7 de junio de 2005

Al finalizar el temporal

No estaba ni ahí con escribir después de que se me haya pasado. En mi breve declaración de principios del año pasado dije que iba a escribir cuando hubiese reflexionado y ordenado antes mis ideas. Es que eso no tiene gracia. Si voy a mostrarme, que sea al natural, desde las tripas. Podría escribir puro optimismo y confianza en el futuro. Pero así no soy yo. Es mejor ser auténtico. Dicen que la gente valora eso.

Hoy me vine por explícito pedido de la secretaria de Coordinación de Computación a cuidar su oficina mientras todos los que trabajan aquí están en reunión. Me dejaron a cargo de todo. Eso me prueba que al menos soy capaz de inspirar confianza. Y eso -guess what- también se valora, dicen.

Las personas cercanas a mí ya saben que me esfuerzo por darles lo mejor de mí, al punto de hervir en rabia cuando me doy cuenta de que no está siendo así. Soy muy autocrítico y pareciera que aquello está incrustado en mi esencia y, por más que quiero desterrar ese aspecto no me resulta.

Va a parecer raro que lo diga -aunque cada vez menos-, pero me parece que lo mío es tener un poco de ermitaño de vez en cuando. Socializar con otras personas a veces suele ser difícil. Ya no quiero conocer más gente. Me voy a centrar en las personas cercanas y no seguiré perdiendo el tiempo soñando con nuevas amistades. Eso de que hayan locos que quieran tener un millón de amigos ocurre sólo en las canciones. Y claro, para alguna gente soñadora que ande dando vueltas allá afuera.

P.D.: La gente de aquí sí confía en mí, pero la gente que llama por teléfono y se encuentra conmigo atendiendo el teléfono -en vez de la secretaria- como que no confía mucho. Pffff...

1 comentario:

  1. a veces es bueno
    estar solo con tu sombra...

    Aunque
    socializar no esta mal...
    solo hay que
    echarle ganas...

    ResponderEliminar