27 de noviembre de 2006

Dedicación


Fotografía: 13254 @ Flickr

Tratando de escribir sin errores. Corrigiendo mil veces si fuese necesario. Dedicándome a escribirte aquí. Sorprendiéndome de las cosas que pienso y que soy capaz de escribirte.

Un día pensé en cómo revivir este lugar. Y me di cuenta de que pienso en el amor todo el tiempo. El amor es un tema inagotable. El amor es lo que me mueve. Debería escribir sobre el amor, expresar mis sentimientos buscando un alma cómplice del otro lado de la pantalla. ¿A ti no te pasa lo mismo?

Ojalá me sigas acompañando.

Ojalá algún día me permitas decirte... que te quiero.

25 de noviembre de 2006

Verte dormir


Fotografía: DeathWing @ Flickr

Me he tirado sobre mi cama. En silencio. A oscuras. Nadie verá cuando apriete mis manos como si estuviera tomando las tuyas, como si estuvieras a mi lado y yo me quedara disfrutando de esa exquisita sensación de oir tus latidos, sentir tu respiración... Hay sólo una cosa que me estoy perdiendo. Es que sería demasiado cruel encender la luz... Para mirarte. Observar tu rostro, durmiendo. Vives tus sueños. Quién soy para interrumpirlos. Qué ganas de acariciar tu pelo. Pero me quedo quieto. No me atrevo a despertarte.

Luego de un rato comienzo de a poco a acariciar tus cabellos. Seguimos tú y yo a oscuras. Y mi corazón late más fuerte. Es una sensación exquisita. Me estás haciendo sentir más vivo sin hacer nada más que soñar. Sigo acariciando tus cabellos. Voy hacia tu rostro, recorro con mis dedos tus ojos cerrados, tus labios... Vuelvo a tomar tu mano suavemente, delicadamente, sin despertarte. Sin despertar yo. Estas en mi sueño, el que estoy ahora viviendo sin que aún lo sepas. Toco tus mejillas, vuelvo a recorrer tus dulces labios que me muero por besar...

Al final te besé. Eres lindo, me dijiste. Pero si yo soy tan común y corriente. La linda eres tú, te dije más convencido que nunca. ¿Y cómo sabes eso? Nunca me has visto...

Y tenías razón. Nunca te he visto. Pero te recuerdo cada vez que aprieto mis manos como si tomara las tuyas... y cada vez que recuerdo esta historia y mi corazón late más fuerte.

Un beso.

24 de noviembre de 2006

Por costumbre


Fotografía: *davidsangle @ Flickr

Podría dedicarte estas líneas en un día futuro...

Erré el paso y me di cuenta de lo distintos que éramos después de todo. Considerando que uno debe hacer aquello que tiene ganas de hacer. El optimismo a veces termina desvaneciéndose. No eras quien creía. Pero cómo puedo decirte adios. Cómo podré serte sincero. Reconozco que no había pensado en esto. Toda mi mente estuvo siempre concentrada en corresponderte, en ser contigo como tú fuiste conmigo. En darte de lo que me dabas, preocupado por ti, de ser atento contigo, de aportar a tu felicidad. Pero me olvidé de mí. De mí y de mi camino. Hacia dónde voy. Siempre está el camino de poner el piloto automático, hacerse una línea recta y seguirla. Pero eso no es vivir. Es estar en un congelador. Es postergar la vida hasta algún día futuro. ¿Cuando salir del congelador?

Mantengo el contacto contigo por costumbre, porque no me da el cuero para decirte que ya no más.

Es duro confesarte que todo ha cambiado, que lo que aportaste a mi vida fue imprescindible para sobrevivir hasta el día de hoy, pero que ya no es lo mismo. Que consideré a una idealización en lugar de a tu persona. Que tuve algo contigo construído en idealizaciones y millones de esperanzas en tu persona.

Es en este momento cuando pienso que la única razón para estar contigo era ese maldito miedo a la soledad.

Maldito.

22 de noviembre de 2006

Siempre hay tiempo


Fotografía: UnaNada @ Flickr

Te contaré que hoy estuve todo el día trabajando para sacar un informe mediocre, que anoche llegué a llorar de impotencia y que esta semana no he dormido nada de bien, que esto de pasar días enteros en la universidad, rindiendo tan poco y desayunando a la rápida para llegar cada noche cansado, muerto de hambre y de sueño a almorzar como camionero y quedar en estado de bulto, me tiene a punto de decir que ya no más.

Qué bien me haría poder tenerte frente a mi y poder abrazarte hasta que nos separemos y volvamos a los pocos segundos a sentir nuevamente las ganas de compartir afecto, de notar la tibieza de nuestros rostros, coresponder a tu mirada cómplice y abrazarte otra vez.

No puedo evitar pensar en que necesito de tu compañía. Sin siquiera conocerte y con una lista de las miles de cosas que tengo por hacer. Siempre hay tiempo para pensar en dar un espacio a las cosas que creo me ayudarán a salir a flote y a ser más feliz. Para las personas que uno realmente quiere siempre hay tiempo. Para las cosas que me mueven de verdad siempre queda un momento del día. Para pensar en ti y escribirte algo, esperando que algún día pases por aquí y lo leas...

Para ti siempre tendré tiempo.

21 de noviembre de 2006

No hay silencio


Fotografía: dooda @ Flickr

No hay derecho.

He perdido algo que creía que era mi cable a tierra al finalizar cada día. Es noche, es momento de descansar de todo cuanto soporto durante el día, es momento de desconectarse, de apagar el cerebro hasta el otro día, de aliviar esa sensación de mareo, de recuperar el sueño perdido.

Pero insisten, no quieren irse. Son las voces, las cientos de voces que el inconsciente estuvo almacenando todo el día. Y son tantas que se confunden unas con otras. En el día las escucho en otras personas y me da por creer que están ahí. Pero cuando doy vuelta a mirar, no son quienes creía, son otros.

Duermo poco y mal.

Si al menos pudiera volver a disfrutar el silencio.

20 de noviembre de 2006

Estatura


Me encanta tanto que me sonrias. Estar contigo, mirarte, sostener tu mano... Pero no puedo vencer la frustración de no poder mirarte a los ojos sin primero tener que mirar hacia arriba. Tanto quisiera poder asumir el rol de quien te acoge y protege. Es tonto, lo sé. Y lo hemos hablado más de alguna vez. Te propuse entre bromas ser tu hermano chico. Y es tan curioso que tú no aparezcas en mi vida aún, que en realidad le esté escribiendo a uno de mis tantos miedos en vez de escribirte a ti.

Si algún día apareces, tomaré como un gran desafío ser capaz de aceptar tu propuesta de vivir el resto de tu vida conmigo. No me será facil. Debo primero vencer este miedo tonto de no temer a lo que la demás gente diga allá afuera. Que seas más alta que yo y que no me importe. Que no nos importe.

Sigo buscándote. Y sigo con uno de mis más grandes miedos: el que llegues a estar frente a mí y yo sea incapaz de reconocerte.

Un beso.

18 de noviembre de 2006

No te escondas


Fotografía: forteller @ Flickr

No creo que en realidad me esté sucediendo a mí. O debería creerlo, debería reconocer de una vez por todas que me hace falta un amor. Pero uno bueno, uno con quien pueda compartir infinita comprensión e infinito cariño.

Sigo buscándote.

Me siento solo. Son tan pocas las personas que concuerdan con mis criterios para elegir una mujer para toda la vida. Los veo perseguir, como animales, a quien notan con atributos voluptuosos y exagerados.

Talvez no calzas con lo que todos persiguen. Y te escondes. Dime donde te escondes. Sólo dime dónde y saldré a encontrarte. No es posible que mueran en la indiferencia de los demás una carita escondiendo tantas ganas de sonreir, unos brazos con tantas ganas de abrazar fuerte y unos labios con tantas ganas de experimentar el momento sublime del beso. No puedes seguir pasando tus días muriendo en vida. No puede pasar un día más sin que recibas amor de verdad. Te veo en todas partes y lo noto en tu cara larga, en tu apatía frente a la rutina de todos los días, en cada vez que evitas tener que mirarme. Tu apatía se repite tanto y en tantas mujeres como tú. La entiendo, porque ya perdí la cuenta de los días en que la he vivido.

¿Me sonreirás la próxima vez que nos encontremos?

16 de noviembre de 2006

Mi música, mi sofá... y mi osito


Fotografía: spyzter @ Flickr

Estoy impactado. Es que no puedo creerlo.

Hoy camino a la universidad me subi a un carro del Metro repleto de fotos de mujeres estupendas junto a animales sacados de zoológico. ¿Mujeres zoofílicas? ¡Que alguien me explique!

Luego recobré la calma y pude notar que era una campaña publicitaria de cierta radio. Frases como "mi música, un atardecer... y mi monito" o "mi música, mi sofá... y mi osito" abundaban a lo largo de todo el tren. Claro, recuperé la calma pero aun así me siento preocupado. ¿Será posible que en un futuro cercano me reemplaces por un animal hediondo y cochino?

Si quieres puedo ser tu monito, o tu osito, o el animal que se te ocurra. Personalmente, preferiría ser tu osito. Eso sí tendría que hacerme crecer un poco más la panza...

15 de noviembre de 2006

Entre tus cabellos


Las mujeres de pelo liso quieren tenerlo rizado y las de pelo rizado lo quieren tener liso. Son esas cosas de las mujeres que las hacen tan incomprensibles pero a la vez tan misteriosas. Y es que no hay nada como el sentido práctico de un hombre: para mí una linda cabellera femenina es una linda cabellera femenina y, como tal, merece todo el jugueteo que se necesite para provocar un relajo gratificante que chicas como tú sabrán recompensar ¿no?

Hoy me dejaste un regalito frente a uno de los computadores del laboratorio. En realidad no lo merecía, después de todo ¿qué he hecho por ti para merecer tu aprecio? Pensé en devolvértelo, pero no tenía nombre ni nada... y preguntar a viva voz de quién es este pinche seguramente me habría traído más de una vergüenza. Estuvo entre tus cabellos tantas semanas para terminar como un lindo obsequio frente a mis ojos. Mis dedos tocan lo que alguna vez tocó tu pelo. Pero hay algo que no entiendo: ¿por qué no te atreviste a obsequiármelo en persona?

No importa. Me servirá para recordarte. Aunque si fue un olvido y lo quieres de vuelta, me lo puedes pedir en persona. Pero tiene que ser con una voz que me derrita, si no no te lo devuelvo. Es que una mujer con buena voz gana muchos puntos... ¡en serio! :D

Cuidate.

14 de noviembre de 2006

Pudo ser lindo


Fotografía: Focus Vitae @ Flickr

Hace varios años en una clase de un optativo me preguntaste un par de cosas. El viejo hablaba y hablaba al frente de la enorme sala teatro. Poco y nada entendíamos. Al final me preguntaste algo que había dicho el viejo al comienzo de la clase. Me sonreíste. Finalmente, me diste un caramelo de los que andabas trayendo. Era la segunda clase del ramo. La primera clase no sabía dónde estaba la famosa sala "ALT", así que no llegué, por más que busqué por todo el campus. Orgullo mío de no querer preguntar y preferir valérmelas por mi solo. Hallé injusto que el profesor tuviera tan poca consideración con mi caso a la hora de evaluar asistencia. Con lo que dijo frente a todos sobre la asistencia, para qué quería más explicaciones. Ni siquiera le pregunté. Acepté tu caramelo y para mis adentros agradecí mucho tu atención y tu acogedora sonrisa.

Ya afuera de la sala estaba tan cegado por la rabia e incomprensión del profesor que no recordé el momento que me regalaste ni mucho menos imaginé poder repetirlo contigo al asistir a cada clase y verte. Me vi en desventaja. Imagínate, ya partí con menos nota por asistencia. Boté el ramo.

Ha pasado bastante tiempo ya. Aún recuerdo mi decisión de no seguir en esa clase y me arrepiento. Pudimos haber tenido una amistad increíble.

Si sólo leyeras esta carta y recordaras el momento. Si sólo volviera a tener una nueva oportunidad de poder conocerte...

Tu mirada


Fotografía: Pancho Cornejos @ Flickr

Te sorprendí. No esperabas que te mirara directamente a los ojos... No esperaste que dejara de ser como el común de las personas, que pasa y no mira a nadie. Aunque no te conozco, hoy te hice un pequeño regalo. Y tú me hiciste uno increíble. Correspondiste mi mirada.

Aunque nunca más volvamos a vernos.

Un beso.

La fotografía es sólo referencial. No se me ponga celosa...

13 de noviembre de 2006

Dibujacorazones


Llegué a la biblioteca a estudiar. Sobre una mesa encontré el infaltable publidiario de hoy que tú dejaste. No quise hojearlo demasiado por no distraerme, pero no pude evitar notar en las últimas páginas cómo dibujaste corazones uno tras otro. Podrías haber escogido otra cosa para dibujar, sin embargo dibujaste corazones. Y ahí estaban, tomando prestado el espacio a la programación de la tele. Y la tele está llena de amor. Basta preguntarles a los actores de telenovelas cómo se besan una y otra vez como si nada... Pero talvez poco de eso has experimentado. No son corazones felices, redonditos, bien dibujados. Son corazones toscos, fruto de no tener ganas de nada. Más arriba en la misma página dibujaste unas líneas duras sin sentido. Con eso me queda más claro. Te haría bien un poco de cariño. Me haría bien un poco de eso a mí también.

Estamos en lo mismo, niña. Me llevé el diario que dejaste sobre la mesa y cuando llegue por la noche a leerlo con más tiempo, llegue a las últimas páginas y vea los corazones que dibujaste, te recordaré. Y me volveré a sorprender que, aun sin conocerte, siento que estamos conectados por la misma necesidad de compartir cariño. Talvez hasta sueñe contigo. Talvez algún día me encuentre contigo sin saber que eres tú.

Un beso.

12 de noviembre de 2006

Nuevos vientos


Me escuchaste. Pasó tanto tiempo y no me atreví a hablarte. El daño ya estaba hecho. Reconozco que las cosas no eran como yo pensaba. No has cambiado. Sigues siendo un sol. Tengo fe en que algún día voy a recuperar la cercanía y confianza que compartíamos antes.

Porque te prometí amistad por siempre. Y eso quiero darte.

Aún te quiero. Un beso.

10 de noviembre de 2006

Aires femeninos


Fotografía: Juan Nosé @ Flickr

Desde que viajo regularmente en Metro que me he dado cuenta de algo. Cada vez que viajo en el trencito este, más de alguna vez me he quedado mirando a alguna chiquilla, cosa que no me pasaba en las micros. Arriesgando pecar de superfluo, me atrevería a decir que, o las mujeres se arreglan más cuando viajan en Metro, o efectivamente en Metro viajan chicas más lindas o una mezcla de ambas cosas. Por otro lado, el Metro es más seguro, por lo que tendería a pensar que las chicas se arreglan más porque tienen menos miedo de llamar la atención y ser "abordadas" por sujetos de dudosa reputación -léase delincuentes-. Y esto, unido a mi calidad de "fan" del Metro de Santiago -que ni las goteras ni los andenes estrechos han destruido-, causan que no me cueste considerar cada viaje como una media hora de experiencias placenteras en la que -no importando que vayan mil personas a mi lado- aprovecho de divagar y relajarme un poco, mirando tanta chica guapa. Mirar es gratis...

Así que, si viajas en Metro, ponte linda. Alegrarás mi día.

Cuidate.

9 de noviembre de 2006

Piscina


Mi hermana llegó del trabajo con un DVD que le prestó una amiga. El disco llevaba por título "Divas Live" y era ni más ni menos que un espectáculo enmarcado dentro de una campaña organizada por el canal VH1 en contra de la suspensión de la enseñanza de la música en las escuelas públicas de EE.UU. Ahí me acordé que este tema sirvió hasta para un capítulo de los Simpsons. Y yo creía que era un tema ficticio... El asunto es que sale la Celine Dion y pucha la vieja seca. Idola ella. Mi hermana creo que dijo un par de veces que era una latera, una de ellas mientras se lucía en un dueto de lujo con Carole King. No le hice caso.

El día que empecé a conocer más a doña Celine fue cuando estaba en casa de una antigua amiga. "Espérame" me dijo ella, fue a su cuarto y volvió con algunos discos, entre ellos uno de grandes éxitos, no recuerdo el título. Me lo mostró feliz, se lo había comprado hace poco, sólo por una canción. El disco, de todas maneras, es completamente de lujo y absolutamente recomendable -si te gusta su música, claro-. Mis primeras visitas a su casa eran con música. Escuchabamos Beatles, Enya, Janis Joplin, U2... No entiendo cómo pudimos perder esa costumbre. En realidad, terminamos distanciados. Fue una amistad excesivamente accidentada y finalmente liquidada por una carta como ésta. Una mala elección de palabras y cinco años derechito a la basura.

La última vez que nos vimos fue un día en que hacía bastante calor y no me aguanté el meterme en la piscina de su patio. Paradojalmente, ese día fue uno de los más felices de mi vida. Como si "alguien" quisiera haber marcado el fin de una época con una suerte de compensación por lo que venía después. Actualmente no sé qué será más fuerte, si la nostalgia de pretender que todo vuelva a ser como antes o las ganas de meterme nuevamente en una piscina. Suena tonto. Explicación decente para esto no tengo. Sólo que según el horóscopo, soy un signo de "agua". Sin comentarios...

Mi historia me pesa. Termino siempre cayendo en una nostalgia tonta producto de cualquier cosa que vea o que oiga durante el día.

¿Sabes qué? Si quieres darme un día de felicidad y ayudarme a "matar el fantasma", puedes hacer algo sumamente simple: invitarme a tu piscina. Porfa ¿sí?

Tes bien.

8 de noviembre de 2006

Pretoriano no lo explica todo


Fotografía: Bennet Summers @ Flickr

En muchos cursos exigen saber fundamentar todo lo que se dice. No se puede decir "no podría decirle exactamente por qué". "Es que usted tiene que saber explicar eso..." es lo primero que responden los magister, los doctorados, los Ph. D., en fin, todos esos tipos.

En las presentaciones del taller de creatividad, Miss Flauta nos decía que uno en una organización tiene que ser humilde, pedir ayuda, aceptar con humildad que uno no tiene todas las respuestas. Por otro lado, para el profesor de cierto ramo, importa más que seamos capaces de crear el cuento, de "venderla". Y ambos profesores son del mismo departamento. Curioso.

Recuerdo que cuando estaba en segundo año básico se me ocurrió decir que Dios había creado todas las cosas. Era una clase de Ciencias Sociales, recuerdo.

Si tuviera respuestas para todo, claramente no te estaría escribiendo estas cartas que muy probablemente iran al lugar donde van todas las ideas tiradas al vuelo, todas las palabras sin destinatario, todas las cosas que no son queridas. Si tuviera respuestas para todo, sería feliz, tendría con quien compartir mi afecto sin sentirme como pisando cajas de huevos, sin medir cada palabra que diga, sin sentirme dentro de una camisa de fuerza.

Pretoriano no lo explica todo. Lo que no quiere decir que no explique nada. Algo se puede pelear todavía.

A ver si podemos explicar juntos toda esta bosta que nos rodea...

Tes bien.

7 de noviembre de 2006

Con la masa no hablo


Fotografía: Huasonic @ Flickr

Una de las razones por las que ahora le hablo a un tú es que me aburrió la masa. Tanto va el cántaro al agua. No es mi labor convencer a la masa de una visión personal. No soy ni Dios ni sabio. Aunque por otro lado la masa es bastante idiota. Piensa poco. Es impredecible. Si ya una sola persona pierde el control después de un trago -o unos cuántos-, imagínate de lo que puede ser capaz una masa. Lo que es cierto es que no me llevo con las masas.

Fui feliz durante un tiempo escribiendo como la persona real que mostré. Pero eso ya acabó y ahora me siento mejor escribiéndoTE. Es otra cosa. Desde ahora no pretendo poseer ninguna verdad. En el campo de las opiniones ya no quiero caminar. De la intolerancia de otros me quiero desintoxicar.

Mis cartas van hacia ti. Hacia tí, mujer. Tú evidenciaste mis falencias estos últimos años. A ti quiero hablarte. A ti quiero escucharte.

Pero mis cartas parecieran no ir hacia nadie. O hacia todos, pero ya no más hacia una masa, sino a cada uno. Perdón, a cada una. Porque eso es lo que falta. Eso es lo que nos falta a quienes nos sentimos solos. Odio la soledad acompañada. Y los diálogos de la masa hacia la masa provocan eso; a la larga es esa soledad concurrida, rodeada de gente.

Hecha esta aclaración, ahora sí puedo terminar mis cartas con un beso. Y prometerte algo mejor para la próxima.

Cuidate.

6 de noviembre de 2006

El bolso de nostalgia


Fotografía: barsaat @ Flickr

Hace un tiempo creo haber leído a alguien dar razones para odiar los años 80. Casi al instante respondí que no podría odiar esos años, porque los viví como un niño, en forma muy inconsciente. Todo era juegos y felicidad. Y con eso me quedé, pese a estar enormemente sesgado. El boom de la nostalgia ochentera fue grito y plata y hasta me sentí parte de él, no como una forma de admirar un periodo de la historia que "fue mejor" porque no fue ni mejor ni peor. Fue un instante raro, nada más. Lleno de historias y personajes de culto de los que he ido averiguando más conforme pasaron los años. Luego comentaban sobre el revival de los 90. Ese sí que me va a llegar fuerte cuando aparezca. Porque esos años sí que los viví mucho más consciente. Pensando que ya se acabó el tiempo de la diversión, terminé dejando llevar mi vida sin mucho juicio del camino que estaba siguiendo. Un camino correcto y muy deseable según el a veces sesgado sentido común. Terminé en la universidad y actualmente estoy a meses de egresar. Solo. Resignado a haber perdido para siempre los nexos con personas cercanas. Y siguen desapareciendo. Y sigo perdiéndolos.

Me doy cuenta en estos momentos cómo cada momento es potencialmente nostálgico y como la nostalgia no acabará jamás. Cada lugar visitado, la música que escucho en este momento, cada persona con quien compartí. Todo lucirá distinto mirado a través del prisma del tiempo. Mi reflexión de este momento, estas líneas, sin duda dirán algo distinto en diez o veinte años más. Si finalmente llegué a conocerte o no, si compartimos una tarde de cariño en un parque o hablamos una sola vez para luego ignorarnos. ¿Te atreverías a mencionar qué cosas de hoy mismo te llevarías para incluír en tus memorias? ¿Te llevarías cosas? ¿Te llevarías amigos, lugares, palabras, momentos? ¿Dedicarías parte importante de tu vida a la nostalgia, a tomar en cada momento estos "ingredientes" para crear un gran compendio personal de cosas para llevar a la eternidad?

Parece cuerdo hacerse estas preguntas. Sin embargo, no tienen sentido. Porque el bolso se va llenando solo. Uno no tiene que hacer nada.

Espero que si te llegas a dar cuenta que estoy dentro de tu bolso, me avises. Si sólo pudiera avisarles a quienes llevo dentro del mío, si sólo le encontraran sentido como yo...

Escríbeme. Que estés bien.

3 de noviembre de 2006

No entiendo


Fotografía: Johanna10 @ Flickr

Parece la frase de Humbertito, pero te juro que es cierto. Hoy, hace apenas un rato, estaba de ayudante y encargado de impresión en el edificio del frente del campus y la misma compañera de quien te escribía hace algunas semanas me saludó y la clase pasada del taller me llamó por mi nombre.

Me vine a hacer lo mismo a otra sala. Aquí acostumbra a estar quien fuera una de mis grandes confidentes, con quien pasaba tardes enteras hablando de todo y de nada. Sé que fue mi culpa. Pero la nostalgia ataca sí o sí. Algún día me entenderás.

En la prueba pasada del taller nos preguntaron qué cosas nos sorprendían. Salieron cosas muy frikis. En el sitio web publicaron las mejores respuestas. Publicaron lo que dije sobre que había descubierto un lugar escondido en el campus. Es en las Aulas Lassen, cuando uno entra y hay una escalera hacia un nivel inferior. Al frente, los baños. A la izquierda, unas oficinas. Pero a la derecha hay una reja fea que lleva a un pasillo medio abandonado en forma de caracol. Descubrí con pena que estaban tirados los armazones de unos computadores Macintosh que llevaban a los colegios -me tocó "jugar" con uno de esos cuando estaba en tercero medio-. No quise seguir caminando hacia el interior; qué tal si luego se me aparecía un viejo huraño o algo por el estilo. Por suerte no publicaron algo más terrible que también respondí. Un terror del que me di cuenta en una clase. Es que es impublicable... (tiene que ver con doña ex-angry girl, aunque no directamente).

Hace un par de años en un viaje de misiones la Nachita me recomendó que escribiera siempre pensando en alguien particular. Creo que le haré caso. Espero acostumbrarme a tratarte de tú.

Que estés bien.

2 de noviembre de 2006

De ringtones y huevaditas para tu movil

El fin de semana recien pasado cambié mi teléfono celular. Con la ayudita del crédito de mi hermana y unas lucas que si no hacía algo con ellas desaparecerían sin remedio. Me compré el Nokia 6030. No es la última chupá del mate, no tiene mp4, ni walkman, ni bluetooth ni nada de eso, pero tiene ringtones mp3 (que algunos siúticos de las compañías les llaman "realtones"), pantalla a color y radio. No es estereo, pero se escucha muy bien, incluso puedo esquivar mucha interferencia de las radios piratas, en especial una que no me deja escuchar la Beethoven en la noche (tienen un programa de música new age de lujo).

Y antes de perder el tema, me permito escribir de todo esto a propósito de contar que otra vez me acabo de matar de risa de las compañías que juran de guata que uno va a estar dispuesto a gastar luca quinientos en un "realtone" (y sin mencionar que además cobran por el tráfico GPRS). Por ahora no tengo plata para conseguir algún cable de datos. Así que me hice un fondo de pantalla de mi gatote, lo subí a mi cuenta de la universidad y lo bajé desde el celular vía wap. Así sólo pago el tráfico GPRS, $7 por kilobyte (algo más de US$0.01 para los paisanos que lean esto). Y además me hice un "realtone" con la cortina característica de este sucucho (mejor dicho, del podcast, aunque es casi lo mismo). 30 kilobytes a $7 por kilo... creo que salió más o menos $210 la gracia. Mientras no tenga el cable, y sólo por curiosidad de personalizar de verdad mi teléfono (no con las musiquitas que todos bajan y que les pegan el manso palo), creo que no está mal.

¿O creían que iba a bajar la última bosta de Shakira?

De todas formas, debo conseguir ese cable.