6 de mayo de 2008

Rancios 80s: Las zapatillas de He-Man

El gran día era cuando mi viejo me levantaba temprano y me llevaba al Persa Estación para comprarme zapatillas. Y fijo que era una mañana entera, con media tarde inclusive. El paseo parecía eterno, entre vendedores insistentes, la música de cumbia de las casseterías a todo volumen y las fachadas gigantes de los locales, tapizadas de chaquetas con chiporro o jeans. Recuerdo que cuando chico jamás conocí las zapatillas de marca. Después subir a la micro con el clásico "¡upa!", de vuelta a la casa, con el olor a bencina impregnado y aguantando las ganas de vomitar. Pero con zapatillas recién compradas.

Pensándolo bien, es hasta bizarro que hayan existido las zapatillas de He-Man. O sea, He-Man es poderoso, jamás usaría zapatillas, no es su estilo y ni siquiera combinan con su traje. De seguro Skeletor se le reiría en su cara y sus amigos lo molestarían por mamón. Las zapatillas de este comercial ochentero son tan malas, plásticas y rancias como las que me compraban a mí pero, por otro lado... vamos... ¡son zapatillas He-Man! Ver la cara de envidia de los amiguitos simplemente no tenía precio. Yo diría más bien que tenía precio infinito.

2 comentarios:

  1. Nunca usé zapatillas He-Man, con suerte zapatos Pluma para ir al colegio.
    Saludos

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  2. Uhhh... como las zapatillas con lucecitas~ =p

    En todo caso, nada más rancio que el olor en el Persa.

    Saludos y un abrazote!

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