11 de octubre de 2006

Free Hugs: ¿One size fits all?


Es bueno cuando alguien inventa algo que revive el poder de sorprender. Es como para pensar un poco a lo que estamos llegando. Todo comenzó con un cartelito...

"FREE HUGS was inspired by founder Jason Hunter's mother Mrs. Josephine Clayton Hunter who passed away in 2001. Sitting at his mother's funeral service, Jason listened as almost every speaker shared how Mrs. Hunter loved hugging people and letting them know how much they matter. Touched by the speakers, Jason acted on this inspiration and walked the streets of his hometown, Miami's South Beach, with a sign that simply stated "FREE HUGS". Hence, FREE HUGS was born." (www.free-hugs.com)


El video de la campaña en YouTube ya lleva más de 2 millones de vistas.

Me cuesta creer que algo como esto sea bien recibido "masivamente" en el mundo real. Es lógico que mucha gente va a enganchar con la idea, pero no será la tónica fundamentalmente por el gran tema de la desconfianza. Nadie confía en nadie. Como si fuera poco, influyen fuertemente la cultura que hemos asimilado en nuestras vidas y en la formación de hábitos: hay personas que se incomodan sobremanera cuando las tocan. Si me preguntan a mí, tengo ejemplos de mi vida personal para tirar a la chuña. Desafortunadamente, desde un tiempo a esta parte, este asunto del afecto se ha vuelto cada vez más sexual. De ahí que muchos no enganchen con la idea de abrazar a un desconocido que quién sabe qué está pensando. Y eso crea desconfianza. Más desconfianza. Bieeeen, estamos super bien...


Es bien raro esto. Para hacer una analogía, podríamos decir que es como un servicio público, sólo que no se paga con dinero, sino que con otro abrazo. Pero hay algo interesante: al seguir divagando dentro de la analogía, nos damos cuenta que por ejemplo, en el caso de los baños públicos, uno la pensaría más de dos veces en ocupar alguno y va a preferir casi seguramente el baño de su casa. Teléfonos públicos, ni hablar: uso mi teléfono móvil o en su defecto el de mi casa, que no me tragan la moneda.

Con estos "abrazos gratis" (que en el fondo no son gratis) pasa algo parecido. Usté, lolita, varón, sinceramente... ¿se dejaría abrazar por cualquier persona? Idealmente, cada persona debiera tener una persona cercana a quien querer. No me gustaría abrazarte para después no verte nunca más. Una persona a quien querer para cada ser humano de este podrido planeta debería ser un derecho humano.

Así que esa filosofía de "one size fits all" de la campaña de los abrazos gratis, me van a disculpar, pero como que no la compro.

Apuesto a que muchos que me llevan leyendo más tiempo suponían que le iba a tirar flores a esta idea. Pues no, ya he perdido demasiado tiempo pagando caro cada abrazo desafortunado. O por lo menos hasta que abramos la mente y dejemos de ver un abrazo entre desconocidos como una mera cosa sexual... ¿¡por favor, tanto cerebro se necesita para comprender eso!?

Fotografías:
(1) The Lion Sleeps Tonigth @ Flickr
(2) Kelseys Pics @ Flickr

2 comentarios:

  1. Tienes absoluta razón. Soy una de esas personas desconfiadas de lo ajeno, partiendo por baños q no sean de algún mega conocido o el de mi propia casa.

    Y abrazos gratuitos? Primero miraría para tratar de descubrir a un fresco o payaso en potencia. Sólo si me diera confianza, accedería al gesto xD

    Saludos desconfiados (jaja)

    La Hormiga

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  2. Es la magia de la desconfianza y de recibir algo a cambio, especialmente duradero...

    kurotashiO!

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