31 de diciembre de 2006

Una noche. Esta noche.


Fotografía: luvbg2412 @ Flickr

Hola. Así me dirás. Yo voltearé la mirada y te responderé.

Tú y yo tendremos un gesto. Nos habremos elegido el uno al otro. Entre tanta gente dando vueltas tú me escogerás y yo te corresponderé. O talvez sea al revés. Y es que se nos hace tan eterna una noche sin compañía. Decidiremos acompañarnos y sin desearlo terminaremos dejando de ser extraños. Habremos terminado compartiendo la mitad de nuestras vidas y quién sabe qué más...

Lo que quizás no hayas entendido es que esta noche no será sólo una noche. En este mundo lleno de cosas intrascendentes, lo que veremos nacer entre nosotros sí trascenderá. Bastará con que no hayas perdido la capacidad de creer. Yo aún creo que algún día aparecerás. Ojalá tú también creas en que una noche no es sólo una noche. Que creas en que basta una noche para poner los cimientos de algo hermoso. Y echarle ganas. Y seguir creyendo.

Tomarás mis manos. Y no desapareceré, porque ya no será más un sueño para despertar con lágrimas en los ojos y las manos vacías.

Te vi en mi sueño y quise traerte conmigo. Cuando mis manos se quedaron vacías ya no pude recuperar el sueño pensando en ti y sentí que debía hacer algo, debía escribirte en este mismo instante compartiéndote mi sueño, mi noche en tu compañía, caminando juntos y compartiendo nuestros mundos...

Pero todo sueño acaba.

Comprenderás por qué quiero que aparezcas pronto para hacerte parte de mi vida y puedas acompañarme ahora que intentaré volver a mi sueño y al mismo instante en que nos separamos...

Te quiero.

29 de diciembre de 2006

De papel y lápiz


Fotografía: mr3wan @ Flickr

Cuando estaba en los primeros años de universidad, en un curso de eléctrica tenía una compañera de la que me encantaba su letra. Un día falté a clases y le pedí que me guardara cualquier hoja con ejercicios que entregara el profesor. Al otro día la vi y, cual fuera mi sorpresa, le había puesto mi nombre a la hoja que me guardó. Y me encantó el gesto pero, por sobre todo, me encantó su letra. Así que, cuando nos entregaban guías de ejercicios y aunque estuviera yo presente en la clase, le pedía de todas formas que volviera a escribir mi nombre en esas guías. No lo podía evitar. Nunca me atreví a confesarle la verdadera razón.

Siempre la caligrafía de las mujeres me ha parecido linda. Lo raro es que muchas compañeras de universidad también elogiaron mi letra manuscrita. Yo no le encontraba nada del otro mundo. Todo lo contrario, amén del teclado y del Internet, creo que hasta ha empeorado.

¿Me escribirías una carta, aunque sea breve, de tu puño y letra? Sería un lindo regalo para finalizar el año. Prometo responderte.

No te pierdas.

27 de diciembre de 2006

Coquetéame


Fotografía: PA? @ Flickr

Comienzo a pensar en maneras creativas de quererte y de hablarte sin hablarte, sin terminar en palabras torpes, sin necesitar manipular tus sentimientos para tener tus manos, tus ojos, tus labios... Es dificil cuando he vivido tanto tiempo creando anticuerpos contra el amor y contra cada oportunidad en que se me ha presentado la oportunidad de conocerte simplemente porque me cuesta caro psiquicamente, porque cada vez que estuve a punto de conocerte me pesaron mis fracasos anteriores y pensé que todo se repetiría sin remedio.

Mi corazón se endureció, se secó, se cerró... Y ya es hora de abrirlo, es hora de volver a vivir. Quiero volver a vivir, a sentir, a amar...

Dudo si seré capaz de reconocerte cuando nos encontremos.
Pero si compartes mi proyecto, te doy una receta: coquetéame.
Tan simple y tan lindo.
Sólo coquetéame, a fuego lento, muy despacio...
El resto llegará solo.
A su tiempo.

25 de diciembre de 2006

El viejo guatón


Mirando hacia el techo.

Recuerdos de infancia, de navidades pasadas.
La película favorita de todos los años en TV
que un día desapareció para siempre.
Los regalos queridos y los otros.
Los tradicionales bingos de la cuadra
para comprarnos un regalo de mil pesos.
El cuento con el que nos salían cada año
y al que cada vez cambiaban algo...
Que el viejo
tenía una llave mágica
o que al lado de la puerta
había otra puerta "invisible"
que sólo él podía abrir...
Que había que dar una vuelta a la manzana
para darle tiempo al viejo guatón.
Que miráramos al cielo para ver el trineo
el que mi viejo juraba que existía
y nosotros no veíamos nada...
Que faltaba una pieza de algún juguete
y nos decían que se le había caído del trineo...

Los regalos nunca los trajo el viejo guatón
con traje de Coca-Cola
sino que mi viejo
y mi vieja
que está allá arriba
y que le debe constar
que el trineo del viejo rojo
por allá no ha pasado nunca...

No fueron malas mis navidades
sólo fueron hechas de cosas simples
a las que este mundo actual
les quitó su capacidad de emocionar...

¿Te parece si desde ahora
comenzamos a crear
nuevas y mejores historias
para a nuestros hijos contar?

Te espero.

23 de diciembre de 2006

Me enseñas a besar...


...como besas tú?

Tanto tiempo ocupado en asuntos lan lejanos al amor y al sueño que haremos real. Tanto tiempo por recuperar...

No sé si aprenderé rápido o lento, pero tenemos todo el tiempo que queramos. Comienza lenta y suavemente. Sorpréndeme con otro beso y luego otro y otro más... ¿Entenderás lo que pasa dentro de mí cuando te insista una y otra vez que aún no aprendo... para que vuelvas a besarme en forma cada vez más apasionada?

Tenemos todo el tiempo que queramos...

Fotografía: Shannon Kuanfung @ Flickr

22 de diciembre de 2006

El sentido de las palabras


Fotografía: Amy Alldis @ Flickr

Palabras. Tan torpes saliendo de mis labios y de mis dedos que muchas veces he tenido que enmudecer, huir lejos, desaparecer de escena para no caer antes de tiempo. Siempre con miedo, sin la seguridad de poder expresarte lo que realmente quiero. Mi mente está repleta de palabras luchando por salir. Debe ser por ello que a veces sale cualquier cosa. Por las noches, aún en silencio, no bastándome con mi caos interior, el mundo me bombardea con más palabras aún cuando pretendo no pensar en nada. Me rindo y pienso en algo, pienso en alguien...

Pero en la única persona en la que vale la pena pensar en mis momentos de soledad es en ti que aun no llegas, aunque aún no seas real... Ya no quiero pensar en esos tantos intentos fallidos en todos estos años de dar palos de ciego buscándote.

Y cuando pienso en ti, hasta las mismas palabras desaparecen y todo se vuelve tan lleno de sentimientos imposibles de describir. Las palabras mismas pierden sentido al lado de nuestras miradas, nuestros abrazos, nuestras besos y nuestros momentos de amor sin límite con los que sueño día tras día...

Tengo tan poca fé en las palabras que pueda dejarte. Tengo tan pocas ganas de escribirte, pero tantas ganas de tenerte muy junto a mí...

Cómo seguir plasmando para ti mis sueños en este lugar si tengo tan poca fe en mis propias palabras y en la posibilidad que tenga con ellas de enamorarte...

21 de diciembre de 2006

Real


Fotografía: Smile Jennarator @ Flickr

Te sigo leyendo. Sigo dejándome envolver por tus letras, suspirando en silencio. Con ganas de tenerte conmigo, muy cerca, queriendo creer que estas letras encontrarán comprensión y crecerán en pasión. Soñando con hablarte suavecito al oido, juguetear con tu pelo, abrazarte fuerte, besarte... verte feliz de compartir la vida conmigo. Y yo feliz de poder tenerte.

Pero toda esta pasión se queda empantanada en las letras...

¿Te harás real algún día?

Escríbeme, no te imaginas lo bien que me haces...

20 de diciembre de 2006

Tómate un café conmigo


Fotografía: chinesemafia @ Flickr

Como cada día. Ahí, justo en la vuelta, la máquina expendedora de café y la foto de una linda chica como diciendo "ven a tomarte un café conmigo..."

No importa que ese café de Vendomática sea imbebible o que algunas veces el tiempo no es precisamente de lo que más abunda. Como si por beber un café de máquina se acabara la soledad y aquella chica, la de la foto, nos acompañara por uno o dos minutos mientras nos servimos el café. Porque ella no nos sirve nada, solo aporta con su cara bonita en el intertanto.

Esa magia de la publicidad de encontrar rostros que inspiren emociones. La verdad es que sólo mirando su foto dan ganas de abrazarla y luego besarla. Y eso sería harto mejor que tomar un café...

¿Y tú, te tomarías un café conmigo?

Cuidate.

18 de diciembre de 2006

Carrete


Fotografía: Naked [ø] @ Flickr

Anita me contaba que estuvo en un carrete. Yo no lo entiendo. Cuando eran tiempos para estar ahí y enganchar con eso que llaman carrete yo no quise. Me preocupaban más otras cosas. De mujeres ni hablar. No sé por qué siento que perdí muchos años de mi vida. Muchos. Carretes por cierto que hubo. Pocos. Y malas experiencias.

Sinceramente yo ocuparía mis noches contigo en algo más romántico que quedar dado vuelta.

Tes bien.

17 de diciembre de 2006

Tiempos de colegialas


Revisaba videos viejos de mi época colegial. Recordaba cuando terminé en un liceo de hombres y me acostumbré a ver extraños dibujos en los baños y hasta en las mismas salas de clase. El tema de las mujeres era algo que de vez en cuando me quitaba el sueño. Mientras en otros lugares ellas existían y estudiaban y deslumbraban a cientos de babosos a su paso, yo me resignaba con tener que esperar hasta entrar a la universidad, cosa que en aquellos tiempos yo daba por hecha, imaginando mi titulación casi con honores y distinciones máximas y yada, yada, yada... Soñaba con llegar al matrimonio con mi primer amor de juventud y que nada nos iba a separar... Fantasías de cabro chico.

Recuerdo haber conversado con un amigo, caminando casi por el mismo lugar donde se hizo el video y casi por la misma época. Él iba a ver a una amiga a la placita de aquel lugar. Estuvo un rato ahí y después nos devolvimos a su casa. No recuerdo la pregunta que le hice, sólo que él me respondió con otra pregunta:

- ¿Pero tú tendrías algo serio con ella?

Y esa respuesta me dio vuelta todo. Fue un sueño con muerte prematura, diría yo.

12 de diciembre de 2006

La involución


Y el matrimonio se consuma y llegan, deseados o no, los hijos. Como no quiero latearte y pretendo llegar a ti con esta carta sin importar lo que pienses al respecto, es que dejaremos fuera si son deseados o no. Complejo tema.

Los padres, apenas nacidas aquellas inocentes criaturas, exclaman sin escatimar en elogios las clásicas frases "¡¡¡pero si es tan liiiiiiindo(a)!!!" mientras sostienen a una desnuda, arrugada e indefensa criatura. Los bebés siempre serán lindos para sus padres. O sea, imagínate si uno de los dos dice que es una guagua fea... ¡Se arma el despelote instantáneamente!

Al comienzo, muchos niños son realmente hermosos y dignos de cualquier comercial de la tele. Y me consta por experiencia propia: modestia aparte, fui todo un latin lover en primero básico. Pero el fenómeno que te pretendo describir ocurre una vez que ya van creciendo. Es extraño, pero al pasar los años, las niñas se van poniendo más lindas... y los niños se vuelven más feos. Una suerte de evolución/involución que alguien me hizo ver y a la que le encuentro total y absoluto sentido. Así no es extraño que surjan parejas dignas de comercial de Sal Disfruta ("para comer... cualquier cosa..."). Al menos con esta idea tengo un consuelo cuando vea a una bella dama acompañada de un colega, ehmmm... no tan digno.

Por suerte estoy en una sala con aire acondicionado porque, si no, estaría al toque buscando en Flickr alguna foto submarina de una sirena besuqueándose con un lobo marino. Si en Internet hay de todo...

Espero que esta carta livianita te haya sacado al menos una sonrisa. Cuando quiero ser alegre, soy muy alegre.

Un beso.

11 de diciembre de 2006

Y dale con el casamiento...


Fotografía: Clarity Moment @ Flickr

Reconozco que cuando te escribí esa carta del casamiento tenía algo atravesado, muy atravesado, como lo que siento cada vez que las personas que van acelerando por el lado logran algo que yo siento muy lejano. Bajón. No sabes lo difícil que resulta después de todo, al final del día salir a la opinión pública con un discursillo de buenos deseos cuando por estos lados no me llega ni una sopaipilla.

Estar prácticamente egresado puchas que ayuda. Releo lo que escribí alguna vez, sobre esa bendita-maldita palabra... y me veo yo, después de un tiempo que creí eterno, después de tener que sobrevivir la convivencia en un grupo en donde lo único que esperaban era que errara un sólo paso para hacerme parir. Sí, egresado, por fin... y buscando trabajo.

Lo malo fue que me construí todo este tiempo un mundo que se termina al egresar. Nunca consideré el primer trabajo, ni el examen final, ni el cartón. Por simpleza. Por pura y bonita simpleza. Para qué hacer más dificil lo dificil. Se acabó el mundo... pero en verdad comenzó otro nuevecito de paquete. Para programa de 31 Minutos pudo ser una buena idea, pero sinceramente espero dentro de este mes tener algo mejorcito.

Es raro, pero después de todo quisiera tener un compromiso fuerte con alguien pero no me siento listo. En palabras simples soy un quiltro con aspiraciones que ladra hartas frases melosas pero que al final no muerde. Tengo una necesidad de compañía seria, pero no se nota. Es que mi llamada de auxilio no sirve de nada y más pareciera estorbar a otros que ayudarme a mí.

Finalmente, mi último comentario de que los 30 grados de calor pesan. Y el haber escogido una foto como ésta para ilustrar esta carta lo prueba.

¡Quiero piscina ahora ya!

Tes bien.

10 de diciembre de 2006

Sintiendo culpa


Advertí que no encontrarían sentido en estas letras. Por de pronto, te cuento que a la única persona a la que le escribo es a ti y que cualquier persona que no comparta este hecho puede retirarse por donde entró. Todo mal rato quedará atrás el día en que lleguemos a estar juntos. Pero ahora estoy triste. Me pone mal cada vez que me siento solo y no tengo a quien recurrir cuando quiero un abrazo, una mirada dulce o un "te quiero" lleno de cariño.

Qué triste es necesitar compartir cariño de verdad y no tener con quién.

Y tengo que aguantar esos comentarios que dicen que esta aventura de escribirte sin saber siquiera quién eres no tiene sentido. Y yo sé que lo tiene. Y me convenceré el día en que mi inestabilidad emocional no sea más que un vago recuerdo y tenga frente a mí a esa persona complice de mis sentimientos y pueda demostrarle mi cariño sin sentir culpa. Ya no quiero sentir culpa nunca más. Por qué tengo que sentirme culpable de sentir algo tan natural. Por qué tengo que soportar estar con una psiquis tan dañada como para sentir que no vivo sino que apenas sobrevivo.

No sabes lo triste que es abrazar a una amiga y sentirme rechazado. O talvez lo sepas. Ya no quiero más. Ya no aguanto más.

Llegará ese día en que una mirada dulce de mujer alegre mis días. Y espero que esa mujer seas tú.

Te dejo un beso. Escríbeme.

6 de diciembre de 2006

Soñar


Fotografía: angelrlt35 @ Flickr

De porrazo comienzo a hacerme la idea de que voy a cambiar de tiempo, de que ya soy menos estudiante y más profesional. El tiempo pasa y ya hace dos años y 400 textos atrás que me impuse mantener este lugar y reinventarlo de vez en cuando.

Me propuse dar un vuelco y escribir del amor, para no tener que pensar en lo malo que siempre existirá. Me propuse tener un espacio para soñar y no tener que pagarle a nadie. Porque ya ni soñar es gratis. Muchos hablarán de causas perdidas, o de hacer mejor esto o lo otro. Y la verdad es que, sin unas ganas intrínsecas por defender causas perdidas o por darse un espacio para soñar, es imposible encontrar sentido en estas letras. Si te estoy escribiendo a ti, mujer, que talvez ni siquiera hipotéticamente existes, es asunto mío, es mi sueño. Y sé que tú también tienes el tuyo.

Puedes soñar tanto tiempo como gustes y jamás te lo cobraré. Porque aquí, a diferencia de otros lugares, sí se permite soñar.

Por qué todo tiene que tener sentido...

Un beso.

4 de diciembre de 2006

No fue como yo pensaba


Fotografía: ashi @ Flickr

Ya me preguntan el por qué del cambio de los temas que escribo. De por qué dejé de amargarme y preferí comenzar a escribirte, esperando que tarde o temprano te des cuenta que es a ti a quien te escribo, y de tontamente convencerte de hacer el sacrificio y venir a compartir tu vida conmigo. Me acabo de dar cuenta que no me gusta esa palabra: sacrificio.

Sin duda podía mostrarte algo mejor de mí mismo que no fuera mi amargura de las cosas que pensé que eran de una forma y al final sucedieron de otra. Talvez lo más emblemático de esto sean mis años de universidad, en una carrera que se suponía era de seis años, alguien dio vuelta la bola de billar.

Hace un par de días, frente al computador, escuchando new age, me emocioné de sólo pensar en que estaba haciendo la última tarea, del último ramo, del último semestre de universidad. Recordaba a todos quienes compartieron conmigo y de la gran parte de ellos con los que perdí el contacto. De todas las veces en que hice el loco o mostré lo peor de mí o no estuve a la altura de las circunstancias.

Por fin puedo decir que el camino está llegando a su fin, que por momentos creí que no llegaría, que mis depres no tratadas terminarían por mandar todo a la cresta y que este semestre estuve a punto de dejar tirado Evaluación de Proyectos porque mi psiquis ya no daba más.

Este jueves terminaré todo y seguramente querré hacer lo que no he hecho en estos nueve años.

Qué ganas de que te aparezcas frente a mí.

Aún te espero. Un beso.

3 de diciembre de 2006

No te gustará


Fotografía: o_bhave2006 @ Flickr

Muy pocos invitados. Ojalá nadie. Tú y yo. Y el oficial o el sacerdote. Con eso basta. Presiento que no te gustará. Y es que pienso que una ceremonia así es demasiado linda como para meter tanta gente. Si vienes conmigo, serás tú lo que realmente importe. Me dan asco las ceremonias masivas. Me dan asco todos esos famosillos que venden su ceremonia a tal o cual revista. No estoy para ser espectáculo de nadie. De nadie dependerá mi decisión de llevarte conmigo que de mí mismo. Y si te llevo será porque tú me gustas a mí.

Aún con todo lo que te he explicado, siento que de todas formas no te gustará. Y no me verás en ningún otro matrimonio que no sea el nuestro.

Espero algún día ser capaz de explicarte el sentido de esta carta.

Un beso.

1 de diciembre de 2006

¿Me permite soñar con el amor?


Fotografía: random dude @ Flickr

Una pareja de enamorados se despiden cariñosamente. El se marcha en su automovil y poco después de dar la vuelta en la esquina se ve envuelto en un choque con consecuencias, al parecer, graves. Ella sale corriendo hacia el lugar, desesperada. Espera poder estar con su amado y darle el apoyo que la Teletón no le dará. Porque está grandecito ya.

Si quiere, ponga el miedo en los noticieros, en la crónica roja que vende miles de diarios cada día.

Pero mis sueños de amor no los toque. Zopenco.

27 de noviembre de 2006

Dedicación


Fotografía: 13254 @ Flickr

Tratando de escribir sin errores. Corrigiendo mil veces si fuese necesario. Dedicándome a escribirte aquí. Sorprendiéndome de las cosas que pienso y que soy capaz de escribirte.

Un día pensé en cómo revivir este lugar. Y me di cuenta de que pienso en el amor todo el tiempo. El amor es un tema inagotable. El amor es lo que me mueve. Debería escribir sobre el amor, expresar mis sentimientos buscando un alma cómplice del otro lado de la pantalla. ¿A ti no te pasa lo mismo?

Ojalá me sigas acompañando.

Ojalá algún día me permitas decirte... que te quiero.

25 de noviembre de 2006

Verte dormir


Fotografía: DeathWing @ Flickr

Me he tirado sobre mi cama. En silencio. A oscuras. Nadie verá cuando apriete mis manos como si estuviera tomando las tuyas, como si estuvieras a mi lado y yo me quedara disfrutando de esa exquisita sensación de oir tus latidos, sentir tu respiración... Hay sólo una cosa que me estoy perdiendo. Es que sería demasiado cruel encender la luz... Para mirarte. Observar tu rostro, durmiendo. Vives tus sueños. Quién soy para interrumpirlos. Qué ganas de acariciar tu pelo. Pero me quedo quieto. No me atrevo a despertarte.

Luego de un rato comienzo de a poco a acariciar tus cabellos. Seguimos tú y yo a oscuras. Y mi corazón late más fuerte. Es una sensación exquisita. Me estás haciendo sentir más vivo sin hacer nada más que soñar. Sigo acariciando tus cabellos. Voy hacia tu rostro, recorro con mis dedos tus ojos cerrados, tus labios... Vuelvo a tomar tu mano suavemente, delicadamente, sin despertarte. Sin despertar yo. Estas en mi sueño, el que estoy ahora viviendo sin que aún lo sepas. Toco tus mejillas, vuelvo a recorrer tus dulces labios que me muero por besar...

Al final te besé. Eres lindo, me dijiste. Pero si yo soy tan común y corriente. La linda eres tú, te dije más convencido que nunca. ¿Y cómo sabes eso? Nunca me has visto...

Y tenías razón. Nunca te he visto. Pero te recuerdo cada vez que aprieto mis manos como si tomara las tuyas... y cada vez que recuerdo esta historia y mi corazón late más fuerte.

Un beso.

24 de noviembre de 2006

Por costumbre


Fotografía: *davidsangle @ Flickr

Podría dedicarte estas líneas en un día futuro...

Erré el paso y me di cuenta de lo distintos que éramos después de todo. Considerando que uno debe hacer aquello que tiene ganas de hacer. El optimismo a veces termina desvaneciéndose. No eras quien creía. Pero cómo puedo decirte adios. Cómo podré serte sincero. Reconozco que no había pensado en esto. Toda mi mente estuvo siempre concentrada en corresponderte, en ser contigo como tú fuiste conmigo. En darte de lo que me dabas, preocupado por ti, de ser atento contigo, de aportar a tu felicidad. Pero me olvidé de mí. De mí y de mi camino. Hacia dónde voy. Siempre está el camino de poner el piloto automático, hacerse una línea recta y seguirla. Pero eso no es vivir. Es estar en un congelador. Es postergar la vida hasta algún día futuro. ¿Cuando salir del congelador?

Mantengo el contacto contigo por costumbre, porque no me da el cuero para decirte que ya no más.

Es duro confesarte que todo ha cambiado, que lo que aportaste a mi vida fue imprescindible para sobrevivir hasta el día de hoy, pero que ya no es lo mismo. Que consideré a una idealización en lugar de a tu persona. Que tuve algo contigo construído en idealizaciones y millones de esperanzas en tu persona.

Es en este momento cuando pienso que la única razón para estar contigo era ese maldito miedo a la soledad.

Maldito.

22 de noviembre de 2006

Siempre hay tiempo


Fotografía: UnaNada @ Flickr

Te contaré que hoy estuve todo el día trabajando para sacar un informe mediocre, que anoche llegué a llorar de impotencia y que esta semana no he dormido nada de bien, que esto de pasar días enteros en la universidad, rindiendo tan poco y desayunando a la rápida para llegar cada noche cansado, muerto de hambre y de sueño a almorzar como camionero y quedar en estado de bulto, me tiene a punto de decir que ya no más.

Qué bien me haría poder tenerte frente a mi y poder abrazarte hasta que nos separemos y volvamos a los pocos segundos a sentir nuevamente las ganas de compartir afecto, de notar la tibieza de nuestros rostros, coresponder a tu mirada cómplice y abrazarte otra vez.

No puedo evitar pensar en que necesito de tu compañía. Sin siquiera conocerte y con una lista de las miles de cosas que tengo por hacer. Siempre hay tiempo para pensar en dar un espacio a las cosas que creo me ayudarán a salir a flote y a ser más feliz. Para las personas que uno realmente quiere siempre hay tiempo. Para las cosas que me mueven de verdad siempre queda un momento del día. Para pensar en ti y escribirte algo, esperando que algún día pases por aquí y lo leas...

Para ti siempre tendré tiempo.

21 de noviembre de 2006

No hay silencio


Fotografía: dooda @ Flickr

No hay derecho.

He perdido algo que creía que era mi cable a tierra al finalizar cada día. Es noche, es momento de descansar de todo cuanto soporto durante el día, es momento de desconectarse, de apagar el cerebro hasta el otro día, de aliviar esa sensación de mareo, de recuperar el sueño perdido.

Pero insisten, no quieren irse. Son las voces, las cientos de voces que el inconsciente estuvo almacenando todo el día. Y son tantas que se confunden unas con otras. En el día las escucho en otras personas y me da por creer que están ahí. Pero cuando doy vuelta a mirar, no son quienes creía, son otros.

Duermo poco y mal.

Si al menos pudiera volver a disfrutar el silencio.

20 de noviembre de 2006

Estatura


Me encanta tanto que me sonrias. Estar contigo, mirarte, sostener tu mano... Pero no puedo vencer la frustración de no poder mirarte a los ojos sin primero tener que mirar hacia arriba. Tanto quisiera poder asumir el rol de quien te acoge y protege. Es tonto, lo sé. Y lo hemos hablado más de alguna vez. Te propuse entre bromas ser tu hermano chico. Y es tan curioso que tú no aparezcas en mi vida aún, que en realidad le esté escribiendo a uno de mis tantos miedos en vez de escribirte a ti.

Si algún día apareces, tomaré como un gran desafío ser capaz de aceptar tu propuesta de vivir el resto de tu vida conmigo. No me será facil. Debo primero vencer este miedo tonto de no temer a lo que la demás gente diga allá afuera. Que seas más alta que yo y que no me importe. Que no nos importe.

Sigo buscándote. Y sigo con uno de mis más grandes miedos: el que llegues a estar frente a mí y yo sea incapaz de reconocerte.

Un beso.

18 de noviembre de 2006

No te escondas


Fotografía: forteller @ Flickr

No creo que en realidad me esté sucediendo a mí. O debería creerlo, debería reconocer de una vez por todas que me hace falta un amor. Pero uno bueno, uno con quien pueda compartir infinita comprensión e infinito cariño.

Sigo buscándote.

Me siento solo. Son tan pocas las personas que concuerdan con mis criterios para elegir una mujer para toda la vida. Los veo perseguir, como animales, a quien notan con atributos voluptuosos y exagerados.

Talvez no calzas con lo que todos persiguen. Y te escondes. Dime donde te escondes. Sólo dime dónde y saldré a encontrarte. No es posible que mueran en la indiferencia de los demás una carita escondiendo tantas ganas de sonreir, unos brazos con tantas ganas de abrazar fuerte y unos labios con tantas ganas de experimentar el momento sublime del beso. No puedes seguir pasando tus días muriendo en vida. No puede pasar un día más sin que recibas amor de verdad. Te veo en todas partes y lo noto en tu cara larga, en tu apatía frente a la rutina de todos los días, en cada vez que evitas tener que mirarme. Tu apatía se repite tanto y en tantas mujeres como tú. La entiendo, porque ya perdí la cuenta de los días en que la he vivido.

¿Me sonreirás la próxima vez que nos encontremos?

16 de noviembre de 2006

Mi música, mi sofá... y mi osito


Fotografía: spyzter @ Flickr

Estoy impactado. Es que no puedo creerlo.

Hoy camino a la universidad me subi a un carro del Metro repleto de fotos de mujeres estupendas junto a animales sacados de zoológico. ¿Mujeres zoofílicas? ¡Que alguien me explique!

Luego recobré la calma y pude notar que era una campaña publicitaria de cierta radio. Frases como "mi música, un atardecer... y mi monito" o "mi música, mi sofá... y mi osito" abundaban a lo largo de todo el tren. Claro, recuperé la calma pero aun así me siento preocupado. ¿Será posible que en un futuro cercano me reemplaces por un animal hediondo y cochino?

Si quieres puedo ser tu monito, o tu osito, o el animal que se te ocurra. Personalmente, preferiría ser tu osito. Eso sí tendría que hacerme crecer un poco más la panza...

15 de noviembre de 2006

Entre tus cabellos


Las mujeres de pelo liso quieren tenerlo rizado y las de pelo rizado lo quieren tener liso. Son esas cosas de las mujeres que las hacen tan incomprensibles pero a la vez tan misteriosas. Y es que no hay nada como el sentido práctico de un hombre: para mí una linda cabellera femenina es una linda cabellera femenina y, como tal, merece todo el jugueteo que se necesite para provocar un relajo gratificante que chicas como tú sabrán recompensar ¿no?

Hoy me dejaste un regalito frente a uno de los computadores del laboratorio. En realidad no lo merecía, después de todo ¿qué he hecho por ti para merecer tu aprecio? Pensé en devolvértelo, pero no tenía nombre ni nada... y preguntar a viva voz de quién es este pinche seguramente me habría traído más de una vergüenza. Estuvo entre tus cabellos tantas semanas para terminar como un lindo obsequio frente a mis ojos. Mis dedos tocan lo que alguna vez tocó tu pelo. Pero hay algo que no entiendo: ¿por qué no te atreviste a obsequiármelo en persona?

No importa. Me servirá para recordarte. Aunque si fue un olvido y lo quieres de vuelta, me lo puedes pedir en persona. Pero tiene que ser con una voz que me derrita, si no no te lo devuelvo. Es que una mujer con buena voz gana muchos puntos... ¡en serio! :D

Cuidate.

14 de noviembre de 2006

Pudo ser lindo


Fotografía: Focus Vitae @ Flickr

Hace varios años en una clase de un optativo me preguntaste un par de cosas. El viejo hablaba y hablaba al frente de la enorme sala teatro. Poco y nada entendíamos. Al final me preguntaste algo que había dicho el viejo al comienzo de la clase. Me sonreíste. Finalmente, me diste un caramelo de los que andabas trayendo. Era la segunda clase del ramo. La primera clase no sabía dónde estaba la famosa sala "ALT", así que no llegué, por más que busqué por todo el campus. Orgullo mío de no querer preguntar y preferir valérmelas por mi solo. Hallé injusto que el profesor tuviera tan poca consideración con mi caso a la hora de evaluar asistencia. Con lo que dijo frente a todos sobre la asistencia, para qué quería más explicaciones. Ni siquiera le pregunté. Acepté tu caramelo y para mis adentros agradecí mucho tu atención y tu acogedora sonrisa.

Ya afuera de la sala estaba tan cegado por la rabia e incomprensión del profesor que no recordé el momento que me regalaste ni mucho menos imaginé poder repetirlo contigo al asistir a cada clase y verte. Me vi en desventaja. Imagínate, ya partí con menos nota por asistencia. Boté el ramo.

Ha pasado bastante tiempo ya. Aún recuerdo mi decisión de no seguir en esa clase y me arrepiento. Pudimos haber tenido una amistad increíble.

Si sólo leyeras esta carta y recordaras el momento. Si sólo volviera a tener una nueva oportunidad de poder conocerte...

Tu mirada


Fotografía: Pancho Cornejos @ Flickr

Te sorprendí. No esperabas que te mirara directamente a los ojos... No esperaste que dejara de ser como el común de las personas, que pasa y no mira a nadie. Aunque no te conozco, hoy te hice un pequeño regalo. Y tú me hiciste uno increíble. Correspondiste mi mirada.

Aunque nunca más volvamos a vernos.

Un beso.

La fotografía es sólo referencial. No se me ponga celosa...

13 de noviembre de 2006

Dibujacorazones


Llegué a la biblioteca a estudiar. Sobre una mesa encontré el infaltable publidiario de hoy que tú dejaste. No quise hojearlo demasiado por no distraerme, pero no pude evitar notar en las últimas páginas cómo dibujaste corazones uno tras otro. Podrías haber escogido otra cosa para dibujar, sin embargo dibujaste corazones. Y ahí estaban, tomando prestado el espacio a la programación de la tele. Y la tele está llena de amor. Basta preguntarles a los actores de telenovelas cómo se besan una y otra vez como si nada... Pero talvez poco de eso has experimentado. No son corazones felices, redonditos, bien dibujados. Son corazones toscos, fruto de no tener ganas de nada. Más arriba en la misma página dibujaste unas líneas duras sin sentido. Con eso me queda más claro. Te haría bien un poco de cariño. Me haría bien un poco de eso a mí también.

Estamos en lo mismo, niña. Me llevé el diario que dejaste sobre la mesa y cuando llegue por la noche a leerlo con más tiempo, llegue a las últimas páginas y vea los corazones que dibujaste, te recordaré. Y me volveré a sorprender que, aun sin conocerte, siento que estamos conectados por la misma necesidad de compartir cariño. Talvez hasta sueñe contigo. Talvez algún día me encuentre contigo sin saber que eres tú.

Un beso.

12 de noviembre de 2006

Nuevos vientos


Me escuchaste. Pasó tanto tiempo y no me atreví a hablarte. El daño ya estaba hecho. Reconozco que las cosas no eran como yo pensaba. No has cambiado. Sigues siendo un sol. Tengo fe en que algún día voy a recuperar la cercanía y confianza que compartíamos antes.

Porque te prometí amistad por siempre. Y eso quiero darte.

Aún te quiero. Un beso.

10 de noviembre de 2006

Aires femeninos


Fotografía: Juan Nosé @ Flickr

Desde que viajo regularmente en Metro que me he dado cuenta de algo. Cada vez que viajo en el trencito este, más de alguna vez me he quedado mirando a alguna chiquilla, cosa que no me pasaba en las micros. Arriesgando pecar de superfluo, me atrevería a decir que, o las mujeres se arreglan más cuando viajan en Metro, o efectivamente en Metro viajan chicas más lindas o una mezcla de ambas cosas. Por otro lado, el Metro es más seguro, por lo que tendería a pensar que las chicas se arreglan más porque tienen menos miedo de llamar la atención y ser "abordadas" por sujetos de dudosa reputación -léase delincuentes-. Y esto, unido a mi calidad de "fan" del Metro de Santiago -que ni las goteras ni los andenes estrechos han destruido-, causan que no me cueste considerar cada viaje como una media hora de experiencias placenteras en la que -no importando que vayan mil personas a mi lado- aprovecho de divagar y relajarme un poco, mirando tanta chica guapa. Mirar es gratis...

Así que, si viajas en Metro, ponte linda. Alegrarás mi día.

Cuidate.

9 de noviembre de 2006

Piscina


Mi hermana llegó del trabajo con un DVD que le prestó una amiga. El disco llevaba por título "Divas Live" y era ni más ni menos que un espectáculo enmarcado dentro de una campaña organizada por el canal VH1 en contra de la suspensión de la enseñanza de la música en las escuelas públicas de EE.UU. Ahí me acordé que este tema sirvió hasta para un capítulo de los Simpsons. Y yo creía que era un tema ficticio... El asunto es que sale la Celine Dion y pucha la vieja seca. Idola ella. Mi hermana creo que dijo un par de veces que era una latera, una de ellas mientras se lucía en un dueto de lujo con Carole King. No le hice caso.

El día que empecé a conocer más a doña Celine fue cuando estaba en casa de una antigua amiga. "Espérame" me dijo ella, fue a su cuarto y volvió con algunos discos, entre ellos uno de grandes éxitos, no recuerdo el título. Me lo mostró feliz, se lo había comprado hace poco, sólo por una canción. El disco, de todas maneras, es completamente de lujo y absolutamente recomendable -si te gusta su música, claro-. Mis primeras visitas a su casa eran con música. Escuchabamos Beatles, Enya, Janis Joplin, U2... No entiendo cómo pudimos perder esa costumbre. En realidad, terminamos distanciados. Fue una amistad excesivamente accidentada y finalmente liquidada por una carta como ésta. Una mala elección de palabras y cinco años derechito a la basura.

La última vez que nos vimos fue un día en que hacía bastante calor y no me aguanté el meterme en la piscina de su patio. Paradojalmente, ese día fue uno de los más felices de mi vida. Como si "alguien" quisiera haber marcado el fin de una época con una suerte de compensación por lo que venía después. Actualmente no sé qué será más fuerte, si la nostalgia de pretender que todo vuelva a ser como antes o las ganas de meterme nuevamente en una piscina. Suena tonto. Explicación decente para esto no tengo. Sólo que según el horóscopo, soy un signo de "agua". Sin comentarios...

Mi historia me pesa. Termino siempre cayendo en una nostalgia tonta producto de cualquier cosa que vea o que oiga durante el día.

¿Sabes qué? Si quieres darme un día de felicidad y ayudarme a "matar el fantasma", puedes hacer algo sumamente simple: invitarme a tu piscina. Porfa ¿sí?

Tes bien.

8 de noviembre de 2006

Pretoriano no lo explica todo


Fotografía: Bennet Summers @ Flickr

En muchos cursos exigen saber fundamentar todo lo que se dice. No se puede decir "no podría decirle exactamente por qué". "Es que usted tiene que saber explicar eso..." es lo primero que responden los magister, los doctorados, los Ph. D., en fin, todos esos tipos.

En las presentaciones del taller de creatividad, Miss Flauta nos decía que uno en una organización tiene que ser humilde, pedir ayuda, aceptar con humildad que uno no tiene todas las respuestas. Por otro lado, para el profesor de cierto ramo, importa más que seamos capaces de crear el cuento, de "venderla". Y ambos profesores son del mismo departamento. Curioso.

Recuerdo que cuando estaba en segundo año básico se me ocurrió decir que Dios había creado todas las cosas. Era una clase de Ciencias Sociales, recuerdo.

Si tuviera respuestas para todo, claramente no te estaría escribiendo estas cartas que muy probablemente iran al lugar donde van todas las ideas tiradas al vuelo, todas las palabras sin destinatario, todas las cosas que no son queridas. Si tuviera respuestas para todo, sería feliz, tendría con quien compartir mi afecto sin sentirme como pisando cajas de huevos, sin medir cada palabra que diga, sin sentirme dentro de una camisa de fuerza.

Pretoriano no lo explica todo. Lo que no quiere decir que no explique nada. Algo se puede pelear todavía.

A ver si podemos explicar juntos toda esta bosta que nos rodea...

Tes bien.

7 de noviembre de 2006

Con la masa no hablo


Fotografía: Huasonic @ Flickr

Una de las razones por las que ahora le hablo a un tú es que me aburrió la masa. Tanto va el cántaro al agua. No es mi labor convencer a la masa de una visión personal. No soy ni Dios ni sabio. Aunque por otro lado la masa es bastante idiota. Piensa poco. Es impredecible. Si ya una sola persona pierde el control después de un trago -o unos cuántos-, imagínate de lo que puede ser capaz una masa. Lo que es cierto es que no me llevo con las masas.

Fui feliz durante un tiempo escribiendo como la persona real que mostré. Pero eso ya acabó y ahora me siento mejor escribiéndoTE. Es otra cosa. Desde ahora no pretendo poseer ninguna verdad. En el campo de las opiniones ya no quiero caminar. De la intolerancia de otros me quiero desintoxicar.

Mis cartas van hacia ti. Hacia tí, mujer. Tú evidenciaste mis falencias estos últimos años. A ti quiero hablarte. A ti quiero escucharte.

Pero mis cartas parecieran no ir hacia nadie. O hacia todos, pero ya no más hacia una masa, sino a cada uno. Perdón, a cada una. Porque eso es lo que falta. Eso es lo que nos falta a quienes nos sentimos solos. Odio la soledad acompañada. Y los diálogos de la masa hacia la masa provocan eso; a la larga es esa soledad concurrida, rodeada de gente.

Hecha esta aclaración, ahora sí puedo terminar mis cartas con un beso. Y prometerte algo mejor para la próxima.

Cuidate.

6 de noviembre de 2006

El bolso de nostalgia


Fotografía: barsaat @ Flickr

Hace un tiempo creo haber leído a alguien dar razones para odiar los años 80. Casi al instante respondí que no podría odiar esos años, porque los viví como un niño, en forma muy inconsciente. Todo era juegos y felicidad. Y con eso me quedé, pese a estar enormemente sesgado. El boom de la nostalgia ochentera fue grito y plata y hasta me sentí parte de él, no como una forma de admirar un periodo de la historia que "fue mejor" porque no fue ni mejor ni peor. Fue un instante raro, nada más. Lleno de historias y personajes de culto de los que he ido averiguando más conforme pasaron los años. Luego comentaban sobre el revival de los 90. Ese sí que me va a llegar fuerte cuando aparezca. Porque esos años sí que los viví mucho más consciente. Pensando que ya se acabó el tiempo de la diversión, terminé dejando llevar mi vida sin mucho juicio del camino que estaba siguiendo. Un camino correcto y muy deseable según el a veces sesgado sentido común. Terminé en la universidad y actualmente estoy a meses de egresar. Solo. Resignado a haber perdido para siempre los nexos con personas cercanas. Y siguen desapareciendo. Y sigo perdiéndolos.

Me doy cuenta en estos momentos cómo cada momento es potencialmente nostálgico y como la nostalgia no acabará jamás. Cada lugar visitado, la música que escucho en este momento, cada persona con quien compartí. Todo lucirá distinto mirado a través del prisma del tiempo. Mi reflexión de este momento, estas líneas, sin duda dirán algo distinto en diez o veinte años más. Si finalmente llegué a conocerte o no, si compartimos una tarde de cariño en un parque o hablamos una sola vez para luego ignorarnos. ¿Te atreverías a mencionar qué cosas de hoy mismo te llevarías para incluír en tus memorias? ¿Te llevarías cosas? ¿Te llevarías amigos, lugares, palabras, momentos? ¿Dedicarías parte importante de tu vida a la nostalgia, a tomar en cada momento estos "ingredientes" para crear un gran compendio personal de cosas para llevar a la eternidad?

Parece cuerdo hacerse estas preguntas. Sin embargo, no tienen sentido. Porque el bolso se va llenando solo. Uno no tiene que hacer nada.

Espero que si te llegas a dar cuenta que estoy dentro de tu bolso, me avises. Si sólo pudiera avisarles a quienes llevo dentro del mío, si sólo le encontraran sentido como yo...

Escríbeme. Que estés bien.

3 de noviembre de 2006

No entiendo


Fotografía: Johanna10 @ Flickr

Parece la frase de Humbertito, pero te juro que es cierto. Hoy, hace apenas un rato, estaba de ayudante y encargado de impresión en el edificio del frente del campus y la misma compañera de quien te escribía hace algunas semanas me saludó y la clase pasada del taller me llamó por mi nombre.

Me vine a hacer lo mismo a otra sala. Aquí acostumbra a estar quien fuera una de mis grandes confidentes, con quien pasaba tardes enteras hablando de todo y de nada. Sé que fue mi culpa. Pero la nostalgia ataca sí o sí. Algún día me entenderás.

En la prueba pasada del taller nos preguntaron qué cosas nos sorprendían. Salieron cosas muy frikis. En el sitio web publicaron las mejores respuestas. Publicaron lo que dije sobre que había descubierto un lugar escondido en el campus. Es en las Aulas Lassen, cuando uno entra y hay una escalera hacia un nivel inferior. Al frente, los baños. A la izquierda, unas oficinas. Pero a la derecha hay una reja fea que lleva a un pasillo medio abandonado en forma de caracol. Descubrí con pena que estaban tirados los armazones de unos computadores Macintosh que llevaban a los colegios -me tocó "jugar" con uno de esos cuando estaba en tercero medio-. No quise seguir caminando hacia el interior; qué tal si luego se me aparecía un viejo huraño o algo por el estilo. Por suerte no publicaron algo más terrible que también respondí. Un terror del que me di cuenta en una clase. Es que es impublicable... (tiene que ver con doña ex-angry girl, aunque no directamente).

Hace un par de años en un viaje de misiones la Nachita me recomendó que escribiera siempre pensando en alguien particular. Creo que le haré caso. Espero acostumbrarme a tratarte de tú.

Que estés bien.

2 de noviembre de 2006

De ringtones y huevaditas para tu movil

El fin de semana recien pasado cambié mi teléfono celular. Con la ayudita del crédito de mi hermana y unas lucas que si no hacía algo con ellas desaparecerían sin remedio. Me compré el Nokia 6030. No es la última chupá del mate, no tiene mp4, ni walkman, ni bluetooth ni nada de eso, pero tiene ringtones mp3 (que algunos siúticos de las compañías les llaman "realtones"), pantalla a color y radio. No es estereo, pero se escucha muy bien, incluso puedo esquivar mucha interferencia de las radios piratas, en especial una que no me deja escuchar la Beethoven en la noche (tienen un programa de música new age de lujo).

Y antes de perder el tema, me permito escribir de todo esto a propósito de contar que otra vez me acabo de matar de risa de las compañías que juran de guata que uno va a estar dispuesto a gastar luca quinientos en un "realtone" (y sin mencionar que además cobran por el tráfico GPRS). Por ahora no tengo plata para conseguir algún cable de datos. Así que me hice un fondo de pantalla de mi gatote, lo subí a mi cuenta de la universidad y lo bajé desde el celular vía wap. Así sólo pago el tráfico GPRS, $7 por kilobyte (algo más de US$0.01 para los paisanos que lean esto). Y además me hice un "realtone" con la cortina característica de este sucucho (mejor dicho, del podcast, aunque es casi lo mismo). 30 kilobytes a $7 por kilo... creo que salió más o menos $210 la gracia. Mientras no tenga el cable, y sólo por curiosidad de personalizar de verdad mi teléfono (no con las musiquitas que todos bajan y que les pegan el manso palo), creo que no está mal.

¿O creían que iba a bajar la última bosta de Shakira?

De todas formas, debo conseguir ese cable.

30 de octubre de 2006

El pago de Chile (o la falacia de las mayorías)


La verdad es que ya me da lata escribir de tele. Pero lo que acabo de ver me indigna.

En el programa Morandé con Compañía hay a esta hora una votación para decidir si se queda o se va el personaje de "Popín" (directa mofa al personaje Pin Pon, interpretado por Jorge Guerra en los años 60 y 70 en la televisión chilena). La opción SI gana por paliza.

Tanta alharaca dijo seguramente este patrón de fundo. Ya po, armemos una votación y si a este sujeto de Pin Pon le da la pataleta, le tiro mi mayoría. Y ahí se va a tener que quedar calla'o...

Me indigna el poder que tiene este patrón de fundo de mierda. Me indigna que personajes como Kike Morandé y otros (con la merecida mención de Rodrigo Danús, "el dueño de la farándula" detrás de la productora Broadeyes y de bostas como SQP que hacen pelear artificialmente a sus panelistas por plata y rating) hagan y deshagan en la TV. Me indigna el poco criterio de la gente (aunque, claro, la gente que está votando en este momento es gente que ve Morandé con compañía). Me indigna que se intente validar una mofa como la de "Popín" con una mayoría rancia.

Y para finalizar, ¡me indigna la ingratitud de mi país con sus artistas, mierda!

¡Aguante Pin Pon!

¡Grande Forestín!



Recuerde su infancia con este videíto del unico y gran Forestín, llamándonos a cuidar el bosque. Ahora entiendo por qué un pelotudo de otro país dejó la mansa escoba en unos bosques en el sur hace un tiempo... ¡Allá en su país no había Forestín! XD

26 de octubre de 2006

Es que no podís decir eso


Fotografía: *adri* @ Flickr

...eso del análisis FODA está lleno de lugares comunes, decía el profesor guía. De más, incluso a nosotros cuando estamos escribiendo el informe nos da lata redactar un FODA... dije, sinceramente. Es que no me podís decir eso, dijo el profesor guía, ante todo mi el grupo del proyecto.

Soy peor que una modelo tonta. Hablo y la cago.

Otro día...

Releo las cosas que te escribo y me da miedo de lo que soy capaz de escribir, decía yo. ¿Cómo puede ser que todavía tengas miedo? Tu sabes que te quiero... decía ella. Miedo a querer. Qué tóxico. Miedo a expresar palabras. A ser más honesto de lo que puede considerarse aceptable.


Fotografía: fling93 @ Flickr

Resumen:
No me gusta mentir.
No me resulta.
No la vendo.
Pero no me callo.

24 de octubre de 2006

Infiltrado en Beauchef


Fotografía: Okote @ Flickr

Pensé que nunca lo haría. El asunto es que por buscar a un profesor que me habían recomendado para obtener una información -relativa a algo con lo que no quiero dar lata-, terminé en este extraño mundo. Me infiltré en la mítica facultad de la calle Beauchef (de nuestros queridos amigos los ingenieros de la Chile).

Traté de no quedarme mucho rato mirando los planos. La verdad es que no estaba ni ahí con que la fauna del lugar notara que no era de ahi, y mucho menos que descubrieran mi naturaleza ponticuica (y a musha honrra...) así que pasé rápido. Las instrucciones eran: torre central, octavo piso, decanatura. ¡Decanatura! Esa cosa de las denominaciones rebuscadas. Así que entré por la mítica entrada de Beauchef 850, crucé el patio y ahí al frente, la famosa torre central. No la recordaba, considerando que hace 9 años fui como pingüino a uno de esos tours que les hacen a los de cuarto medio antes de dar la prueba esa...

La torre central tiene dos entradas laterales, y en cada una un limpiapies que decía "ESCUELA DE INGENIERIA". Hubiera jurado que vino un ingeniero de la Chile a llevarse uno de los limpiapiés de San Joaco, porque... ¡eran idénticos a los de acá, el color, el tipo de letra, todo! Voy entrando, y las puertas de vidrio se abren automágicamente. Mish. Ascensor, octavo piso. Llego a la famosa decanatura y le pregunto a la secretaria por el profesor que andaba buscando. Tuve que esperarlo porque estaba en reunión (algo semejante a lo que por aca en el frente ponticuico llamamos "el Olimpo", ya se imaginarán por qué). Al final fue una reunión de cinco minutos a lo más, luego de lo cual me devolví por el mismo camino, pero esta vez caminé hacia el Metro Parque O'Higgins que, si bien es cierto, talvez queda más lejos que Toesca, al menos había harto pasto y harto verde para relajar la vista.

Para finalizsar, debo hacer notar que eso de que en Beauchef no hay mujeres... ¡es un sucio mito, señores! ¡Na' que ver! Eso si espero que para la próxima visita una delegación de chicas me haga una recepción digna de mi persona. Y na de ponticuico, ta muy gastá la talla...

20 de octubre de 2006

No es castellano


Fotografía: Olivia Leigh @ Flickr

¡Veintiseis años sin darme cuenta!

¡Es que no puedo creerlo! O sea que todo este tiempo he estado hablando un idioma raro, que no es castellano, traído de no sé qué lugar perdido de la galaxia (¿de Plutón talvez?). ¡Cuánto tiempo perdido! Con razón dicen que la educación en Chile está como las pelotas. Si hasta en cierto programa de TV del día domingo van escolares a dar jugo. Siempre sucede que a los problemas que uno ve en otros lados no les damos importancia hasta que nos tocan. Y -oh, sí- no me resigno a haber gastado tantos años de niñez en aprender un idioma que es cualquier cosa excepto lo que se habla en todos lados. ¡Hasta un flaite hablando en coa me la gana!

¡Gracias a Dios existe gente tan desinteresada para decirle a uno donde tiene la hilacha y así poder sacarla!

Maravillosa revelación me ha hecho un distinguido docente universitario. Con el saber que dan los magister y doctorados en el extranjero, además de uno que otro Ph.D. por ahi, claro.

Aunque, la firme, yo usaría ese conocimiento en algo más útil que mofarse de un alumno.

13 de octubre de 2006

Esto es una pesadilla



Seguiste tu vida. Yo con la mía. No te odio. Por el contrario, aún te quiero, pero me aguanto. Un día nos volvimos a ver. Nos tratamos como extraños. Y fue tanto tiempo sin vernos, sin hablar de nuestras cosas, que todo se volvió nostálgico. Y los sentimientos aplacados por tantos meses no tardaron en aflorar. Pude volver a decirte que te quiero. Porque todavía te quiero, pese a que hagas como que nunca fuimos dos personas tan cercanas. Nos despedimos.

Ojalá haya sido una percepción mía nada más, pero te oi gritar desde lejos. Era un grito de espanto. Sólo faltaba que alguien pusiera el trozo final de la cinta, como una película de terror de mala muerte, de esas que las hacen en varias partes y al final de cada parte un gran "continuará". Mansa mentira...



Fotografías:
(1): (cc) thelouks @ Flickr
(2): (c) Mareen Fischinger @ Flickr

11 de octubre de 2006

Free Hugs: ¿One size fits all?


Es bueno cuando alguien inventa algo que revive el poder de sorprender. Es como para pensar un poco a lo que estamos llegando. Todo comenzó con un cartelito...

"FREE HUGS was inspired by founder Jason Hunter's mother Mrs. Josephine Clayton Hunter who passed away in 2001. Sitting at his mother's funeral service, Jason listened as almost every speaker shared how Mrs. Hunter loved hugging people and letting them know how much they matter. Touched by the speakers, Jason acted on this inspiration and walked the streets of his hometown, Miami's South Beach, with a sign that simply stated "FREE HUGS". Hence, FREE HUGS was born." (www.free-hugs.com)


El video de la campaña en YouTube ya lleva más de 2 millones de vistas.

Me cuesta creer que algo como esto sea bien recibido "masivamente" en el mundo real. Es lógico que mucha gente va a enganchar con la idea, pero no será la tónica fundamentalmente por el gran tema de la desconfianza. Nadie confía en nadie. Como si fuera poco, influyen fuertemente la cultura que hemos asimilado en nuestras vidas y en la formación de hábitos: hay personas que se incomodan sobremanera cuando las tocan. Si me preguntan a mí, tengo ejemplos de mi vida personal para tirar a la chuña. Desafortunadamente, desde un tiempo a esta parte, este asunto del afecto se ha vuelto cada vez más sexual. De ahí que muchos no enganchen con la idea de abrazar a un desconocido que quién sabe qué está pensando. Y eso crea desconfianza. Más desconfianza. Bieeeen, estamos super bien...


Es bien raro esto. Para hacer una analogía, podríamos decir que es como un servicio público, sólo que no se paga con dinero, sino que con otro abrazo. Pero hay algo interesante: al seguir divagando dentro de la analogía, nos damos cuenta que por ejemplo, en el caso de los baños públicos, uno la pensaría más de dos veces en ocupar alguno y va a preferir casi seguramente el baño de su casa. Teléfonos públicos, ni hablar: uso mi teléfono móvil o en su defecto el de mi casa, que no me tragan la moneda.

Con estos "abrazos gratis" (que en el fondo no son gratis) pasa algo parecido. Usté, lolita, varón, sinceramente... ¿se dejaría abrazar por cualquier persona? Idealmente, cada persona debiera tener una persona cercana a quien querer. No me gustaría abrazarte para después no verte nunca más. Una persona a quien querer para cada ser humano de este podrido planeta debería ser un derecho humano.

Así que esa filosofía de "one size fits all" de la campaña de los abrazos gratis, me van a disculpar, pero como que no la compro.

Apuesto a que muchos que me llevan leyendo más tiempo suponían que le iba a tirar flores a esta idea. Pues no, ya he perdido demasiado tiempo pagando caro cada abrazo desafortunado. O por lo menos hasta que abramos la mente y dejemos de ver un abrazo entre desconocidos como una mera cosa sexual... ¿¡por favor, tanto cerebro se necesita para comprender eso!?

Fotografías:
(1) The Lion Sleeps Tonigth @ Flickr
(2) Kelseys Pics @ Flickr

10 de octubre de 2006

Se vende


SE VENDE ESTE BLOG.
CON AUTOR INCLUIDO.
DAMAS INTERESADAS, FAVOR DEJAR SUS DATOS.


Luego de un par de años...

     - Oye, ese blog del que estábamos hablando el otro día... ¿sigue en venta?
     - Si, todavía. ¡Ese blog siempre ha estado en venta! ¡Lo que pasa es que el dueño original es más terco que una mula y las condiciones que pone son tiradas de las mechas!
     - ¿Y cuáles son esas condiciones?
     - Que el dueño original va incluído y que la nueva dueña sea todo cariño con él y además otras cosas como...
     - Yaaaaa... -interrumpiendo- o sea está cagado del mate, cómo se le ocurre...

2 de octubre de 2006

Podcast #3

Edicion #3 - Octubre/2006
La nostalgia ochentera está llamando: Comerciales de TV en el Chile de los '80 (y que aun no están en Youtube)
Verguenza Ajena: El baile de la Pi.
Agradecimientos, saludos finales y despedida.
Tiempo total: 13:36.



Hace tiempo que no hacía podcast. Aunque esta vez tomé a bien los comentarios que decían que hablaba mucho y eso lateaba. Así que esta es una edición breve y de pocas palabras. De hecho, no hay tema de opinión. Lo único que merece algún comentario es la irracionalidad de la gente que anda en auto por las carreteras urbanas y la pelotudez de la gente de plata de andar regalándole autos a los hijos apenas cumplen los 18 para que se maten en una carretera volviendo de un carrete. Y no me quiero hacer más mala sangre con eso.

Por si acaso, lo de las velitas va en serio.

30 de septiembre de 2006

Si eran tan alegres y shacoteros...


Un grupo de tres jóvenes, alegres, buenos pa' la talla y disharasheros shicos rancagüinos sacandose la recresta en el auto manejando a casi 150 kilómetros por hora. ¡Es que no podís tomar la curva a 150 po' pelota! Luego, en todos los medios se muestran las impresiones de familiares y amigos cercanos al trio de huevas comentando que se trataba de jóvenes alegres, buena onda y buenos pa' la chacota. Cero autocrítica de los familiares. ¡Oh sí, ojalá toda nuestra juventud fuera así de alegre y chacotera! Tanto así de chacoteros que no se toman en serio ni el estar manejando en una carretera de alta velocidad. Algunos no se toman NADA en serio.

Enciendo el amigo TV. En el noticiero nocturno de cierto canal se muestra como un automóvil que circulaba al máximo permitido en cierta zona de la carretera, es adelantado por TODOS los demás autos. Cambio el canal y me encuentro en otro noticiero con un contacto en vivo con la Costanera Norte para mostrar como TODOS los automovilistas circulan a 100 o 120 kilómetros por hora en zona de 80 (foto).

Es en momentos como este cuando pienso qué cultura de mierda tienen los que andan en auto. Se ve que lo que alguna vez dijeron sobre las autopistas urbanas y su control de velocidad al pasar por el pórtico, y lo de la foto y la citación automágica al tribunal quedó en letra muerta. ¡Mierda, que se les tenga que controlar en todo! ¡Pta, si son adultos ya para tener que andar recordándoles todo!

Hoy en la tarde vi como velaban al último pelotudo. Y el comentario que me sigue dando vuelta...

¡SI ERAN TAN ALEGRES...!

26 de septiembre de 2006

Estación Central


Fotografía: (cc) JI Stark @ Flickr

Este será un año de recuento. Un año en que estoy mirando más hacia atrás. Más que los demás años. Este año ha sido para mí el año del Metro. Y que lo entienda quien quiera. El año en que cambié la micro manejada por un animal, pasando por el intermedio del Transantiago -del cual aún quedamos algunos que piensan que va a mejorar-, hasta el siempre bien tomado en cuenta Metro. El Metro es una de las pocas cosas de este mundo que tiene la singularidad de que puede ser tan nostálgico o tan moderno como uno quiera. Desde los antiguos carros setenteros (mal llamados "pan de molde") hasta los nuevos carros de las líneas 4 y 4A. Desde las estaciones de diseño futurista hasta las de muro de mosaicos.

Recuerdo haberle comentado a la Sole mi "nostalgia de Metro". No la entendió mucho.

Cuando era bien chico y viajaba en tren con mi viejo a Rancagua, era sagrado -antes de tomar el tren- bajar a la estación del Metro de la Estación Central a ver los carros pasar. Y era una maravilla. Los carros pasaban mucho menos llenos que hoy en día y todo -absolutamente todo- en el área de los andenes lucía impecable.

Haciendo tiempo, me quedé sobre el pasillo de cambio de andén en Baquedano un largo rato -unos 20 o 30 minutos-. Toda la gente apurada por subirse. Pegando estrellones. Figuritas a cuerda. Miraba los carros. Los que llegan y los que salen. Como cuando era niño. Más al fondo, la insigne gotera que caía justo sobre la señalética de "Salida", y el -también insigne- balde que contenía el agua caída. Viva Chile.

Mientras divagaba, alguien me pregunta ¿pa' donde se hace combinación pa' la Estación Central? Le señalo el andén de mi derecha.

Como si adivinara lo que estaba pensando. Mish.