3 de abril de 2010

Mis Dos Chauchas: Lo (casi) impensado del terremoto


Paranoia, falta de experiencia de vivir en altura, llámenlo como quieran. El caso es que ya se han hecho habituales, aquí en el edificio donde está Canal Preto HQ®, y seguramente en otros edificios también, al menos un par de mudanzas por semana, si no más. Ésta es sólo una de esas cosas que nos dejó el terremoto y que no le han dado tanta bola. Porque obvio que hay más.

Y eso que la sacamos barata con el terremoto. La semana pasada llegó un ingeniero del IDIEM a evaluar los daños y no hemos sabido de ningún conserje, ni tortuga ninja con megáfono gritando como desaforado pa' arriba "¡Desalojen ya!" (y menos mal que no cobró 100 palos). Grietas por diferencia de material, algunos azulejos trizados, y sería todo. Pero así y todo, hay gente que se asustó -¿demasiado?- y está mudándose de este edificio, quizá, para vivir en una casa. Gente que talvez nunca le había tomado el peso o no tenía experiencia de terremotos en un edificio en altura, y que lo va a pensar dos, tres, mil veces antes de mandarse la misma gracia. Porque se mueve, y se mueve harto.

Pero hay otros "fenómenos" que nos trajo el "tagadá" de 8.8 Richter y que no les han dado tanta bola:

Gente comprando teles: ni siquiera de LCD o Plasma, como ésas que saquearon, sino teles comunes y corrientes, que después de todo están baratas y permiten reemplazar el veterano (o no tanto) que se sacó cresta y media en el piso con el remezón. Uno entiende que en circunstancias como ésta la gente se agolpe en los comercios a comprar radios a pila, linternas, hasta uno que otro equipo de iluminación de emergencia. Pero... ¿teles? Ni muebles, ni materiales de construcción... sino teles. Y eso lo vi todos los días en el centro. ¿Tan imprescindible es la tele?

Minas con crisis de pánico ante cada remezón. Han habido réplicas chicas y grandes. Y ustedes seguramente no se imaginan lo que es trabajar en un piso 7, al lado de un Call Center lleno de minas. El día del "surrealista" cambio de mando, el 11 de marzo pasado, fue día perdido para muchos. Costaba trabajar así. Remezón fuerte y ya medda... minas corriendo por el pasillo. Aunque, pensándolo bien... ¿les mostré las mamparas de vidrio que hay por todo el lugar?


Las grietas en las murallas ya son parte de la habitualidad. Y las barreras de cinta plástica también. Entre todo lo que no cayó, en lugares públicos, en las calles del centro, en algunas estaciones de Metro, en cualquier lugar. El otro día fui a la peluquería de un afamado mall y tate, ahí estaba, de abajo a arriba, mudo testimonio del suacatazo. En la consulta de mi psicóloga, también. Tremenda grieta. Imposible no hablar de eso. Y así fue como toda la hora de la consulta nos dedicamos a hablar de eso. Yo creo que lo del terremoto les dio pauta a todos ellos como pa' dos semanas al menos. Es increíble todas las trancas que salen a flote con un fenómeno así y cuyo descubrimiento los loqueros pueden explotar a destajo. Impresionante.


El uso de Facebook fue permitido en el trabajo. Para no crerlo. Ese lunes (o al día siguiente, no recuerdo bien) nos llegó a todos un correo de que "había sido habilitado el servicio Facebook" y hasta con instructivo de uso y todo. Y con logo institucional. Priceless.


Gente llamándoles "plasmas" a los televisores LCD. Creí que éste vicio era de flaites, pero con el terremoto y los saqueos, el término se chacreó. Hace poco me había comprado un plasma LCD y ese día temí por su vida. Pero tenía tanto cable embutido por detrás, que se mantuvo firme y no le pasó ná.

1 comentario:

  1. Yo dormí con luz prendida no se cuantos días. Si hace poco que decidí volver a pasar la noche con la luz apagada.
    Pero como que me he ido acostumbrando a las réplicas. Bueno, me tocaron dos semanas muy cerca del epicentro, así que ahí templé los nervios.
    Saludos

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