6 de diciembre de 2009

De partidas lentas


De no entender. De ir con cuidado, no vaya a ser que me adelante a lo que me corresponde, o a que me salte alguna etapa importante. De examinar, y volver a examinar, y otra vez tantear el terreno antes de pisarlo. De vivir la vida lentamente. Y a ratos se agradece esa lentitud. Pero cuando la lentitud se prolonga tanto, y llega la hora de agarrar vuelo y avanzar más rápido, no avanzo más rápido.

Mi vida parte lenta, pero se mantiene lenta y jamás toma vuelo.

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