28 de agosto de 2006

Manos que se quieren


Fotografía: banlon1964 @ Flickr

Sigo rayado por el tema. Me encanta. No trate de entender mi obsesión por el tema. No lo entenderá. Después de todo, usté no ha vivido mi historia. Pero usté dama ya conoce un regalo que no cuesta nada y vale muchísimo. No se devane el seso pensando en eso.

Vaya que es fuerte darse cuenta de quienes realmente están cerca de uno. Teniendo que contrariar el lado afectivo, de apagarlo por un rato y pensar con mente fría, de saber dónde mirar, dónde buscar... y donde no. De dar vuelta muchas páginas a la vez, espero poder darme cuenta dónde están mis cercanos.

Como un caballero, di las explicaciones del por qué le había dicho lo que le dije. En el fondo, ella se dio cuenta de su lejanía conmigo y aceptó mi decisión. ¿Pero así tan tranquilamente? Me cuesta entenderlo. Madurez, le llaman...

Lo cierto es que una amiga que comparta esta visión del afecto conmigo gana puntos. Muchos puntos. Me lo merezco. Y se lo repito: no intente entenderme.

1 comentario:

  1. A ver chiquillo... puedes acallar el intelecto, los sentimientos y hasta la razon, pero lo que es MUY dificil acallar es el EGO, y yo creo que eso es lo que te tiene intrigado con tu amiga.

    Tu ego te dice "¿como me dejó ir tan facil?", pero ya pasará.

    Cuidate!

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