13 de abril de 2008

El día que odié Ñuñork


- fotografia original de adapar -

No le bastó con traer a su amigo lana a aullarle con la guitarra a toda la plaza. Más encima se puso a machetear a todo el que se encontró a su paso. Si no lo pesqué ni en bajada, no insista. No se haga el simpático con preguntas pelotudas del tipo "¿estai amurra'o?". A los desconocidos no les hablo. Pero poco le duró: una vez que no quise colaborar con su vicio, usté me deseó que me llevaran preso. Hasta ahí no más le duró lo buena onda, la pura pose no más. Cuando me iba, me lo encontré otra vez y nuevamente me quiso machetear. Usté no es flaite, habla bien y de corrido, usté es culto, pero no puede ser tan mala memoria como para no recordar la mandada a la cresta que le dí. Cómo tan porfiado. "Te pego ahora..." me dijo. Shuper buena onda en su ghetto, pero un antisocial en potencia. Como todos ustedes no más.

Me fui y usté siguió macheteando. Total, da lo mismo, ya me cagó el día.

1 comentario:

  1. Ohhhh...si hay algo que detesto son los macheteros..ya sean de monedas, como de cigarros, lo encuentro super poco digno.

    Cuídate.-

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