26 de abril de 2013

15 de abril de 2013

Canal 22: la (mala) suerte del pionero

Logos de canal 22
a lo largo de su (triste) historia:
Gran Santiago Televisión (1995-2000)
Andrés Bello Televisión (2000-2005)
TVO (2005-2006)
Más Canal 22 (2006-2012)
Más Visión (2012-2013)
El hecho es el siguiente: ya se anunció oficialmente que COPESA (grupo empresarial ligado al diario La Tercera) entrará de lleno, con una propuesta "competitiva" (cuántas veces he escuchado eso) a la televisión abierta. ¿Y por dónde? Por el canal 22. Un canal que si uno sale a preguntar a la calle quién lo conoce, lo más probable es que te pongan cara de "¿se siente bien, mijito?". Y es que pese a su relativamente larga historia (este año la señal cumple 18 años), la suerte no ha estado de su lado. Desde un canal ingenuamente conservador de sus inicios, pasando por la orientación cultural, las ganas de -por último- intentar meter ruido, hasta el estado actual, digamos, "peso pluma". Y es que la historia de esta señal raya en lo insignificante. ¿Qué canal se ha dado el lujo de pasar por 5 nombres distintos en menos de 20 años y CERO "top-of-mind"? Que no se diga más: el 22.

Los comienzos fueron el 9 de Octubre de 1995 (casi 2 meses luego del debut de Canal Rock & Pop) en una antigua casa en la comuna de Providencia, en el 555 de la calle Praga. La chimenea de la antigua edificación fue adaptada para la instalación de la planta y la antena transmisora, de modesta potencia, con suerte cubría bien la comuna y un poco más. Era el primer canal UHF de Chile. Eran los "pioneros". Ya antes, en 1994, José Artemio Espinosa M-C (que hasta el día de hoy no sé de dónde venía el "M-C") obtiene la primera concesión para TV en banda UHF de Chile. Junto a Gonzalo Chamorro, Enrique Evans y otro señor que no recuerdo su nombre, los cuales formaban la productora "Canal Uno Cine Televisión", levantaron el modesto canal. Un canal donde los programas que no eran en vivo se grababan y salían al aire desde cintas VHS (sí, VHS). Un canal donde al poco tiempo enseñaban a hacer antenas artesanales para captar el canal. Y era claro lo "necesario" de hacer eso, toda vez que, quienes alguna vez compraron un TV con UHF, no recibían como accesorio más que una mezquina antena de varillas ("orejas de conejo") o que, sí venía una antena, pensaron que era parte del embalaje. La situación mejoró un poco cuando se instalaron con la planta transmisora en la cima del San Cristobal, para lo cual incluso hicieron una promo aludiendo que "se iban a la punta del cerro". Es sano tomarse las cosas con humor.

Este es el cierre de transmisiones de Gran Santiago Televisión, en el cual se explicita "un compendio de su declaración de principios" (link).


Una declaración de principios y una línea programática que no dejaba pasar el más mínimo intento de violencia o truculencia, lo dejaban en una posición que incluso parecía atrasada a su época. Programas íconos de esa época eran "Signos Más, Signos Menos", un programa conducido por Chamorro con información de la Bolsa de Comercio, así como el "regalón" de José Artemio, "Tertulia", ambos provenientes de UCV TV, además de "Gente de Mundo", un espacio que se trajo Evans desde la radio (Viva FM, luego Zero), que en la práctica terminó siendo una mera vitrina de videos turísticos promocionales. Incluso transmitían de vez en cuando eventos y campeonatos deportivos de baja convocatoria, aunque de valiosa difusión. Pero, sin duda, el espacio más ingenuo de su modesta oferta era el programa "Y pasó por un zapato roto" en el que un viejo actor con pinta de "tata colores", Ángel Arrigorriaga, leía cuentos infantiles desde una colorida esquina que se ganaría, fácilmente, el premio al estudio de televisión más chico de la historia de la televisión chilena.

Y en eso llega el primer cambio de manos. Septiembre del 2000. Una sociedad de cinco señores, que eran los controladores por ese tiempo de la Universidad Andrés Bello, y que ya tenían el 20% del canal, adquieren el 100% de las acciones y toman el control refundándolo como "Andrés Bello Televisión" o como su sigla y marca, ABT. Nacía así el primer canal universitario de TV de una institución privada. El eslogan de la época, "Ver para crear", claramente hacía alusión a su orientación cultural. Se cambiaban los antiguos equipos de Gran Santiago por nuevo equipamiento digital, además de construirse nuevos estudios en la calle Raúl Labbé en Lo Barnechea. Pero pese a toda la nueva energía que se le inyectó, el proyecto comenzó a flaquear y el resto, predecible: espacios arrendados e infomerciales.

En el 2005, justamente otros cinco años después, se suma a nuestra historia el señor Bernardo Carrasco, que había sido dueño del entonces Teatro Baquedano y que, a la fecha, era dueño de una productora llamada "Óptima Producciones" que previamente cuenta en su currículum con producir el espacio deportivo "Círculo Central" el que pasó en la primera mitad de los años 90s por RTU (canal 11) y, no estoy seguro, también por La Red. El canal sería, otra vez, refundado como TVO (sigla que viene de "Televisión Óptima", aunque este nombre nunca lo usaron como marca). La transmisión debut fue el concurso de Miss Chile para Miss Universo, el cual podría ser recordado (en el remoto caso que lo fuera) por sus incesantes baches y por su música institucional que se repetía y repetía. No tenían otra.

La nueva "propuesta" traía figuras y "figurillas". El entonces director del canal, el mítico Sergio Riesenberg, apostó por traer gente que "metiera ruido" lo cual, pese a lo indigno y decadente que suena, hacía sentido en un canal que no lo veía nadie. Y a quienes trajeron: a la doctora Ma. Luisa Cordero, la periodista Pamela Jiles, el ex-futbolista Elías Figueroa, el más "bullyeado por viejo" de la Nueva Ola chilena Peter Rock y la periodista Margarita Hantke. Complementando esto, se implementó un gran set de TV compuesto por pequeños espacios para cada programa pero que, por desgracia, al ser un espacio tan homogéneo, daba la impresión de estar viendo el mismo programa todo el día. A la doctora Cordero, junto a Ricardo Calderón (un dinosaurio de la tele, del tiempo del antiguo programa "Tugar, tugar, salir a bailar") le dieron un programa llamado "Con Licencia" (aludiendo irónicamente a la polémica por sus licencias médicas falsas). En tanto, a Hantke la pusieron en un noticiero que tenía la particularidad de carecer de apoyo audiovisual a las noticias. La pobreza de esto la justificaron con que "las imágenes distraen la atención de lo que realmente importa, que es la noticia". Por cosas como éstas fue que en su momento TVO fue criticado por hacer "radio en TV".

Un fragmento del programa "Te escucho", conducido por Patty Silva, locutora de la, en ese entonces, W Radio Chile.



A Jiles, en tanto, la pusieron en un programa de conversación llamado "La Pluma" en el cual se llegaron a emitir imágenes de alto contenido erótico que dieron que hablar en su época. Sumado a todo esto, las películas "estrictamente para mayores", que al poco rato se empezaban a repetir (porque, sí, adivinó, no tenían más) y la llegada a la TV de Eduardo Bonvallet, que ya hiciera polémica por su paso por radios Nacional y Zero. Su espacio, "Bonvallet con todo", era fácil el que más vendía de todo el canal. Y no era para menos, si su manera de ser, directa y sin filtro, terminó por darle tanta notoriedad que terminó mandándolo directo al entonces programa CQC de Mega, en donde llegó a tener una sección propia, el "Bonvallet de la semana" y hasta un lugar como panelista. Era evidente. Había que hacer ruido, y lo lograron. Pero el canal era... cómo decirlo... raro.

Y así, como era de esperarse en un canal tan... raro... los conflictos no estuvieron ausentes. A Pamela Jiles la despidieron por participar en una franja política (toda una paradoja, ya que fue debido a la línea editorial "tolerante y pluralista"), y no contemos con que Jiles tenía "aires" de diva y fue la que más conflictos creó entre el equipo del canal. Fue así como varios renunciaron y, lo que iba a ser la flamante temporada 2006 en TVO, se desinfló antes de nacer. En esto, y luego de un año, el canal nuevamente cambia de manos. El saldo no fue malo después de todo: Carrasco había conseguido doblar el valor del canal y cuando lo vendió a sus nuevos dueños (los otrora parte de la programación de Gran Santiago), el Pabellón de la Construcción, la transacción fue por 4 millones de dólares en total. Los nuevos dueños refundaron otra vez la estación, llamándola Más Canal 22. La propuesta ahora era hacer del canal un espacio de orientación familiar y de entretención. Los directores del canal eran Eduardo Ravani (ex-"Jappening con Ja"") y su hermana Ximena. La nueva propuesta incluyó un matinal encabezado por Alicia Pedroso (ex-"La Mañana del 13"). Además tuvo un espacio de tecnología llamado "Hi Tech" en la tarde-noche y un espacio infantil de manualidades "arTbol", el que más tarde se "fusionaría" con un programa sobre animales ("+Kotas") conducido por un zoólogo y una ex presentadora de un programa infantil en otro canal, ambos nombres que ya no recuerdo.

Así era la propuesta inicial de Más Canal 22, por allá por el 2006.



Con el tiempo este nuevo intento sufrió de lo mismo que sus dos predecesores: cancelación de programas, despidos masivos (con denuncias ante la Inspección del Trabajo), espacios arrendados, infomerciales, evangélicos (hasta Jorge "Milton" Castro de la Barra y los pastores Alejandro Martínez y Jimmy Zubarzo de Vidavisión pasaron en su momento por las noches del 22). Pero lo que terminó por sepultar a Más Canal 22 fue la salida de la oferta de canales del operador de TV cable dominante del mercado, VTR (en el que el viejo Gran Santiago TV ocupaba el canal 23 para luego en los últimos días de Más Canal pasar al... ¡¡¡99!!!). Así el 22 fue reemplazado sin piedad por el nuevo canal Televisión Nacional Evangélica ("TNE"). Y no era menor, el cable no daba para mantener un espacio para un canal basura... -exceptuando Falabella TV, ya que "papi Bethia" paga, claro-.

Entonces, en este triste escenario fue que el empresario -ligado a COPESA- Álvaro Saieh, compró -lo que quedaba de- Más Canal 22 en 2 millones y medio de dólares. Desde ese momento se ha deshecho de mucha de esa programación basura, quedando prácticamente con infomerciales, programas del Canal Vasco y una que otra repetición de programas de la etapa ABT. De paso, le cambió el nombre temporalmente a "Más Visión", hecho que con suerte habrán notado sus cercanos y familia. Además, se hizo de otras estaciones UHF en Viña del Mar, Concepción y Temuco (todas ex-Artevisión y ex-Telecanal). Con esto, forma una red para sacar al aire el nuevo canal, "3tv" y, de paso, cambiar una triste historia de casi dos décadas. Y ojo, que Saieh no es primera vez que se mete en la industria: primero con La Red en los 90s (con magros resultados), y luego como parte del grupo controlador de la universidad Andrés Bello (ABT).

La nueva propuesta que trae 3tv destaca un potente equipo de prensa, programas traídos del extranjero pero no los mismos orígenes de siempre (México, EE. UU.) sino que mirando más a Europa y, no menos importante, un área de ficción que intentará hacerse un espacio en la industria. Y sí, esta vez el nuevo canal estará en el cable -"papi COPESA" paga-. Además, al venir pronto -esperemos- la futura televisión digital, el camino se ve bueno. Al fin y al cabo, los VHFs de toda la vida, junto a los desafortunados UHFs, convivirán en igualdad de condiciones en el bonito futuro digital.

A ver si por fin el "empezar en grande" vale la pena y pasa algo.

Más Canal 22 en Wikipedia
La historia de la estación televisiva que adquirió Álvaro Saieh
3tv: cómo será el nuevo canal que se suma a la televisión abierta

EDITADO: Como ya es ultra-sabido, 3tv se quemó en la puerta del horno y hoy sigue Más Visión al aire, pero como siempre, como un zombi. 

El extraño mundo de TVO

(Publicado originalmente en revista Glamorama, 11 de noviembre 2005)
Link a Foros Fotech (puede requerir autenticación)


Una casa de dos pisos es donde TVO graba sus 16 programas. Un solo estudio para 16 espacios, camarógrafos que ofician de productores y choferes para las locuras de Bonvallet, Jiles, Cordero y el resto de los 60 rostros que día a día graban sus programas. No existen muchas pautas y aunque no abundan los recursos, todo está permitido.

TVO "Rompe con Todo". Así, literalmente. El eslogan del canal no puede ser más apropiado para describir un día en la surrealista cotidianidad de "el" estudio de la señal de la banda UHF. Sí, "el" estudio, porque los 16 programas que se emiten de lunes a viernes se graban en un ambiente. Sólo hace falta girar las ruedas de las tres cámaras un par de grados para tener otra escenografía distinta y otro programa. Una casa de dos pisos en La Dehesa, con un alicaído jardín lleno de escombros y antigua escenografía destruida, e incluso una cocina en donde comparten ejecutivos, directores, camarógrafos que ofician de productores, coordinadoras de piso que hacen de choferes y uno que otro estudiante en práctica con ansias de fama que persigue a directores y productores con un bosquejo del programa que según él "va a revolucionar la televisión chilena".

12.38 pm. La doctora María Luisa Cordero llega con trote cansino y algo atrasada, para conducir junto a Ricardo Calderón el programa Con Licencia. "Oiga mijito, ¿usted es nuevo?", interroga a uno de los camarógrafos. "No señora, estoy desde mayo", responde el aludido "ya, ojo con la toma desde abajo en la empezada, no quiero que se me vean los rollos", dice la polémica doctora, buscando desesperada sus anteojos dentro de su cartera. Advierte que comenzara el programa hablando del Mes de María. "Traje un cuadro de mi casa", dice acomodando el retrato de la virgen en el mesón. Así, sin pautas establecidas, en TVO se puede hacer y deshacer básicamente lo que se quiera.

Primera llamada al aire. Una compungida señora cuenta su drama. Está enferma y en su trabajo no la quieren proveer de una licencia que justifique su ausencia. Después de escuchar los sollozos y súplicas, Cordero toma la palabra: "Oye, primero que todo, déjate de llorar", dice seca. "Ud. es la doctora Cordero, dígame ¿cómo voy a vivir hasta que esto se resuelva?", contesta la telespectadora. "Pide plata prestada poh. Ya, pasa a mi consulta mañana y yo te doy una licencia". Así nomás. Fin de la comunicación y Ricardo Calderón aún no toma la palabra. Esa será, básicamente, la tónica el resto del programa.

14.30. Giro de cámaras en 45 grados y el programa Te Escucho, conducido por Patricia Silva. Una hora donde la periodista literalmente "escucha" a sus telespectadores, pero sin dar soluciones a sus problemas. Limitándose, de tanto en tanto, a hacer una que otra observación como, por ejemplo, "te entiendo, veo claramente adónde vas con esto" o "sí, a mí también me ha pasado". Fuentes de la estación cuentan que en una oportunidad, Silva no pudo contener la risa ante una llamada, por lo que se decidió dividir el programa en dos segmentos, para dedicar la segunda parte a que una tarotista llamada Kiara (que habla del poder de unos tales "arcanos"y que insiste en que lo que ve en las cartas se debe contar en privado) y un abogado que soluciona problemas legales.

15 horas. Llegó, por fin el break de almuerzo. Habrá un receso hasta las cinco de la tarde, hora en la que llega Pamela Jiles. Ante la ausencia de un casino o cafetería, algunos hacen cola para calentar su almuerzo en el microondas de la cocina del canal, otros salen a comer al restaurante peruano de la esquina, con el cual hay convenio. Sólo una condición: volver a las 17 horas en punto, porque a esa hora llega Pamela Jiles. Todos coinciden, medio en serio y medio en broma, en que se "debe recuperar fuerzas para el momento más tenso del día".

Pamela Jiles, la diva

El lunes 7 de noviembre a las 20.30 horas se realizó la celebración de los cuatro meses al aire de TVO, con cierto glamour en el Hotel Regal Pacific. Sergio Riesenberg, director de TVO, después de un arengador discurso, comienza a decir nombres. Uno por uno, invita a los 60 "rostros" al escenario para posar para la prensa y los canales de televisión. "...Patricia Silva, Eduardo Bonvallet, Pamela Jiles, Margarita Hantke, Flaviana...", locutea cual Vodanovic en pleno festival. Todos suben, menos Jiles, envuelta en una túnica calipso. Se escucha decir "yo soy rostro pues, no rostrillo". No sube y decide salir del salón.

17 horas. Ha llegado el momento. La incisiva periodista ha arribado a la "casa-canal" y todo el mundo corre despavorido, tiene que estar todo listo e impecable. Desde que su programa está al aire, al menos tres productores han "arrancado" al no tener la paciencia para complacerla en sus peticiones, como, por ejemplo, tener dos bandejas de sushi, vino y agua mineral para agasajar a sus comensales en la sala de pautas. Parte el programa Pamela Chile... Horror, portazo en la sala... Jiles se niega a hacer la mención al aire de la fábrica de muebles que diseñó la escenografía: "No quiere, no hay cómo convencerla", dice alguien. Finalmente se decide zanjar la situación llamando al dueño del canal, "la única persona que Pamela escucha", dicen.

En el programa Pamela Chile, Jiles invitará a personajes de la política abanderados con cada uno de los candidatos presidenciales para discutir. "Sólo está prohibida la agresión física", dice un productor. Ella, sentada en un trono con "dos guardianas" a su lado, oficia de mediadora. "No voy a empezar el programa hasta que salgan todos del estudio", vuelve a subir la voz. Sólo están autorizados los camarógrafos. Ni siquiera los asistentes, ya que, según Jiles, "me distraen y distraen a los invitados".

Otra vez vuelve la calma, la periodista ha concluido su programa y, al parecer, ha quedado conforme. La transmisión de un espacio envasado permite un receso hasta las 20 horas. Algunos toman café en los sillones, otros salen al patio a fumar e incluso una bicicleta permite matar el tiempo. En el segundo piso, Sergio Riesenberg, director del canal, sale de su oficina en tenida dominguera y baja a revisar si las cosas están bien. Comparte con todos: ejecutivos, productores, camarógrafos, maquilladoras. ¿Todo bien? Pregunta, pega un par de palmotazos en la espalda y luego vuelve a subir.

20.30 horas. Llega a la sala de maquillajes Margarita Hantke, ex rostro de Medianoche (TVN). "oye, comprar un ventilador vale 15 lucas, me estoy cocinando", dispara algo hiperactiva a la maquilladora. Repasa sus temas para Noticias al Día, el programa que conduce, y se dirige al estudio, sin antes alegar por el maquillaje, manicure y vestuario. Exige ventilador en el estudio y lo instalan, pero luego, en comerciales, recrimina que se le "vuelan" los papeles. "Así es ella, un poco histérica con el trabajo. A veces llega un poco tarde y se excede en el tiempo, y le deja menos tiempo al Gurú", dice alguien.

La noche de Bonvallet

21.30 horas. Sale Hantke, entra Bonvallet. Cuentan que en algunas oportunidades, Hantke se ha excedido en 10 minutos, lo que ha enfurecido de tal manera a Bonvallet que ha optado por retirarse del canal: "Dice las menciones de los auspiciadores y se va". Afortunadamente esta vez los tiempos estuvieron precisos. El reencuentro de ambos rostros se produce en el pasillo. No se miran, pero se respetan."Adelante", le dice Bonvallet en tono irónico y ella responde en el mismo tono: "Graaaacias".

El "Gurú" se nota cansado. Ojeroso. Su hija Amalia nació el martes, a las 19.20 y desde entonces no ha parado. Llega a la sala de maquillaje y se tira en la silla. Todo el mundo lo saluda efusivamente: "Buena Bonva, felicitaciones", es lo único que se escucha. El se da el tiempo para recibir cada uno de los abrazos, besos y apretones de mano. Es tímido, completamente antagónico al personaje, que disfrazado o no, cada domingo roba pantalla en el programa C.Q.C. de Mega que incluso originó una sección: el Bonvallet de la semana. "Tu cachai que no sé de qué puta voy a hablar hoy día", lanza al que lo escuche. Alguien le sugiere que cuente el día que pasó en la clínica, esperando ver a su hija. "Ya poh", responde. Pide un vaso de agua y se queda estático al frente de la cámara principal. No hay sonoprompter ni pautas.

Dependiendo del día, Bonvallet relata en 20 minutos lo que se le ocurra. Tiene todo el respaldo. Pasa un minuto y medio y sigue paralizado. "Preparado Eduardo. 3, 2 ,1... !al aire!" , dice el coordinador mientras el comentarista mira fijamente hasta que se prende la luz roja de la cámara central, señal de que está al aire. Ahí se transforma: "Buenas tardes chilenos, aquí llegó el Gurú", grita. Y no parará más. Una rutina al estilo "Coco Legrand y su testículo", en donde interactúa con camarógrafos, maquilladores y asistentes y cuenta su ansiedad, esperando a Amalia al interior de la clínica. Prende un cigarro, a pesar del letrero "No fumar". Nadie le dice nada, todos escuchan atentos. "No digai pausa huevón, esta hueá va a seguir hasta que termine de contar la historia", grita. Todos ríen, pero finalmente se apaga la luz y termina el programa. Bonvallet se retira en silencio, toma sus cosas, ofrece "un aventón" y se retira en su automóvil Mini Cooper amarillo. Silencio total.

12 de abril de 2013

9 de abril de 2013

Nivea Terror

Este video no es más que una recreación de una pesadilla infantil muy recurrente. Ésta era la que más tenía. Busqué este comercial por años, y una vez que lo encontré, no dudé en pensar que tenía que hacer "algo" con él. Y ya en nuestros tiempos, la era del YouTube, no encontré mejor idea que "recrear" de alguna forma una de esas noches, aunque con componentes que han evolucionado con el tiempo y aún así no pierde la esencia de ese terror de cada noche. El sonido tétrico del comienzo va preparando la situación para lo que ocuría, siempre, al final.

Que no os engañe su color azulito con su logo bonito. Porque en las teles de antes... para la mayoría de nosotros... no era así.

5 de abril de 2013

Don Podcast #58

Viudo de podcasts. De los que escuchaba y me llevaron a hacer esto. Y buena música, cargada al pasado como siempre, pero buena. Acomódese y disfrute.

3 de abril de 2013

Prende el Plasma: Las pequeñas alegrías de Entel

Es oficial. Mi vida online es fea y triste. O, sin ser lapidario, no es linda. Ni siquiera tiene esas pequeñas alegrías como escribir algo y te lo retuiteen o le den "dedito arriba". Mejor dicho, sí, hay cosas que las escribo y otro las retuitea, pero son pocas y los conectados generosos son pocos, contados.

Estamos en tiempos en que la fama vale tanto como la plata. Estamos en tiempos en que el "estar conectado" tiene el potencial de darle fama a cualquier torrante que tenga una inspiración para compartirla. Ya pasamos los tiempos en que con un blog trasnochado aparecías al otro día comentado en LUN. Eso era un vaso de leche comparado con lo que pasó después. Y llegó Twitter y los primeros usuarios que "supieron hacerla" agarraron "fama" y, a puro no tener más vida que Internet, llegaron a la categoría de influyentes y los invitaron a eventos en los que era posible "codearse" con otros influyentes en una especie de "elite" en la que todos se conocen, arman proyectos, emprendimientos o, mucho más simple, se hacen amigos y con un poco de suerte, te consigues pareja. Son esos que siguen a 100 y los siguen 200 mil. Son esos que suben un video a YouTube y tienen 50000 visitas o más en un solo día. Son esos que tuitean cada cinco minutos, van a lugares top frecuentemente y no olvidan nunca hacer check in para que otros vean que sus vidas también son top. En esa elite es facil que te siga un famoso... porque todos son famosos y los famosos se potencian entre sí, porque ya saben, mientras más contactos se tienen, más rápido llegan más.

Y en eso aparecen comerciales que apuntan al exitismo. A enganchar con el chileno aspiracional. En el terreno online, a la fama, a los contactos, a la influencia. Si nadie te retuitea algo o le pone "manita arriba" en Facebook, bórralo rápido, no vaya a ser que otros vean que eres un fracasado. Llegamos a un momento en que la influencia vale tanto o más que un poto en un comercial de cerveza, un perro de 500 mil pesos en un comercial de Dog Chow, o, por qué no, el amor de tu vida en un comercial de chicle de 100 pesos.

Como a alguien alguna vez le escuché, qué es lo que más importa en el mundo, no es el amor, es... la fama, a pequeña o gran escala. Eso que se logra tarde o temprano y que hace que mucha gente te admire y piense que eres el mejor. Y lo que es el subproducto de la fama, que es el ego. El ego es la nueva riqueza, el nuevo oro, la nueva joya para lucir y ostentar. Y esa joya ostentosa la consigues con un pedazo de plástico con tripas de cobre y silicio en el bolsillo. Negocio redondo.