29 de mayo de 2006

La luna y el toro

No había escrito mucho de lo que pasé la semana pasada. A quién le importa, pensé, convencido de que escribir artículos más personales y recibir menos comentarios no van juntos sólo de casualidad. A la Isabel eso ya no le preocupa. La semana pasada en un encuentro flash armado en cosa de horas nos juntamos en el Bravíssimo de Providencia a ponernos al día. No la veía desde hace más de un año, desde que la María Pastora, harto más quitada de bulla en esos tiempos, armó un mini encuentro bloggero en el Flannery's el verano antepasado. Hablamos de pegas, de la maldición del informático siempre mirado en menos, de la discriminación a la mujer, de los bloggeros que giraron en 180 grados, de los que son igual que su blog y los que no lo son. También mi jefe de grupo de Taller de Ingeniería de Software me invitó a conversar un cafecillo en una cafeta del campus. Va bien el proyecto para el Techo. Al menos eso parece. Tenemos buenos implementadores y mi DDA recibió buenas críticas.

Pienso que debería armar una sección que se llame algo así como "Pretoriano le invita un café" o algo parecido (aunque usté no se engañe, hasta ahora ha sido todo al revés, o sea, yo no invito sino que me invitan, qué fresco). Y con fotos y todo. El problema es gente a la que le interese la idea, que tenga un nexo mínimo conmigo y, por supuesto, tiempo para dedicar a esta volada de pseudo vida social.

Por ahora no hago mucho, más que esperar una reunión de taller más rato.

Cachureando entre los mp3 que llegaron a mis manos en singulares envases plásticos (llámese CDs) producto del clásico pedido de "¿copiame tu carpeta de mp3, porfa?" muy clásico en mí hace unos 4 o 5 años, encontré un tema... en realidad un cover de un tema bien viejo. Se llama "La luna y el toro". Una oda al amor inalcanzable. O sea, imagínese usté en casa a un toro enamorado de la luna. P'ta, si, lloré y qué. Nada más cortavenas...

La Luna y el toro
(A. Sarmiento/C. Castellanos)


La luna se está peinando
en los espejos del río.
Y un toro la está mirando
entre la jara escondido.
Cuando llega la alegre mañana
y la luna se escapa del río
el torito se mete en el agua
embistiendo al ver que se ha ido.

Ese toro enamorado de la luna
que abandona por la noche la maná'
es pintado de amapola y aceituna
y le puso Campanero el caporal.
Los remeros de los montes
le besan la frente,
las estrellas de los cielos
le bañan de plata
y el torito que es bravío
de casta valiente
abanicos de colores
parecen sus patas.

La luna viene esta noche
con una bata de cola
y el toro la está esperando
entre la jara y las sombras.
En la cara del agua del río
donde duerme la luna lunera
el torito celoso perdío
la vigila como un centinela.

1 comentario:

  1. Hola chiquillo!!

    Pa mi fue un gustazo juntarme contigo y hablar de lo humano y lo divino, de la inmortalidad del cangrejo o mejor dicho de la inmortalidad de estas cosas extrañas de nuestro pais y sociedad, esto que da para novela surrealista.

    Excelente la idea de tu programa, para tu "canal", una suerte de "Humanamente hablando", ¡incluso con la intervencion del publico!! (¿no recuerdas al viejito que se metio a la conversacion?) ;) Muy bueno!!!!

    Cuidate, un abrazo :)

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