1 de septiembre de 2007

Dos años


(Obvio... este mes comienza la primavera... )

Dos años -y un poco más- hace ya desde el día en que, en unas misiones, mi jefe de grupo me invitó a ocupar el tiempo en una especie de proceso de reflexión, pensando en mi egreso, antes de llegar a lo que se supone que sigue después de la etapa de estudiante. Pero no fue sino hasta este año en que tuve el tiempo suficiente, porque un rato entre tarea y tarea no basta, ni tampoco un día a la semana. He podido tener días completos para dejar de pensar completamente en lo que pasa allá afuera y darme el lujo -porque actualmente disponer del tiempo propio es un lujo de pocos- de pensar en nada. O reconciliarme con decisiones o actos pasados. Y cuando he sentido que paso mucho tiempo encerrado, para ver a quienes quiero me ha sobrado el tiempo.

Sentí como si me dieran el alta de una clínica de rehabilitación. Después de haber tenido meses de reflexión que sentí como si fueran años. Dos años. O talvez más. Llego a este punto sabiendo que cuento con amigos con quienes puedo compartir un almuerzo, con una amiga que fue mi compañera de universidad y que siento que puedo confiarle mi vida, con un amigo del colegio que se preocupa cuando me ve mal y a su familia que me considera uno más de la casa. Una secretaria de mi campus a quien puedo llamar "tía". Una familia que se preocupa por mí a veces más de lo que quisiera. Pero algunas observaciones me hizo el de blanco: contar hasta 20 o 30 en vez de hasta 10, pensar más los actos propios, no caer en actos que interfieran mi paz interna, ser menos pasional y pensar bien -en lugar de mucho- antes de asumir una causa ajena. Es excelente mostrar preocupación por los demás, pero si involucra descuidarse a uno mismo -como lo estuve haciendo- la bondad desinteresada puede terminar en un acto torpe, inmaduro e incomprendido.

Termina agosto y hacen muchas ganas de salir afuera y recuperar el tiempo perdido. Comienza septiembre, el mes en que inicia la primavera, y aquí se le esperará como corresponde. Comienza el tiempo de valorar los logros pequeños, de apoyarme en quienes están conmigo. Y por último, pero no menos importante, comienza el tiempo de recuperar la confianza de las personas a quienes fallé. Las palabras mayores hechas sueño. Talvez no lo conseguiré ni en un mes, ni en dos, ni en veinte años. Pero hacia allá vamos. Con trabajo personal en lugar de compensaciones desesperadas y actos impulsivos. Hacia allá vamos. Quién sabe si lo logre.

Si solo existiera ese refrán que dijera que no hay rencor que dure... dos años.

- Fotografía de [ Romiau! ]

5 comentarios:

  1. Acá haces na propuesta a ti mismo, no te frustres si no lo logras, frústrate si no lo intentas.-

    Me gustó leer esto.-

    Cuídate.-

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  2. Buena reflexion, mejor el remate. Espero que logres todo aquello que mencionas. Ojala que tengas algo mas de tiempo para ti. Hace bien.
    Nos hace reencontrarnos con nostros mismos y evaluar en definitiva como vamos.

    Saludos cordiales

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  3. Como dicen por ahí, tiempo al tiempo.

    Y claro, no perder la esperanza ;)

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  4. Suerte entonces en los nuevos horizontes. Los primeros pasos parecen bien reflexionados y bien dados.

    Saludos y buen finde!

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  5. Siempre son bienvenidos los momentos de reflexión...
    Qué viva septiembre y la primavera!
    Saludos!

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