6 de noviembre de 2006

El bolso de nostalgia


Fotografía: barsaat @ Flickr

Hace un tiempo creo haber leído a alguien dar razones para odiar los años 80. Casi al instante respondí que no podría odiar esos años, porque los viví como un niño, en forma muy inconsciente. Todo era juegos y felicidad. Y con eso me quedé, pese a estar enormemente sesgado. El boom de la nostalgia ochentera fue grito y plata y hasta me sentí parte de él, no como una forma de admirar un periodo de la historia que "fue mejor" porque no fue ni mejor ni peor. Fue un instante raro, nada más. Lleno de historias y personajes de culto de los que he ido averiguando más conforme pasaron los años. Luego comentaban sobre el revival de los 90. Ese sí que me va a llegar fuerte cuando aparezca. Porque esos años sí que los viví mucho más consciente. Pensando que ya se acabó el tiempo de la diversión, terminé dejando llevar mi vida sin mucho juicio del camino que estaba siguiendo. Un camino correcto y muy deseable según el a veces sesgado sentido común. Terminé en la universidad y actualmente estoy a meses de egresar. Solo. Resignado a haber perdido para siempre los nexos con personas cercanas. Y siguen desapareciendo. Y sigo perdiéndolos.

Me doy cuenta en estos momentos cómo cada momento es potencialmente nostálgico y como la nostalgia no acabará jamás. Cada lugar visitado, la música que escucho en este momento, cada persona con quien compartí. Todo lucirá distinto mirado a través del prisma del tiempo. Mi reflexión de este momento, estas líneas, sin duda dirán algo distinto en diez o veinte años más. Si finalmente llegué a conocerte o no, si compartimos una tarde de cariño en un parque o hablamos una sola vez para luego ignorarnos. ¿Te atreverías a mencionar qué cosas de hoy mismo te llevarías para incluír en tus memorias? ¿Te llevarías cosas? ¿Te llevarías amigos, lugares, palabras, momentos? ¿Dedicarías parte importante de tu vida a la nostalgia, a tomar en cada momento estos "ingredientes" para crear un gran compendio personal de cosas para llevar a la eternidad?

Parece cuerdo hacerse estas preguntas. Sin embargo, no tienen sentido. Porque el bolso se va llenando solo. Uno no tiene que hacer nada.

Espero que si te llegas a dar cuenta que estoy dentro de tu bolso, me avises. Si sólo pudiera avisarles a quienes llevo dentro del mío, si sólo le encontraran sentido como yo...

Escríbeme. Que estés bien.

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