25 de junio de 2010

Líneas y círculos


(Publicado originalmente en enero de 2003)

Veo las luces de las calles. Luego de una pequeña escala en Chillán para asistir a la misa de cierre, vamos de regreso a Santiago después de haber participado yo y mis -ahora- amigos, en las misiones de la PUC. Sí, voy a escribir sobre las misiones. Pero no espero que alguien tome esta columna y la publique como testimonio, porque no es la típica experiencia misionera que a los organizadores de todo esto les gusta que se difunda. No voy a hablar mal de las misiones, muy por el contrario, fueron increíbles. Lo malo soy -para variar- yo. Mis compañeros van atrás en el bus cantando. Yo sólo miro hacia afuera. Acabo de desconectarme. No me molesten hasta que hayamos llegado a Santiago. Me pregunto cómo habrá salido la foto que se sacaron los demás mientras yo andaba en el mall ayudando a cargar comida para la comunidad. Ojalá haya sido la foto de los 600 misioneros todos juntos; nadie notaría la ausencia de un misionero en particular entre tantos. ¿Y te parecen pocas las otras fotos? Alcanzo a ver a la Delia que otra vez está sola, se fue a Santa Bárbara sola y ahora está volviendo igual. Ella tiene estilo para ser sola -y se lo envidio, porque si voy a ser solo, que al menos sea con estilo-. También veo a la Kari y a Felix que va más adelante. Pero voy en silencio. Escogí conectarme los audífonos e ir pescando radios en el camino. A veces se encuentran cosas interesantes en el dial. Lo que no se escucha en Santiago, sonidos por decirlo así, más "amateur", menos impecables -en Santiago es pecado mortal poner música de cassettes en una radio FM- y no tan comprimidos como los de las radios capitalinas, canciones que hace tiempo no escuchaba, voces "nuevas", y así fueron pasando los minutos...

Pasó apenas media hora y creo ser el único despierto. Me equivoco... creo que más adelante van pendientes al camino porque al parecer alguien se baja pronto. Yo también voy solo. Arturo iba a ir conmigo pero camino a Chillán se fue en el auto de la Carola y después no sé dónde se metió. Le dije a mi jefa de comunidad que si quería me acompañaba, pero nunca se apareció. Algo que estoy tratando de aprender a la fuerza es que, cuando la vida le da la espalda a uno, hay que agarrarle el traste. Dicho de forma más decente, y como dice una canción, "si la vida te da limones, aprende a hacer limonada". Así que -qué importa que nadie se vaya conmigo- feliz ocupé los dos asientos y me recosté a dormir, pero nunca pude. Me vencieron las ganas de ir mirando el camino de noche. Me gusta la noche. Me gusta quedarme inmóvil y ver la noche y ese cielo estrellado imposible de ver en Santiago. Al rato en la radio ponen el dichoso temita que se convirtió en el himno no oficial de las misiones, al menos en Santa Barbara -y creo que ya más de alguien sabe a qué canción me refiero-. Cerré los ojos y de inmediato vi cada rincón de la escuela donde alojamos, la cocina, el patio, todo. Vi las caras de la gente a la que misionamos, caras que vimos sólo una vez y caras que vimos muchas veces y de las cuales nos hicimos amigos yo y mis compañeros. Pero hay que aprovechar ahora puesto que es casi seguro que si llegan a rayar la cancioncita de tanto ponerla, ya no nos será grato recordarla y tendremos que recurrir al ya clásico "vamos a tocar a cada pueeeeeertaaaaaaaaaaaa..." -con coreografía ridiculizante incluída-.

Ya veo pocas luces en el camino. Pocas casas. Poco de todo. Una de Sanz empieza a sonar en la radio. Sanz me deprime. A falta de algo que mirar afuera, recordé mi vida de Santiago que había tenido abandonada por poco más de una semana. Me vi otra vez en mi imaginación recostado en mi cama, triste, recordando tiempos mejores, con menos responsabilidades. ¿Qué voy a hacer cuando vuelva a ver a mis otros amigos? Talvez me haga el desentendido, talvez saque fuerzas de no sé donde y trate de reparar aquellas amistades dañadas y recuperar las que ya han muerto. Otra vez gastando esfuerzo en imposibles. La señal de la radio se muere de a poco. Apago el walkman y sólo escucho el andar del bus. Me acabo de dar cuenta que una compañera que iba adelante mio reclinó su asiento. Pude ver su perfil. Se veía linda. Pero no dura nada ya que al rato se da vuelta hacia la ventana. Me doy cuenta que voy incómodo y me pongo en otra posición apoyando mi cabeza en el lado de la ventana. Estamos pasando por otra ciudad pero no sé cuál. Sigo triste. Triste pero muy sereno. Comienzo a recordar las cosas que hice bien, las que hice a medias y las que dejé de hacer por "falta de ánimo". Es siempre lo mismo. Me arrepiento, digo que nunca más, pero vuelvo siempre a hacer lo mismo. Yo creo que hay dos tipos de vidas, lineales y circulares, y que cuando me tocó ir por la mía en donde las estaban repartiendo, las vidas lineales ya se habían acabado hace rato. Así que llegó un chato y me dijo: "saís que no nos quedan lineales, pero tengo de estas redondas si querís una; podís cortarla y quedar con una lineal pero es más pelúo que la cresta, aunque el premio es pulento..." Dicho esto, me pasa una vida circular y un libraco de tamaño apoteósico lleno de giles con testimonios del tipo "yo rompí mi vida reonda y ahora vivo bacán y bla bla bla...", pero parecian sacados del "llame ya" así que no les creí mucho.

Mientras yo trataba de pensar en la manera de romper el circulo me di cuenta que iba de lo más bien solo y había tenido por unas horas la tranquilidad más grande en mucho tiempo. No es tan malo estar solo. Es bien triste eso sí. Se supone que estamos en este mundo para relacionarnos. Estar solo, visto de esta forma, es un fracaso rotundo, pero en mi caso es el camino "menos malo" -por ahora-. Y esto me pone más triste, pues pienso que le estoy fallando a todo el grupo que quiere que esté con ellos en todo lo que hagan volviendo a Santiago y durante todo el año los días que se juntan. Y la culpa no la tiene el grupo, ni alguien en particular del grupo, ni yo mismo. Nadie. Eso es lo más frustrante.

Luego de eso dormí un buen rato y cuando desperté me di cuenta que estábamos parados en Angostura. De inmediato recorde mis tiempos infantiles cuando creía que "Angostura" era un puente muy delgadito y frágil por el que había que cruzar con mucho cuidado o si no nos caíamos al precipicio, al más puro estilo "El mundo de Bobby" -si alguien vio alguna vez esos monos en la tele-.

Al llegar a Santiago, el bus para frente a la Casa Central y ponen una música como si quisieran decir "¡bájense ahora!". Luego yo, que estaba más despierto que el resto, fui el primero en salir, tomar mis cosas e irme cerca de la puerta principal a ordenarme un poco. Uno de los guardias, con cara de "plop" me pregunta de dónde veníamos. "Venimos de misiones" dije. Me extrañó que aquel sujeto no lo supiera, después de todo alguien tuvo que ir a decirle que abriera las puertas a las 6 de la mañana y el porqué de aquello. "¿Cuántos buses más van a llegar?" me preguntó el pobre tipo. "Doce" le dije. Luego de eso el desinformado guardia me dejó tranquilo y pude ordenar un poco mi equipaje. Eso sí, esperaba una despedida con más emoción, con caras de llanto y todo eso. Pero no. El grupo no se iba a morir luego de insignificantes diez días, no señor... porque ese mismo día en la noche sería la fiesta en Campus Oriente y ahí todos (o sea ellos) se verían de nuevo, sin contar las reuniones de cada mes. Yo en cambio estoy más cerca de irme por mi camino circular -y cíclico- y no seguir en el tren de vías lineales en el que va la gran mayoría de la gente.

Que ellos coman Trencito. Yo me tomo una rica sopa igual a la de todos los días, servida por supuesto en un lindo plato circular... por ahora.

21 de junio de 2010

Preto al Paso #14

"Siempre dijimos que Chile sería campeón mundial "el año de la corneta". Bueno, llegó el momento... "

16 de junio de 2010

13 de junio de 2010

Sushi, un gato con suerte


Probablemente, si no leyeron el primer post, no conocerán muy bien cuál fue el orígen de este gato que nos robó el corazón (y a veces la paciencia, hay que decirlo). Sushi era un gato abandonado que tiraron desde un auto en marcha, fue encontrado por un guardia del Aeropuerto (SCL) y luego pasó a manos de una compañera de mi hermana. En el "dilema" de no saber qué hacer con él, y ya que nadie podría adoptarlo, mi hermana se quedó con él. Estaba flaco, sucio y triste.

Esta semana llegaron a mis manos las primeras fotos que le sacaron ese día. Como fue encontrado y como está ahora.

Luego de unos 4 meses con nosotros, en departamento, y con un terremoto en el cuerpo (aunque frente a lo que vivió cuando fue abandonado, el terremoto es lo de menos) es la alegría del hogar, "el hijo único", mimado como ninguno, con "licencia" para muchas cosas (felino malcria'o) pero con el amor de un par de amos.

Sushi, o Sushito, la alegría del hogar, esperemos que por muchos años más.







[Del blog de Sushi]

11 de junio de 2010

Preto al Paso #13

¿Soy yo nomás o alguien más, cuando chico, cuando alguien decía "partido político" se imaginaba a los políticos jugando a la pelota?

10 de junio de 2010

Sonido AM: Mina - Amor Mío (1971)


TE-MÓN! Otro hitazo AM digno de cantarlo a lo Chimoltrufia, de Italia con amor, por encargo de Mina. Vaya nombre. Si igual la vieja tiene su algo...

Pero bueh... No sea les@, súbale el wattaje, y juegue.

9 de junio de 2010

Prende la Antú - Lifetex de Wella (1984)


Me acuerdo re bien que este comercial lo comenzaron a pasar en las tandas del Festival de Viña, incluso hasta varios años después. Sin Lifetex, con Lifetex, sin Lifetex... ¡con Lifetex! Tamaire, soy niño otra vez. Gracias, Canal 13, por rescatar esto.

Naturalmente que me gustaría volver a ver otros notables de esa época, Atrix, Nivea Milk, Parche León y tantos más. ¿Dónde está la wishlist?

Aporte de MrErlolo1

8 de junio de 2010

Preto al Paso #12

Ni curao.

  • a alguien le ha tocado estar envuelto en una mocha de Metro?
  • día de mierda, Metro de mierda, gente de mierda
  • Pienso seriamente mañana en no usar el Metro
  • Recibí un cachuchazo en la cabeza en forma gratuita
  • Lo repito, GENTE DE MIERDA
  • Y los genios del Transantiago donde chucha están, se dan cuenta que todos cagamos?
  • iba a hacer streaming pa patear la perra, p3ero hablar solo no es lo mio, además hay re poco ánimo
  • asunto aparte las pastillas, un día te las dejai de tomar y te vai a la cresta, antidepresivos de mierda
  • mañana hablo conj mi jefa a ver si me deja suspender la psicoterapia, sale mas cara que la mierda y sigo igual de cagado
  • lo que vivi hoy en la tarde no lo vivia desde que era chico y me decian el mongolito
  • al menos le pegué la última patada al saco e huea
  • es una sensacion de mierda como si me hubieran asaltado, quedé tiritón varias horas, de hecho todavía me queda algo
  • me gustaria demandar al saco e huea que diseño el transantiago por el daño psicologico
  • twitteo solo y que tanto
  • si tuviera fuerza de voluntad iria ya por una soga
  • tristeza y abandono, es todo lo que ahora siento
  • mañana me voy en micro, filo si llego atrasado, ahi mido cuanto me demoro
  • pregunte si quiere no más http://www.formspring.me/williamhdez - ahora al sobre, día de mierda, pero mañana será otro
  • todo lo que es tristeza

7 de junio de 2010

6 de junio de 2010

5 de junio de 2010

4 de junio de 2010

Los Pájaros (o la magia del REC-PLAY)


En mi casa no habían muchos cassettes. De lo que habían harto eran discos long play. Recuerdo que en el closet del segundo piso había un bolso que parecía de paja -pero que en realidad era plástico- lleno de vinilos y uno que otro acetato, incluso. Mi vieja decía siempre que "están rayados". Igual me sirvieron para jugar, cuando mi abuela Sara me regaló una "Victrola" con el brazo malo y sin la cápsula. Así que le improvisé una aguja con un hilo de cobre que saqué de un cable viejo, se lo pegué al pedazo de brazo que le quedaba al aparato y hacía girar los discos con el dedo. ¡Sonaban! Aunque luego terminé por matar esos discos. Al final los tiraron todos al fondo del patio. Deben estar degradándose ya. Si es que.

Volviendo a los cassettes, como habían pocos, cada vez que mi viejo llegaba con uno era como un gran suceso. Una tarde llegó de la pega con un cassette blanco. ¿Qué tiene? le pregunté. "De todo un poco..." me dijo. Era como típico eso.

Mi viejo gustaba de escuchar radio FM las mañanas de fin de semana. Un día domingo del '87 estaba girando la perilla del equipo de música, hasta que escucho a mi vieja que venía de la cocina: "Qué lindo..." Era un programa de música orquestada con canto de aves que estaban pasando en la radio El Conquistador. De vez en cuando, la voz de Hernán Belmar decía "Los pájaros..." y algo más que ya no recuerdo. Al rato a mi vieja se le ocurrió la gran idea: "¿Y lo podís grabar?". Mi viejo agarró el cassette, le puso dos pedazos de cinta adhesiva en los huecos de arriba, lo metió a la cassettera y luego, REC-PLAY.

Fue la primera vez que veía que se podía hacer eso. Era magia. Gracias a mi viejo, agarré con el tiempo el hábito de tener listo el cassette y esperar hasta que saliera esa canción en la radio y luego tan simple como apretar REC-PLAY.

Fue lo mismo que hice yo unos 10 años después cuando lo repitieron. Pero en ese tiempo tenía sólo un radiocassette y un cassette demo con algo de uso, de esos que traía mi viejo cuando trabajaba de guardia en la EMI. Agarré el programa casi al final, y sin la voz de Belmar. Pero logré al menos rescatar algo de mi historia. Dudo que haya otro audio con un valor emocional y personal más grande para mí que éste.

Y pensar que de esto, más de 20 años ya...