18 de agosto de 2010

Preto al Paso #18

Mi gato es inquieto, pero inteligente. Porque, además de gatunés, también entiende algo de español.

Hoy al levantarme, recuerdo que dejé el netbook abierto en el escritorio. Y, horror, le faltaba una tecla. Pasé toda la noche con mi gato, seguramente él en sus ataques impulsivos por jugar con cualquier cosa, probablemente la sacó. Entonces busqué por el piso, bajo la cama, en el escritorio, hasta en la almohada y dentro de la cama. Nada. Hasta que al final, sobre la silla y bajo un chaleco, ahí estaba la tecla. Así que la volví a poner en su lugar, como si nada.

Lo más sorprendente, la tecla que arrancó mi gato fue precisamente la G, de gato. Obvio. Mi gato no es cualquier gato.

0 comentan:

Publicar un comentario