3 de septiembre de 2008

Galletas de salvado (o las minas "sinatra")

"Tú ponte a la cola mientras saco el comprobante", me dijo él en una visita flash a un supermercado Lider chico en una galería del centro. Él se metió a la cola del "lidermático" que es como le llaman en los boliches de doña Josefina a unas máquinas que te dan la boleta para pagar la Presto. Delante de él, por lo menos tres viejas potonas que en su puta vida habían usado una máquina de esas. Total que parecía que mi fila frente a las cajas avanzaba harto más rápido.

Cerca mio, había una mina que sacaba del estante un paquete de galletas de salvado. Casi al momento recordé a la Clau. La Clau y sus galletas de salvado. La Clau y su forma de vestir tan... común. Su forma de ser tan... común. La Clau no tenía que aparentarle nada a nadie, era como era no más. Y así y todo, la Clau se titulo antes que yo, encontró pega antes que yo, se casó (antes que yo, aunque no creo que sea necesario decirlo) y ahora trabaja en el decanato, con los peces gordos del olimpo ponticuico.

Y miraba a esta mina del supermercado sacar el último paquete de un estante y ponerse a la cola para pagar...

En la oficina mis compañeros tienen una manera "especial" de llamar a este "tipo" de minas: las llaman las "sinatra", no por el apellido, sino por sinatra-ctivo, lo cual me dejó pensando en la manera como alguna gente trata al sexo opuesto casi como pedazos de carne y lo sentí casi como una ofensa. Pero, pensando pa' dentro, la Clau no era "sinatra": en el fondo, para mí sí tenía un "atra". De otra forma no hubiese salido tan melancólico y antes de la hora de cierre, de su fiesta de matrimonio.

Tenían que haberla visto en su vestido blanco ese día. Hermosa.

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