29 de marzo de 2008

Quédese con su miedo



- fotografía original de kyle simourd -

¿Viste alla...?
En una de las tantas salidas a almorzar, mi compañero de oficina me señalaba quienes, según él, andaban teniéndole ganas a lo ajeno. No, no ví nada, le dije. Y no me interesaba. No me voy a cagar la vida con ese miedo a lo que jamás me ha sucedido. Y dejé que siguiera gastando el tiempo en contar cuántos flaites tirando las manos encontraba en el Paseo Ahumada, total, para realidad amarillista está la tele. Pero no tomis la bolsa así, me decía cuando trataba de acomodarme a la mano la doble bolsa negra donde llevaba la Playstation 2 flamante y recien comprada en el Eurocentro. Agota que a uno a cada rato le estén haciendo notar sus torpezas. Y es que no estoy aquí para deslumbrar con mi astucia en medio de la selva del centro. ¿Me permite ser feliz? No importa si usté ya se rindió y aportilla hacia abajo. Al menos déjeme a mí con mi cuento.

En la oficina no hay semana en donde no se hable al menos un día sobre delincuencia. Y esa tarde, casi corriendo para comprar antes que quedara la cagá en el centro con los huevas de siempre. Todos corriendo, pidiendo permiso en las oficinas para salir antes y huir rápido a casa, viviendo toques de queda impuestos por quienes, supuestamente, fueron los mismos que luchaban contra ellos hace 20 años.

Llévese su miedo. Aquí molesta. Quiero ser feliz. Si usted no, pues chínguese. 

21 de marzo de 2008

Algo que entregar


- fotografía original de moriza -

Escuchaba un podcast de una mina que despotricaba contra el amor de ahora. El amor "mercantilista", facil, a luca, que lo venden en tarjetas Village con mensajes cursis que la gente compra por kilos y se los regala al andante de turno y todos felices, y cada 14 de febrero todos salen con sus andantes de turno y aaaaaaahhhh... Y por la cresta que es cierto. Porque el amor de verdad cuesta, y no la luca de una tarjeta cursi (o dos lucas, no sé, jamás he comprado una tarjeta). El amor que empuja a dos personas a vivir una vida entera juntos de verdad que cuesta. Después de tantas experiencias que he llegado a conocer de gente que se casa y fracasa, y sin ir más lejos, hace poco les contaba de una que, más allá de lo que escribí esa vez, también tiene que ver con un matrimonio haciendo agua. En todos lados venden el amor como el requisito para conseguir la felicidad (no vas a ser feliz si no tenís por lo menos un andante, si es tu caso, hueón, mátate, que hacís vivo todavía...) y no se aborda del otro lado, o sea, ¿qué tengo yo para entregar a alguien que quiero que sea mi pareja (más que una tarjeta o una batería de frases cursis, claro)? Y entra el juego de ser el "señor interesante", de conocer lugares para ir a comer o pasear, tener un hobby. Fundamental el hobby, según me contaba la Anita ese día a la salida del trabajo. Porque ahora trabajo y aunque quedaré cesante a fin de mes, mi meta es llegar a fin de año con un trabajo estable. Eso deja plata, en mi caso talvez más plata de la que he tenido jamás. Y con plata es más facil, dice la Anita. Lo que espero es, que de tener algo que entregar a la otra persona, que no sea la plata. No se horrorice, no es que sea tacaño, sino que ya he visto tanto cagazo tratado de arreglar con regalos compensatorios de los que el andante de turno se termina deshaciendo por ahí, de minas malacostumbradas, que se aburren y le echan la culpa de su aburrimiento al gil que tienen al lado pero que, casi religiosamente, cada semana les lleva al menos un "regalito", que luego pasa al olvido y no consigue arreglar nada. De verdad que si me reencarnara, no me gustaría ser el regalito semanal.

Volviendo a esa historia, el mismo sujeto que me la contó me preguntó un día qué música me gustaba. Me dejó callado. Es que es tan personal la pregunta. Pero me confirmó que, en mi personalidad no tengo absulutamente nada de pose. Jamás he trabajado para dar una tal o cual imagen al resto. Soy como soy no más. No me pida sonreir todo el día porque no soy así y, si tanto insiste, me declaro culpable de tener las cejas caídas, lo cual no me ayuda, y si algún día me las diera de comediante, se reirían más de mi cara de perro faldero más que del monólogo. Y no lo niego, escucho música y tengo mis gustos, pero no tengo la facilidad de comunicarlos a medio mundo porque ya dejan de ser personales. Porque son eso, "personales", y en cuanto se comunican libremente a otros, siento que se pierde el gustillo. Y así como la música favorita, hay muchos otros ámbitos de la vida personal que tienen ese toque "personal". Pero hay una resistencia a compartirlos con el mundo, la cual es mayor en gente como uno, que se acostumbró a la soledad y que le cuesta años confiar en otra persona.

Creo firmemente en que no existen las personas intrínsecamente fomes. Lo que existe es una reserva de algunos de compartir el mundo personal con otras personas. Un mundo riquísimo, que no se afirma en discos, ni restoranes, ni otros lugares externos que poco tienen que ver con uno hasta que alguien desde fuera les sopló que era lo máximo y tate, van todos en choclón hacia allá y si alguien les pregunta su opinión, todos repiten como loro que el lugar es genial.

Los sociables funcionan así, muestran toda su batería de atractivos al mundo y si alguien pica el anzuelo, son felices y, por último, si la conquista al poco rato se decepciona, al menos por un rato les alimentó el ego. Los solos funcionan al revés, esperan con una paciencia única a que alguien aparezca frente y quiera descubrir el misterio. A los solos, el crearnos un mundo interior, misterioso hacia afuera, es lo que nos mantiene vivos. Reservado, a la espera de compartirlo con alguien de verdad especial. Y cuando esa persona aparezca... qué más lindo que eso.

Duele que le digan a uno que no tiene nada que entregar y no poder rebatirlo. En serio.

16 de marzo de 2008

Lo nuevo del Coco en... ¿televisión?


- fotografía original de El Canciller -

Este martes comienza otra incursión de Coco Legrand en tele. Esta vez por TVN. Se trata de "El Día del Coco", una serie de 8 capítulos grabada "de corrido", en formato café-concert, de revisión del libro que escribió en conjunto con la psicóloga Pilar Sordo llamado "Con el Coco en el Diván". Un programa de humor reflexivo que tratará sobre las cosas cotidianas, los hijos, la vida de pareja, en el estilo que ya le conocemos.

Pero hay algo que no me encaja. Su biografía oficial en su sitio web no menciona ni una sola vez la palabra "televisión". Yendo a la memoria televisiva, los momentos en que el Coco "brilló" se quedan en uno que otro programa setentero (en donde interpretaba al "Lolo Palanca" y al "Cuesco Cabrera") y a los festivales de Viña, incluyendo el de 1980 en el cual su rutina fue cortada abruptamente por el canal organizador, TVN, "por motivos de tiempo". Juró no volver, promesa que mantuvo por 20 años. En 1990 volvió a la tele en un programa que pasó sin pena ni gloria por la parrilla de un incipiente Megavisión: "De lo bueno, Coco". Luego, más recientemente, participó de un par de estelares en TVN y Canal 13, en donde definitivamente no brilló. Hasta ahora, en que se anuncia su nueva propuesta.

A la medida, haciendo lo que él sabe mejor hacer, a su pinta, en su formato café-concert que le ha dado fama por años. Pero en la tele, esa cajita rectangular que desde hace mucho y, de no ser por festivales de Viña, ya no le hace justicia. Me pregunto si la nueva generación de pantallas planas será más benévola.

"El Día del Coco", los martes a las 22, por TVN.

13 de marzo de 2008

La gurú de Telmex TV


Le pone caritas a los técnicos que instalan el servicio, se la pasa espiando a toda la familia y, por si fuera poco, a todo el vecindario que según ella está revolucionado. Habla como si el mundo girara en torno a la tele. Su labor y su aporte al mundo: quedarse todo el día en la casa o copuchentear con las vecinas de la cuadra mientras el marido trabaja para pagar esa maravilla que revolucionó el barrio completo. Ni despampanantemente sexy como para distraer la atención de lo que está vendiendo, ni un monstruo que haga cambiar el canal. Cual Wilma Picapiedra, ella es como una ama de casa feliz, pero que no se hace problema si el marido se fanatiza con futbol o si de tanto High School Musical los niños no salen de su cuarto. Y entre tanta maravilla, intenta convencernos que la felicidad comienza por pagar 15 lucas al mes por un puñado de canales y así aprender nuevas recetas y mantener al marido feliz sin que haga el ridículo poniéndose un colador en la cabeza y haciendo equilibrio para ver la tele.

Ella es la gurú de Telmex TV. Una persona ni como usted, ni como yo. Es más, estoy casi seguro que no existe.

12 de marzo de 2008

Hay quienes hablan de felicidad...


- fotografía original de circo de invierno -

Hace un par de días viví desde fuera, desde el otro lado, mis días más negros. Frente a mí, en un patio de comidas del centro, tenía a una persona talvez teniendo una vida muy similar a la que yo tenía, resignada, lanzando escupitajos hacia todas mis decisiones anteriores, queriendo morir, rápido, pronto, ojalá instantáneamente. Pero su historia era peor, tanto así que me reservaré detalles de lo demás, quedándome en que definitivamente no quería más de la vida. No fue hasta cuando me confesó que se comportaba de forma pesada con el resto para que no le quisieran y así no hacer sufrir a nadie si algún día hacía caso a su impulso de dejar este mundo. "¿En serio quieres que no te quieran?" le dije. Y algo de sentido tenía mi pregunta. Después de todo, no habla bien de uno que sus funerales sean en solitario. Creo que ya conocemos un ejemplo.


- fotografía: Emol -

El pasado 6 de Marzo, la columna de Cristián Warnken en El Mercurio hablaba de que todos somos felices, pero no lo sabemos. Yo me pregunto cómo se puede ser feliz si -más que el mero hecho de no saberlo- no se siente esa felicidad, si hemos perdido la capacidad de sentirla. Y en todos lados, los medios, buscando provocar cada vez mayor impacto, nos han anestesiado y las sensaciones placenteras más habituales ya no las sentimos, el sol que entra por la ventana, la brisa, el sonido que tienen las hojas del otoño al pisarlas. Perdimos la capacidad de sentir ese tipo de cosas y, si no las sentimos, para ser felices no tenemos por donde. En especial, y personalmente, sentir cariño de mis cercanos. Me gusta sentir que me quieren y no me da vergüenza decirlo. Pienso en lo estúpida que es la gente que predica que para lograr la paz interior hay que prescindir del cariño de los demás. Váyanse a la mierda. Es algo completamente antinatura.

Y todo esto para hacer el enlace al meme que recibí de ella y cuya gran tarea es escribir sobre las cosas que nos gustaría hacer antes de morir. Yo resumo todas esas cosas en una sola gran palabra. Sentir. No quisiera dejar de sentir todas esas sensaciones que le hacen bien a mi alma, esas que cada día intento no dejar de percibir, tanto como esas otras que me dieron momentos increíbles y que hoy extraño.

Para ser feliz, hay que sentir esas pequeñas cosas, no basta con saber que existen. Ello, en lugar de felicidad, no hará más que traer pura frustración.

Chicos, no llenen columnas hablando de la felicidad. Siéntanla. Dense el trabajo. Vale la pena.

10 de marzo de 2008

La enchulá de Tele 13


Dificil que no lo haya visto al menos haciendo zapping. Pero, a menos que se las dé de snob a la chilena contratando cable y borrando los canales nacionales, o si de verdad que no tiene tiempo de ver tele, no creo que no se haya percatado de la enchulá de las noticias del vilipendiado Canal 13.

De partida, da la impresión de noticiero argentino, pero no es algo malo en sí. Los colores "tipo Windows Vista" recuerdan la escasez de cosas originales, pero se ve decente y pasa. A uno, cuando ve en la pantalla "Tele 13", se le viene inevitablemente a la memoria la época del sin pena ni gloria "centro de noticias", cuando se fue "Don Eleodoro" y cambiaron el logo de casi 40 años. La tipografía parece de matinal y no de un noticiero, pero al menos busca diferenciarse de la competencia de la crónica roja a la que en la competencia le dan a destajo. Al menos es consecuente con lo que fue su campaña previa, esa en que salían las cabezas de pescado, en alusión directa a las noticias del canal del Sr. Piñera, que ya le hacen cosquillas al 13.


Qué mejor tipografía para un noticiero intensivo en crónica roja. Bien tosca.

Lo que todavía no digiero bien de las noticias del 13 es la huincha de texto en el mesón de la escenografía, a veces increíblemente acorde a lo que el presentador habla pero, al final del día, demasiado futurista para mí. Talvez en un par de meses me acostumbre.

9 de marzo de 2008

Canal 2 Rock & Pop, el primer día

No todos los días se encuentran joyitas como ésta. Un canal que terminó siendo casi objeto de culto, talvez adelantado para su época, talvez quedando al debe en su factura técnica para lo que se esperaba de éste, considerando el arrastre de la radio homónima. En el 2004, en el programa Plaza Italia, Marcelo Comparini y Eduardo Kuthe se juntaron a revisar brevemente lo que fue el primer día de la primera estación de TV segmentada de la televisión abierta chilena.

Agradeciendo al usuario Boborato2000 por el aporte.





8 de marzo de 2008

Adios Club, hola Paula


El dial FM se sigue moviendo. Luego de la vuelta a la pista de Radioactiva, la "fusión" Hit-40 (que de 40 tiene el puro nombre y, más encima, ocupando dos señales por las puras) y la mutación de W Radio a la nueva ADN (emulando a la Cooperativa y con programa de Don Pato Cuevas incluído). Pero hay un cambio que llamó mucho más mi atención, pese a ser sólo una señal santiaguina. Club FM morirá este fin de semana, luego de apenas 1 año y dos meses de vida, para dar paso a Paula FM. Sí, otra radio pa' minas.

Me sorprende el hecho de que Club se haya mantenido en pésimos lugares en encuestas de audiencia y para colmo, haya terminado en la última encuesta de sintonía de Santiago como la menos escuchada de todas las FM, sobrepasada hasta por radios religiosas y universitarias. Y sinceramente no se lo merecía. No tengo explicaciones. Algunos decían que tenía mal sonido, que a ratos parecía playlist de mp3 bajados del Ares o de feria persa. Talvez el exceso descarado de radios anglo le haya pasado la cuenta. Talvez aún ronde el fantasma del señor Uros Domic, un pinochetista acérrimo, anterior dueño de la frecuencia, en la que funcionó Sintonía hasta el 2006. Talvez su lugar al final del dial. No sé.

Fracasos de radios en el pasado, como el de la mutación de la radio Nuevo Mundo (antes de ser de los comunistas) hacia la señal infantil Mundo Nuevo, o la precursora de Universo, Radio La Naranja, no se comparan al caso de Club. El primero, porque poner una radio infantil era algo demasiado arriesgado. El segundo, porque a comienzos de los 80 la FM aún era un lugar de experimentación para muchos. La FM se la empezaron a tomar más en serio a mediados de los 80, y con todo a fines de la década, cuando la sintonía total de FM comenzó a superar a su similar de AM aquí en Santiago. Pero Club no era una radio mala. Bueh... talvez algo experimental, pero no mala.

Paula FM es propiedad de los mismos señores del Grupo Dial, o sea, Copesa. Viene con una propuesta "para la mujer sofisticada", o sea, ná de cahuines tipo Pablo Aguilera. Una radio pa minas ABC1. Destacan como sus voces a Consuelo Saavedra, Monserrat Álvarez y Alejandra Parada. A la última no la cacho. Pero ahí se verá.

Paula FM parte este lunes. A ver qué onda, literalmente.

2 de marzo de 2008

Alcohol social


- fotografía original de fensterbme -

La semana pasada la Clau se casó. Fue una ceremonia muy atípica. Y a mí me gustaba eso de ella, de la vez que íbamos a unos trabajos voluntarios de fin de semana y ella se largó a leerme una letra de una canción de Silvio, y el rostro lleno de felicidad que me regaló esa noche cuando llegamos allá y nos bajamos del bus. Ya van casi 9 años y todavía no se me borra. Talvez ella haya sido la única mujer en la que haya pensado alguna vez en algo más. Las cosas nunca han estado fáciles para conseguir pareja, y mientras corría por la vida como un pelota, ella me entendía y podíamos hablar por largas horas. Ella era una de las pocas personas a las cuales recurría cuando las cosas iban realmente mal. Y su ángel -y el de su novio, dicho sea de paso- pagan bien. De otro modo, de qué otra forma se explica que una ceremonia originalmente pensada para unos pocos amigos cercanos, haya derivado a lo que fue. Lamento no tener ningún punto de comparación, pero a la vez lo agradezco: fue el primer matrimonio al que he asistido en mi vida y fue el de ella. Eso lo hace aún más especial.

Pero llegó la hora del brindis.
La sola palabra "brindis" me patea.
Que le ofrezcan una copa de champaña a todos, me sigue pateando.
Ser el único que no brinda porque no toma [alcohol], me patea más.

Alguna vez dije que al único matrimonio al que asistiría sería al mio. Ahora digo que talvez éste haya sido el único matrimonio al que haya asistido en toda mi vida.

Te quiero, Clau.

(Tarea para la casa).