12 de julio de 2007

Los que se van solos


¡Los que se vaaaaaaaaan solos!

El inspector Fernando tomaba un megáfono y salía de la Inspectoría General rumbo a las salas de clase cinco minutos antes de la hora de salida. Y ése era el pregón. La instrucción para que todos quienes no eran pasados a buscar por sus viejos salieran de las salas, rumbo a sus casas. Yo no era de esos. Siempre tenía a mi vieja preocupada de mí y no me permitía ir ni volver sólo de ningún lado. Cuando ya se habían ido todos los demás, la señorita María Diza -en primero y segundo- o la señorita Patricia -en tercero y cuarto- nos hacían a todos los restantes formar una fila ordenadita y caminar hacia la salida, para luego quedarse en grupo junto a la profesora hasta que llegaran los papás.

Un día mi vieja tardó algo más de media hora en pasar a recogerme. Y la profesora se quedó conmigo todo ese tiempo. Mientras tanto, mis compañeros -de esos que se van solos- ya descansaban en sus casas con una taza de leche caliente y pan con mantequilla poniéndole un alambre a la antena de la tele para ver Pipiripao. O la teleserie de turno. Yo no.

Yo no me iba solo. Y no me fui solo a casa hasta quinto. Yo era de esos que, en los primeros días de irse solo, hacía parar las micros a mitad de cuadra y los demás se cagaban de la risa -y no se reían precisamente conmigo-.

A modo de justificación, me permito escribir que si durante esos años no me iba solo, era simplemente porque no lo necesitaba. Tenía una profesora que me retaba por mis rabietas, pero que me amaba por mi cara de niñito bueno y mi promedio siete a fin de año y estaba dispuesta a quedarse el tiempo que fuese necesario hasta que llegara mi vieja, que también me amaba y estaba dispuesta a ir a la escuela a buscarme las veces que fuera necesario.

Y ahora me pregunto si para vivir y lograr cosas hay que tener gente siempre preocupada de uno o mejor ser uno de esos huachos que "se van solos".

Diagnóstico final: luego de casi veinte años de eso, concluyo que me cuidaron demasiado. Sinceramente, pensé que para mí sería más fácil. Y, aún al día de hoy, no sé si me da para ser de ésos. De ésos que, por la vida, "se van solos".

Fotografía por fdo h

4 comentarios:

  1. Yo nunca he tenido que vivir sola, siempre me han cuidado mucho, y creo que eso ha sido bueno

    tengo amigos que sus padres ni se preocupan por ellos , y cuando se van de carrete, se van a dormir...

    Mejor vivir acompañado mintras se crece, para c5recer derecho y no chueco

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  2. Yo creo que depende de cada quién. Yo soy hija única, y entre mi madre y mis abuelos se han dedicado a cuidarme hasta las puntas de los dedos =p Me iban a buscar a diario, pero un día decidí que quería irme sola... eso sí, no tenía que tomar micro porque el colegio quedaba como a 15 minutos de mi casa (le tuve pavor a las micros como hasta los 17 =.=).

    Creo que ambas cosas fueron buenas, que me cuidaran y que me dieran la posibilidad de ser libre.

    Saludos =p

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  3. Oye..yo me fui sólo a partir de 5to, y créeme, vivo sólo e independiente de los más bien...ni va por ahí la cosa....tal vez la independencia me la dieron en otras cosas...la mamá me pasaba a buscar, pero no me pescaba ni pal hueveo en el resto de las cosas.

    Cuídate.-

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  4. Mori de la risa con la antena para ver Pipiripao. Con un primo hasta tarros de leche Nido apilabamos intentando q el Festival de los Robots se viera con menos pulgas...

    Y bueh, a pesar de que no fui sobreprotegida para trasladarme pq me crie en un pueblo chico (en Santiago, de esas dimensiones desconocidas) y no habia muchos peligros, si me cuidaron demasiado en muchos otros sentidos, y tengo la certeza de que eso me paso la cuenta en un minuto. Por eso cuando tuve q escoger entre quedarme o pescar mis pilchas rumbo a lo desconocido, escogi lo segundo.

    Supongo que uno necesita probar en algun momento que se la puede por sus propios medios...

    Saludos y buen weekend ;)

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