estaba catalogado dentro de "otros productos", junto con la famosa "Cuenta RUT", la chequera electrónica, en fin, los productos "del pueblo". Y con ello, sacar número y llegar al área de espera "del pueblo". Había sacado el número E91 y recién iban en el D20. Pero los números avanzaban rápido, a veces entre 5 y 10 números sin que nadie llegara. Era claro, sacaban número, veían en qué número iban, no querían esperar y se iban. Pero como yo de todas formas quería salir de la duda, me quedé. Como dije, los números avanzaban relativamente rápido. Pero no alcancé a salir llamado, porque como había sido casi de los últimos en llegar, ya quedabamos pocos. En eso, una funcionaria me pregunta a qué iba. "Venía a actualizar mi libreta de ahorro", le dije. Me mandó a un escritorio donde una señora con cara de Mrs. Flint y que parecía que llevaba trabajando 30 años en lo mismo conversaba por teléfono. Le expliqué lo que quería. Lo hizo rápido: me pidió el carnet, me consultó en el sistema y cuál fuera mi sorpresa: "No aparece", me dijo. "No aparece su cuenta". Obviamente que le pregunté cuándo pudo desaparecer. La respuesta vino facil y simple: en el 2004 el banco había empezado a cobrar comisiones y muchas cuentas fueron cerradas para no dejar a la gente sobregirada. Éste fue el famoso caso en que el banco tuvo que devolver todas las comisiones cobradas. ¿Lo recuerda? Se dijo en su oportunidad que el banco debía reabrir las cuentas en estos casos. Poco probable en mi caso. Sólo tenía un depósito de mil pesos del día en que la cuenta fue abierta hace 17 años y era plata, de todas formas, dada por perdida.

Libreta de la Caja Nacional de Ahorros, 1942.

Y así es como un producto alguna vez emblema y misión del hasta hace algunos años "banco del estado", y nótese que lo escribo con minúsculas para referirme a éste en forma genérica, cada día se muere más. Su padre, que se supone es un banco estatal, quiere parecer a un banco privado, pero la  atención no tiene "niun brillo", como dijo un cliente cuando pasaba a mi lado cuando se iba.

Insisto, lo único simpático de este banco actualmente es su pato. Y hoy no lo vi en ningun lado. Literalmente.

Banco del Estado de Chile: "Ayuda a progresar al que sabe ahorrar".

Estos comerciales son de 1985 y 1987, en tiempos en que la libreta de ahorros del Banco del Estado de Chile la tenía todo el mundo. La mía es dorada completa, emitida en 1997. Mis viejos tenían una roja, con letras grandes "Ahorros" y una imagen estilizada de la casa matriz. Alguna vez estas libretas las actualizaban a mano con lapiz pasta. Tal como la de los Herrera de la serie Los 80, esta libreta permitía un máximo de giros al año, que no recuerdo, y que si era excedido se perdían todos los intereses.

Hoy las cuentas de ahorro son con tarjeta. La libreta, un recuerdo del pasado, legado de la antigua "Caja Nacional de Ahorros" como dice una placa conmemorativa dentro de su casa matriz, junto con la alcancía "mini caja fuerte" que la entregaba el mismo banco y que no se podía abrir sin una llave que se la quedaban ellos. Yo tuve tres de ésas, que me las regaló un tío que las sacó de no sé donde y que las tenía en desuso.




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