20 de diciembre de 2005

La perra que me quiso

La Sita Lee escribió el domingo pasado sobre mascotas.

Me recordó mis experiencias con mascotas. En especial una.

Como dirían en 31 Minutos, "lo recuerdo muuuuuuy bieeeeen"... Era el año 99 y nuestra casa propia estaba arrendada a otra familia hasta la semana pasada y era el día de hacer aseo que, por causas del singular estilo de vida de aquella gente de mal vivir (que sin lugar a dudas daría para escribir un post completo), hizo de la jornada algo realmente extenuante, comenzando por el baño que estaba en peores condiciones que un pozo séptico. Teníamos una fiel perrita. Bien quiltra la pobre. Pero fiel al fin y al cabo. El día que dejamos de vivir ahí no pudimos llevarla con nosotros, porque en la "nueva" casa no teníamos espacio para mascotas. Así que se quedó donde mismo. Y el día que volví estuvo dando vueltas alrededor mío toda una tarde. Y todo el rato. La pobre corrió más que en toda su vida. Y guau para allá y guau para acá y otra vez guau... Oscurecía, salía a la calle y otra vez guau, guau y más guau. Memorable. Y harto triste al final.

De los gatos no hablo porque me quieren y yo los quiero por default. Hay varias gatitas en mi historial.

(¿Qué se esperaban?)

[De 44 Shadow Lane]

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