28 de junio de 2007

Yes, I'm back (but don't tell to anyone)


A couple years ago, I started to write in english as a way to practice this language. But later I abandonned it because of the lack of time and my low "productivity" on writing what I really wanted to write (instead of just write about things only if I knew how to write them). Now I'm realize that learning to speak and -as many people say- to "think" in english will be surely a very useful tool in my work life.

Nothing new. But evidently -for me- a truth.

Many companies today are considering as a very important requisite for its new employees a high knowledge of spoken english -reading is somewhat easy, but trying to understand to another person talking is still quite difficult for me-. I've had my best results listening to old cartoons and vintage media, possibly because in these times, people used to speak more clearly than today -50s and 60s TV advertising and cartoons like Charlie Brown and Snoopy are a good example of that-. Also, I've also tried to understand today's movies in original language -of course with spanish subtitles off-, but the results are not as good as I would.

Job interviews start in August. Luckily, the english language requisite won't apply to me for now, because I only want to get a place to do my professional practice.

I really love that old cartoons.

Photo by Stefanie of the Round Table.

24 de junio de 2007

Ejemplos


El mundo tiene un déficit grave de personas ejemplo. Más bien, existe un abrumante exceso de personas o personajes de ficción que no son un buen ejemplo para nadie.

En las noticias vemos cómo delincuentes, criminales, pervertidos sexuales son atrapados en medio de la condena general de todo el mundo.

Siempre he creído que un antisocial no nace, sino que se hace a partir de temprana edad en base a las interacciones que éste tiene con la sociedad. Quien hace una broma cruel a un compañerito en la escuela jamás se pregunta si eso le traerá alguna secuela a futuro. Nos divertimos todo un día a costa de él (y de su psiquis) y ya. Qué tan terrible.

Así, un buen día, luego de años, atraparon al pedófilo y todos los santurrones estuvieron opinando y aforrándole a destajo.

El mundo tiene un déficit grave de personas ejemplo. Más bien, existe un abrumante exceso de personas o personajes de ficción que no son un buen ejemplo para nadie. Y todo va hacia lo mismo. Más tarde, en tal o cual serie, vemos cómo personajes infelices construyen la trama arruinando su vida propia y las de otros -esa manía de los productores de crear series con personajes infelices-. En otro canal, los rasgos negativos de tal o cual famoso son pisoteados a destajo por -¿extraño, no?- otros personajes de la misma calaña. Y suma y sigue.

Al final, el mensaje que queda es bastante vago. A falta de ejemplos a seguir, la indicación que podría extraer un niño de todo esto es "no sé quién pueda ser tu ejemplo, ese es tu problema y talvez te tome años resolverlo (y yo no tengo tiempo para eso), pero ojalá no termines siendo como él, ni como ese otro, ni como ella..."

Y pensar que los niños de mi generación y anteriores pasaban su infancia con su objetivo claro y su imágen futura sumamente definida, deseando algunas niñas ser enfermera, parvularia, mientras que otros niños varones querían llegar a ser bombero, carabinero, veterinario...

¿O será que el mundo de hoy es tan penca que hasta les ha quitado las ganas de soñar?

20 de junio de 2007

Yo, bus


Nací creyendo que sería algo grande. Escuché decir que veníamos a ser parte de la mayor transformación del transporte público de aquí. Vi a muchos de mis hermanos, igualitos a mí, blancos con la franja verde. Pero antes de que pudiera conocerlos nos sacaron de ahí y nos hicieron atravesar el frio y la nieve y hasta nos quedamos detenidos por un tiempo. Pero de tan sólo recordar que llegaríamos a ser útiles y a traer la modernidad a toda una ciudad, prácticamente no me importó.

Los primeros días... fueron los mejores. Paseábamos por toda la ciudad. Mientras ibamos conociendo las calles, nos encontrábamos a nuestros antecesores. Me daba pena verlos tan descuidados, tan poco queridos, tan desprestigiados, echando humo negro como si de toda esa triste vida no hicieran más que gritar de dolor. Y además me daba pena porque nosotros vendríamos a tomar prestado su lugar y pronto se irían sin su merecido reconocimiento, a mejor vida. Pero luego dejé de pensar en ellos y pensaba en nosotros y en cómo pronto llegaríamos a ser una maravilla y un símbolo de eso que llaman progreso, para todos.

Hasta que llegó el gran día. Y mis esperanzas se esfumaron por completo. Ya desde antes escuchaba que nos encontraban incómodos y uno que otro nos decía derechamente que éramos "malos". Pero luego no podía entender por qué, de pronto, terminabamos siendo tan poco apreciados, pateados, rayados, maltratados, quemados, chocados, apedreados, pinchados nuestros neumáticos. Poco queridos. Cuando voy circulando al lado de una línea del Metro y los veo pasar, me gustaría ser uno de ellos. Pese a que van tan llenos como nosotros y tienen que soportar las quejas y trastornos mentales de quienes van dentro de ellos, al menos viven mejor y son más queridos.

Luego de meses de no tener ni siquiera un hogar digno donde llegar cada noche, hoy duermo en un terminal construído especialmente para nosotros. Pero todavía paso frio. Por culpa de ese animalito que hoy temprano me quebró los vidrios en una puerta y en una ventana. Y yo que sentía lástima por nuestros antecesores. Ahora lo vivo en carne y fierros.

Pero aún con lo que he pasado, me sigue dando más lástima por ellos. ¿Por qué han alargado tanto sus agonías pintándolos como nosotros?

17 de junio de 2007

Petos de colores


Un día de marzo, y luego de mucho dejar pasar el tiempo, le había dicho al fin a mi vieja que necesitaba plata para pagar unos petos de colores que el curso había mandado a hacer. Porque ahora ya no valía eso de "los con polera versus los sin polera", porque ahora se jugaba con esas cosas y porque ahora todos jugaban.

En un derroche de creatividad, los profesores del departamento habían creado un calendario en el que cada curso iba rotando entre babyfutbol, basketball, volleyball y handbol. El gimnasio me parecía triste luego de ver tras una reja muy alta el resto del edificio a medio terminar en que funcionaba el Instituto. Las "catacumbas", como les llamaban. Pero lo más triste para mí era que, de un día para otro, debía comenzar a hacer deportes, lo que no era mi costumbre. Porque "hacer deporte" en el colegio de barrio era muchas veces sinónimo de correr todos en choclón tras una pelota de plástico. Y a mí nunca me gustó eso. Ahora, ya en un liceo grande, la cosa iba en serio.

Mi vieja me decía "tu papá se va a poner feliz cuando sepa que vai a jugar futbol". Y yo me sentía en deuda. Porque mis buenas noticias hasta el sexto año básico tenían que ver con llevarles el 7 cada vez que había entrega de notas y verme recibir a fin de año esos premios de "primer lugar del curso" por los que me gané la antipatía de muchos cercanos. Nunca recibirían noticias de que su hijo "juega bien a la pelota" como los padres de algunos de mis compañeros. La mala fama que yo agarraba no les importaba, si lo que llegaba al final eran buenas notas. A lo más, le restaban importancia. "Es envidia, monito, no les haga caso...", decía mi vieja.

Para el resto del curso, era la alegría máxima cuando terminaban los ejercicios de clase y en la última media hora se iban a jugar babyfutbol o basketball o lo que fuera. Yo, en tanto, esperaba que pasara ese rato lo más rápido posible.

¿Y el peto de color? Obvio que me lo tenía que poner. Nos dividían en equipos y cada equipo usaba un peto de color diferente. Era como la camiseta. Aunque en verdad, esa otra camiseta nunca me la puse...


Fotografía de llanos_karina

15 de junio de 2007

Me recordó...


...el sur.

Va a sonar raro que lo diga, considerando que la foto que elegí no es nada de representativa del sure. Pero la experiencia de salir de casa el día de ayer durante la lluvia fue por momentos una experiencia bastante de allá. O de lo que me ha tocado vivir en asuntos de trabajos y misiones universitarias. Cuando caminaba con el paraguas entre mi barrio en el que coexisten casas precarias con otras bastante más "arregladas", y respirando el olor a brasero que salía de muchas de éstas, me sentía como en una de esas cuantas salidas de hace tantos años. Y es que en mi barrio habita aún mucho adulto mayor que aún le encanta el cuento de prender carbón cuando hace frio. Y la lluvia, además de despejar el ambiente del aire sucio, además ayuda a que el pelusita de siempre prefiera permanecer en casa en vez de salir a hueviar. Hasta me pareció que las casas tenían colores "pintorescos". Y toda esa combinación de sensaciones por un momento me quiso recordar algo de eso que viví a unos cuántos kilómetros al sur de casa.

Fue un agrado salir a comprar comida para mis gatos. Y todo esto no ocurrirá hasta otro nuevo temporal de lluvia cuando, al fin, vuelva a salir de casa y a recorrer el barrio con el gusto que no se siente el resto de los días en que, literalmente, da asco salir.

Fotografía de anarchitect

8 de junio de 2007

A mano


El profesor entraba a la sala. Con su cara de profe buena onda y su habitual pose de resignado, de venir de vuelta, de no importarle si en su ausencia hacían mofa de él o si algún oportunista en días de control de lectura se las ingeniaba para copiarle al de al frente. Nunca se le vio enojado. Nunca se le vio haciendo una clase tradicional y mucho menos entablando una clase en formato de conversación. Más de alguna vez dijo que esa era su manera de enseñar debido a lo poco que le pagaban y que, si ganara un buen sueldo, haría unas clases de lujo pero que, por la plata que recibía, hacía las clases así no más. Y ya todos estaban habituados a su estilo: de entre los libros que llevaba, escogía uno, lo abría en cierta página y comenzaba a dictar al pie de la letra trozos de texto seleccionados en la marcha algunas veces, o tediosas y eternas páginas completas otras tantas.

Y esa era su rutina. Podría parecer poco acostumbrado y singular de él. Y talvez lo sea, toda vez que otros profesores tenían singulares técnicas de enseñanza como dejar a todo el curso haciendo fascículos de prueba de aptitud, ocupar toda la hora en hacernos leer el texto guía sin hacer actividades ni nosotros entender nada, intercalar una que otra palabra de salón en una clase de dibujo técnico o gastarse la hora completa de una clase de matemática hablando de política y de lo necesario que fue el golpe de estado del 73. Había otros profesores que preferían un formato más de conversación como la profesora de historia de Chile o talvez las de idiomas. Pero no era la tónica.

Y yo me sentía incómodo. Más aún en días en que había que estudiar a partir de unas fotocopias del libro regalón y de hojas amarillas que cada clase era abierto y leído al montón.

Fotocopiado a mano, claro está.

[Fotografía]

4 de junio de 2007

El parche


Era la primera semana de marzo del '92 y en casa estaban felices, sobre todo mi vieja porque había quedado seleccionado para entrar a séptimo año básico al Instituto. Ese domingo había feria libre y ella me pasó plata para comprar el reloj más caro y "lindo" que encontrara: mil pesos. Así que ése fue mi primer regalo que lucía orgulloso (nótese) el primer día de clases. Y tal que me sirvió hasta de entretención: cuando nuestro profesor jefe hablaba toda la hora sobre eso de ser "institutano", yo a ratos miraba las animaciones de la pantalla de mi reloj, y en otros ratos sentía el sol pegando fuerte en mi pupitre y sobre la tapa de mi cuaderno de borrador marca "Brady". De ese profesor siempre me guardé la mejor imágen. Pero con otros la cosa se puso fea.

Recuerdo alguna vez en clase de Artes Plásticas haber sido ridiculizado por usar una témpera marca chancho que me había quedado del año pasado. En la escuela básica eso nunca hubiese significado problema o quedar en ridículo. Pero en el Instituto el profesor revisaba cada banco para cerciorarse de que todos usaran esa tempera marca "Artel" que era la de buena calidad y la que le gustaba a él y al resto de esos profesores acartelados -y a Dios gracias hoy es ilegal exigir marcas en las listas de útiles-. Recuerde usté, por un momento, la escena del video de The Wall de Pink Floyd en donde el profesor de la clase hace mofa de un alumno que "se cree poeta". Lo mio fue algo parecido, claro que en Chile y unos 15 años de "evolución" después.

Pero la experiencia más fea que tuve que aguantar fue la de una corrección de un control durante la hora de clase del profesor de Ciencias Naturales y su mofa monumental en el momento que llegó a mi hoja de respuesta. Usar corrector del tipo Liquid Paper era para mí un verdadero lujo. Usaba un frasco del año pasado que ya estaba seco. Por tanto, en el momento de rendir la prueba, el contenido del frasco ya no se podía usar y, para no perder ese trozo de hoja y no dejar rallones, recorté otro pedazo de hoja con la mano y la pegué con un Stic-Fix medio seco que también andaba trayendo. Digno del Chavo del Ocho. La carcajada de todo el curso se escuchó hasta en la Alameda. Naturalmente el remordimiento de conciencia que le debe haber quedado al profe lo llevó a pedirme disculpas públicas a la clase siguiente.

Y aún recuerdo un diálogo que tuve con mi vieja por ese tiempo.
- Mami, parece que soy el más pobre de mi curso...
- No diga tonteras, monito.

Naturalmente que habían cosas en mi vida que hacían esta mierda de vida más llevadera. Había hace dos años tele a color y, ya que nunca me las di de agrandado, habían monos animados -y Nubeluz, Cachureos, el Profesor Rossa...- Y tambien había fines de mes de ir a comprar al supermercado y con treinta lucas llevar a casa comida para todo un mes. Pero eso da para otra historia.

3 de junio de 2007

Autoreverse: Nubeluz


Gracias a un pedido hecho en los comentarios, y por lo solicitado que ha estado siempre este material, he rescatado toda la música que un día pude conseguir de este recordado programa infantil peruano de los noventas. Están los temas de las versiones internacionales de los discos "A Gozar" y "Alma Latina", además del disco "La Naturaleza" -sólo editado en Argentina-, a excepción de las versiones karaoke -que esas sí que se las tragó la tierra...-

Todo lo que tú, pequeño nubetor de la época, tiene que hacer para adquirir esta joyita es hacerle clic al link que dejo aquí abajo y en esa página hacer clic en el nombre del archivo (nl.rar, app. 94MB) para bajartelo.

Descargar aquí


Y al que dé con los karaokes, que Dios se lo pague... con un cono glúfico :D

Actualización (9 Agosto 2008):

Link de descarga
http://www.gigasize.com/get.php?d=lx8ll5trfgc

Un misterio de infancia


- Papi... ¿ahí en esos estanques guardan la pintura antes de ponerla en los tarros, cierto?

(Yo con unos seis años de edad con mi viejo arriba de la micro pasando por General Velásquez frente a la fábrica de Soquina).

[Fotografía]