27 de diciembre de 2010

Mis Dos Chauchas: 1 año gratis

marymars.tumblr.com
Está lleno de premios por aquí, por allá y también por más allá. Pero, créame humilde lector, no hay premio más maldito, latero y por sobre todo sobrevalorado que el de un año de producto gratis (de cualquier producto, da igual).

Maldito, porque nuestras necesidades son variadas y variables a lo largo del tiempo, y un solo producto está re lejos de cubrirlas todas, más aún, podría no tener na que ver. Latero, porque 1 año de cualquier cosa aburre a cualquiera. Y sobrevalorado, porque no se necesita 1 año para aburrirse y ya con dos meses no queris más y ese año de producto, preciado en un comienzo, se convierte en 1 año de bosta.

¿Ejemplos? Aquí me traje un montoncito.

Un año de farmacia gratis: este es el premio ideal que a cualquier malnacido le encantaría darte, y es que verte enfermo por un año entero, ésa no te la desea ni el "Cisarro". Más aún, puede que estos genios les dé por hacer arreglines (supongo que no necesito explicar que estos simios de las farmacias son capaces de todo) y darle el premio a una persona sanita.

Entonces, como el chileno típico tiene por mandamiento sagrado (a la chilean way) el "Si Puedo, Te Cago™", va a tratar de enfermarse como sea. Pa' cagarse a la farmacia.


Un año de gas gratis: éste no es tan terrible, pero podría no faltar el genio que salga a la calle con la estufa a emular ese clásico comercial ya olvidado por ahí: "¿y ustedes creen que el gas es gratis? - ¡Sí, poh!" Yo me imagino una familia pobre y lo irónico que sería tener un año de gas gratis cuando te cortaron el agua y no tenis pa' hacer almuerzo.

En mi caso, lo único que funciona con el "galón del gah" enchufado atrás es la estufa. Y me carga el calor.

Un año de zapatos gratis: ¿Dónde cresta metis un año de zapatos? Este ya no es un premio de algo de consumo habitual. O sea, a usté dama no la veo, por muy consumista que sea, comprarse zapatos todos los días. Flor para la zapatería, que se va a excusar en esta verdad tan obvia para degradar a gusto el premio, tal que al final consista en un miserable par de zapatos al mes. Y aunque no hagan eso, usté no se va a comprar el mismo modelo, va a querer variedad. Y después de trajinar toda la tienda, al final le van a caer en gracia uno o dos modelos. Porque eso de "los quiero todos"... nah, eso sólo pasa en los comerciales de la tele. Pero como dije en un punto anterior, se los va a comprar igual, aunque no le gusten. Pa' cagarse a la tienda.

Un año de Doggis (o de cualquier basurita fast food): este es, por lejos, el más pelotudo de todos. Y es que no conozco nadie (y esto es verdad), nadie que tenga una panza tan descomunal capaz de aguantar un año de chatarra. ¡Esto son 12 "Super Size Me" seguidas una tras de otra! Al tipo de la película le bastó un mes para terminar arruinando su existencia. Ni pensar en un año completo. Podría ser simpático al comienzo como ayuda para atraer amigos a la hora del almuerzo, pero luego le comenzarán a maldecir por llevarles por el mal camino y, quien sabe, termine sin amigos, con más guata, dolores de cabeza, cansancio y quien sabe hasta un attackazo cardiaco que lo lleve ante el Pulento con la cara vacía de risa.


Así que, por favor, cortémosla con esto premios mula dignos de la Radio Piruja y su premio de "¡UN AÑO DE COCHAYUYO PA VOH, Y TOA TU FAMILIA!". Exijamos premios de verdad, casas, autos, viajes por el mundo, que se note de ellos que hay una real preocupación por el bienestar del cliente y no por mantener a la gente con migajas de las ganancias totales del día. ¡Exijamos respeto! 

26 de diciembre de 2010

Preto al Paso #30: Place Vendôme cambia logo

Hay una recurrente opinión de que los logos que últimamente están apareciendo carecen de creatividad, que son toscos, etc.

Hoy, en la prensa, apareció esta "joyita": la nueva "imagen" de la Óptica Place Vendôme.

Personalmente, me acuerdo cuando de chico soñaba con una de esas reglas que traían moldes de letras (stencil) para llegar y calcar y que quedara impecable (esto, claro, mucho antes de que en cada casa de estudiante hubiera una máquina de escribir o, mucho menos probable, un computador). Esto es como lo mismo, con la salvedad de que no usaron la parte de las letras, sino que, más básico, se fueron a las formas geométricas y calcaron círculos, triángulos...

Y así fue como redujeron la "mosca" de la marca a un simple "O. PV". Todo esto, me imagino, a causa de una nueva orientación hacia la gente joven (y reconociendo que el logo antiguo igual se veía viejo o "de gente mayor").

Está bien que los logos estilizados ayuden a la recordación de tu marca, pero esto es muy básico. El punto y el espacio entremedio... por qué tuvieron que cortar con un punto. Da la impresión que el "O." y el "PV" fueran dos logos distintos. Poco armónico. Cabeza al guáter aquí y en Burundí.

Alternativas, digo, para tener algo un pelín más decentito: boten el "O." del logo, o bien quédense sólo con el "Place Vendôme" y chao. O bien elaboren algo en base a la "PV".

Sin ser diseñador ni nada, es una maravilla tener la oportunidad de dejar "mis dos chauchas" de lo que se me ocurra.

* Gracias a LogosCL por avisar. 

21 de diciembre de 2010

El Mundo Casi Real #3: Chacarero King

No podís. De verdad, no podís. 
Estaba en la cola de cierta afamada cadena de comida rápida. Antes que yo, para ser atendido, estaba un cuarentón de la vieja escuela.

Al rato, no lo podía creer. El viejo le había preguntado a la mina que atendía si tenía "algo como un... chacarero". Claramente era de la vieja escuela. De las fuentes de soda con el tonto lomito, churrasco, o -bueno ya- su chacarero, con un tonto "schop" al lado. Es como la mina que te atiende en el Doggis. Los hotdogs de ellos tienen varios nombres, pero casi siempre preguntan "¿tomate-palta-mayo?" Porque de repente no falta el viejo que no cacha lo que es un "country". Entonces se lo chilenizan y se evitan atados. El problema es que Burger King no tiene nada, ni medianamente cercano, que se le parezca a nuestro clásico sandwich hecho de de poroto verde, ají, tomate y carne.

Yo al final pedí el pollo grill italiano de siempre. Pero de italiano no tiene ná. Hace muy poco vine a descubrir por qué le llaman italiano, por el color de sus ingredientes que hacen referencia a la bandera de Italia. Me acuerdo de otra ocasión, en otro lugar, esperando en la fila, cuando caché a dos italianas pidiendo churrasco italiano, pensando que eran sandwiches auténticamente creados en aquella península con forma de bota. NOT!

Al menos me hicieron el sandwich con cariño. Nunca supe cómo le fue al viejo.

Cómo Pudimos: Pablito Ruiz

Que cuando cambió la voz en verdad la perdió, o que la perdió cuando se operó la nariz. Que cuando cantaba su hit debut en verdad la letra decía "Oh, mamá, el ya me ha besado" aludiendo al reciente tema de su homosexualidad. O que alguna vez anduvo de la manito con Ricky Martin, otro recientemente declarado gay. En fin... don Pablo (treintón ya) no se resigna y su carrera continúa hasta la actualidad, con incierto resultado. Lo cierto es que este adolescente ché, con sólo 14 años, la rompía a fines de los 80s, en tiempos en que ni Justin Bieber ni la camada de popstars Disney pensaban siquiera en nacer. 


De lo único que me acuerdo era de una broma que se hacían mis compañeritos en la escuela: "pone el cassette de Pablito Ruiz". Y uno hacía el gesto como de ponerle play a un cassette, a lo que la contraparte respondía cantando "...es una ca-che-tada!" y te aforraba el manso charchetazo.

Inocente y tierna época.

16 de diciembre de 2010

6 de diciembre de 2010

El Mundo Casi Real #2: El Cheque Restaurant de cada día

Sí, huachita, igual te invitaría un cafecito. 
En los años de estudiante pobre, siempre estuvo la famosa beca de alimentación que la tuve por casi toda la carrera. Generalmente era un vale feo y rasca de papel (si teníai suerte, agarrabai de cartón) que generalmente era por la módica de luquita. Con eso te comprabai la promo más barata del Doggis -o de la cochiná fastfood que hubiera en el campus- o, si uno era más consciente de su alimentación y tenía más tiempo y monedas en el bolsillo lo podía cambiar por un par de días a la semana por comida casera. Yo hacía eso, pero no tanto por estar consciente que con hotdogs todos los días podría terminar con más guata que chofer de taxi, sino que porque era casi la única oportunidad en todo el día que tenía de ver a mis pocos amigos. Porque si sólo fuera por mí, me hubiera seguido mamando la promo más barata del Doggis y, como todo producto Doggis, su afamado "Efecto Doggis" -ya imaginarán de qué se trata, rápido entra, rápido sale-.

Pero ya trabajando, las cosas cambian. Uno sigue comiendo con vales, pero ya no es beneficencia sino que es parte de la "recompensa" por el trabajo hecho. Y los vales cambian de aspecto, de tamaño y hasta se ven más decentitos. Y llevan un nombre que les da un poco más de pelo: "Cheque Restaurant". O sea... un cheque. ¡Tooooooop pos! (Sí, claro...) Y los diseños son de gente linda y cuica que te mira a los ojos. Los meses que ponen una foto de un hombre da lo mismo, ojalá pase rápido el mes porque uno tiende a cortar el cheque por el prepicado y no mirarlo mucho. En cambio, cuando aparece una mujer, dan ganas de mirarlo por un rato más y si uno pasa por una etapa más depresiva y "forever alone" de lo normal, hasta pasarse rollos. Si huachita, igual te invitaría un cafecito después de eso que estás comiendo.

¿Y de dónde sacarán esas fotos? Me imagino los casting de Sodexo para buscar "rostros" de Cheque Restaurant, y en la fila, diálogos como éste...

- ¿Hola? Mira tú dónde nos vinimos a encontrar...
- Si poh, hay que hacerle a lo que venga...
- ¿Y venís así no más?
- ¿Vení' a mirar en menos la pinta? Me conseguí esta ropa con una amiga que tiene el closet repleto... Hay que verse interesante, igual...
- ¿Y ensayaste algo?
- Igual no mucho. Lo único que hice el fin de semana fue estar con el tenedor en la boca todo el rato. Más lo que me hueviaron...

Ahora ya veo menos cheques restaurant en la oficina. Muchos prefirieron cambiarlo por recibir el monto como parte del sueldo. Es que tres lucas lo encuentran mucho chancheo. Entonces en vez de comer algo de tres lucas, comen con dos lucas y la otra luca al bolsillo. Incluso muchos se llevan comida preparada de la casa. Ni cuando estudiaba me dio por hacer eso. Y el problema ahora es que muchos con los que a veces almorzaba hicieron eso de cambiar los cheques por plata, y van a comer a otro lado más barato.

No me quejo. Como rico todos los días. Aunque de 2 a 3 sea un forever alone de mierda.