27 de julio de 2013

El Spot del Recuerdo: Galletas McKay, años 60s

Corría la segunda mitad de los años 60s y algo pasó en Chile. Los canales de televisión dejaron de recibir la subvención del Estado. La razón fue simple: desde un comienzo, durante los años 50s, nunca se les permitió a los privados levantar canales de televisión, quedando esta "responsabilidad" hasta esa época en manos de las universidades. El gobierno había decidido que, al contrario de los demás países de la región, la televisión chilena debería tener una orientación eminentemente cultural, para no caer en el vanalismo y la decadencia que según ellos había hecho cuna en el resto del mundo. Tal orientación, con el tiempo, terminaría siendo completamente inviable y la televisión comienza a introducir publicidad "encubierta". Por ejemplo, en medio de un programa, el conductor mencionaba que tal día, a tal hora, en un supermercado X repartirían pan o cualquier cosa de X marca. Esto fue descubierto por el gobierno y la subvención estatal fue eliminada de un día para otro. Entonces la televisión chilena tuvo un cambio: de ser mantenida con precarios recursos (aunque con aporte estatal), debió reinventarse para ser comercial y competitiva. Y fue entonces cuando aparecieron los primeros anunciantes y los primeros avisos comerciales como tales. Las grandes empresas vieron el enorme potencial que tenía la televisión y comenzaron a conquistar el nuevo mundo. Entre ellas, Galletas McKay.

Como dato, ni siquiera nuestros abuelos vieron aparecer en el mercado las galletas McKay. Esta empresa apareció en el siglo XIX, más precisamente en 1892. Fue una empresa familiar casi toda su historia. En 1979 compran Hucke y fue desde ese tiempo que vimos a McKay y Hucke como marcas "hermanas". En 1989, venden McKay a Nestlé en 42 millones de dólares, no sin un profundo pesar familiar. Pero como quien nace chicharra muere cantando, el último descendiente en "cerrar la puerta", Jorge McKay Jr., quien había permanecido 1 año en la empresa, ya en manos de Nestlé, terminó renunciando para ocuparse de su nueva historia empresaria, terminando por concretarla el 2006, a la cabeza de los chocolates La Fête, en la cual colaboran varios de su familia. ¿Tendremos una nueva McKay? Por verse.

Por ahora, un doblete de comerciales de culto con sabor a galleta. En el oeste, los indios no se interesaban en las armas del enemigo, sino en las galletas. Y cuando los astronautas logren llegar a nuevos planetas, allá también encontrarán galletas. McKay, por supuesto.



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