
A lo lejos, las que algún día fueran prósperas fábricas, parte del mítico cordón industrial de Vicuña Mackenna, muertas en vida, algunas prontas a ser demolidas para levantar edificios de cajas de fósforos.
El aire fresco sopla al atardecer. Y sigo esperando el Metro, que pasa por la que alguna vez fue una carretera sin gracia.










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