4 de julio de 2005

Hace diez años

Rage Against The MachineEstudiando Progmat para el exámen del sábado pasado, paré un rato y puse la radio y sonaba una de Rage Against the Machine. ¿Y qué con eso? Es sólo que cada vez que me quedo pegado con algo del tipo Rage, Nirvana, Pearl Jam, STP, Foo Fighters y similares, comienzo a recordar una etapa que siempre acostumbro a negar. Mi paso por la enseñanza media tuvo cosas buenas y otras que no vale la pena, por el bien de mi psiquis, recordar demasiado. El curso se dividía en un grupo de más menos el 50 por ciento que escuchaba esa música, después le seguía un grupo más chico que escuchaba rap y hiphop, y luego veníamos nosotros, los que no se sabía qué música escuchaban, de los que se hacía bromas sobre sus gustos musicales y que frecuentemente se decía que estaban escuchando el cassette de Cachureos o del Topo Gigio. Berf... Hace diez años yo estaba en 2º año medio y, por estos días, ya estabamos pensando en la historia que usaríamos para hacer nuestro cuento musicalizado para el ramo de Educación Musical. Nuestro cuento se llamaba "N.N. contra los Tres Demonios". Los "tres demonios" no eran más que un profesor de Química, afamado por hacer pruebas perras, un inspector de pasillo y finalmente, claro, el inspector general, contra quien nuestro genérico N.N., representando al joven estudiante promedio, ni brillante, ni porro, lograba vencer a estos personajes y devolver la paz a algún planeta ficticio. Me divertí trabajando en eso. Talvez porque desde chico jugaba a hacerle programas de radio musicalizados a un mono de peluche (sí, tenía un mono de peluche y qué). Mi oso hablaba. Era el único de la cuadra que hablaba. Sin pilas. Y yo super orgulloso. Recuerdo que terminamos el cuento un 15 de agosto. Lo recuerdo perfectamente porque era el día que inauguraban el canal Rock & Pop. Al comienzo trabajamos con una grabadora de mano, pero a la semana siguiente pudimos ir a la casa de un partner que tenía equipo de música y micrófono, y el sonido fue bastante superior, pese a que de todas formas usamos un minicomponente para poner la música la cual se mezclaba con la voz de nuestro narrador y, juntas, vía micrófono, al aparato negro dentro de un rack. Aunque pasó ya mucho tiempo, recuerdo haberme sentido culpable por hablar tanto de nuestro trabajo en los días previos, de que estaba quedando bueno, creando falsas expectativas. Como todos hicimos de todo, en los créditos finales nos costó resolver quién hizo qué. A mí me dejaron de "coordinador de música". El trabajo final me gustó, aunque algunos dijeron que estaba fome. Pese a todo, tuvimos nota 6,9. Nos ganó el grupo que musicalizó con hiphop, con mezclador y todo, en forma impecable y sin pifias como nosotros (fueron los de mejor sonido). En definitiva, era la representación de los dos grupos, los rockeros y los hiphoperos. Me quise conseguir el trabajo de ellos. A la salida de la clase el jefe de ellos me dijo que ya se lo habían pedido de su grupo, pero que me lo prestaría al otro día. Un mes después volví a preguntarle. "No sé dónde dejé el cassette", me dijo. He pensado en subir el trabajo de mi grupo al blog, después de diez años de grabado, musicalizado con los Rage, Pink Floyd y hasta con Donkey Kong Country, por nostalgia, pero está tan plagado de tallas internas que nadie lo entendería.

Para fin de año hicimos un video. Era como la "despedida" del área artística, previa a la segmentación entre matemáticos, humanistas y biólogos. Tengo el de mi grupo y el de otro grupo más. Veo el de mi grupo y me doy pena, no por mí sino por la ropa que usaba y me pregunto qué esperpento usaría la ropa que yo usé en el video (personificando a un joven "normal"). Pongo el otro video y veo al Jorge de ese tiempo y lo comparo con el de ahora y no me explico qué pasó entremedio. Pero ese es otro cuento.

Y ahora estoy tratando de hacer mi parte en lo que es pulir nuestra aplicación web construida en Java para la demo final ante el profesor, este miércoles en la mañana. Y pienso si realmente me gusta esto, tanto como me gustó aquella actividad musical, hace diez años.

1 comentario:

  1. Mi cuento musicalizado de esa época probablemente hubiese incluído mucho The Police y Brian Adams (¿y qué?!). Yo siempre fui del grupo que no se identificaba con ningún estilo en particular, sino que escuchaba ún tutti frutti de estilos. Hasta el día de hoy.

    En fin. No me gusta recordar la época de colegio (muy bueno tu blog, por cierto. No había venido a parar a estos lados)

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