14 de noviembre de 2005

A cabo que ni quería taller

No hubo taller, pero quinta sí.

Llegué a las 12:30. Me sorprendió llegar en menos de media hora en Metro desde Bellavista de la Florida hasta Quinta Normal. Llegué y me encontré con un monstruo de estación.




Luego de mirar el entorno, subí y me quedé en una de las entradas de la estación y me senté mientras llamaba por teléfono a Gentzane y no obtenía nada, pensando en que, para variar, me plantarían. Me puse a mirar a la gente que entraba y pensaba "ya, los que andan con el bolso de notebook o con la carpetita y el logo de Firefox sobresaliendo por arriba son los que vienen del taller". A las 2 y media finalmente apareció doña Gentzane acompañada de algún blogger que no conocía, quien entró a la estación para irse, mientras yo me ponía de pie de tanto rato sentado que no sé cómo no se me durmió una pata.




Así que entramos a la Quinta y conversamos de nada y de todo. Luego de un rato buscando algo para comer nos topamos con el Museo Ferroviario. La entrada era gratis, así que entramos y luego de ver un poco subimos a un tren antiguo, nos sentamos en los asientos del tren y ahí nos quedamos otro rato. Qué lata no haber podido sacar fotos de eso.

Finalmente, me dí cuenta que eran las 5 y algo y ella me dijo que tenía que irse, cual Cenicienta, de vuelta a casa. Qué lata. Me hubiera gustado que siguiera un par de horas más.

Y claro, luego en el Metro de vuelta unos cuantos chistes tipo A (sólo para adultos) me descolocaron un poco, pero al final puedo decir, cual presentador del Juego de la Oca, "prueba superada". Lo pasé chancho (aunque, como es mi costumbre, no monopolicé la conversación).

Y como me prestó el libro Santiago Bizarro de Sergio Paz, el cual tenía ganas de hojear hace rato, y nos faltó sacar fotos, tenemos pretextos, perdón, razones para un nuevo encuentro.

Así que 10 puntos el sábado.

Ahora a seguir estudiando Finanzas.

[De 44 Shadow Lane]

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