6 de abril de 2005

Exageración

El mundo parece haber llegado a un estado de tregua temporal en medio del bombardeo mediático producto del fallecimiento del Papa Juan Pablo II. Todo bien, si no fuera porque aquí, en la Pontificia Universidad Católica de Chile están cerrando bibliotecas, salas de computación, y suspendiendo clases a causa de este suceso. El lunes pasado hubo una misa masiva en el templo del campus San Joaquín, tan masiva que mucha gente quedó fuera. Ya me gustaría ver a esa misma gente yendo a misa el resto del año...

Espero no caer pesado pero es que hace rato que no me provocan nada este tipo de cosas. O sea, ya, ok, el sábado pasado cuando se anunció la muerte del Papa creo que de todas formas algo me pasó dentro, talvez porque recordaba y me había visto cuanto documental de la visita a Chile del Santo Padre pude. Y en ese tiempo tenía 6 años y veía las masivas convocatorias a lo largo de Chile en una tele en blanco y negro. Y para qué contar las muchas veces en que en mis preparaciones para la Confirmación o en misiones de la UC comentamos o trabajamos con textos escritos por el Papa. Y el hecho de no haber vivido tiempos en que existiera otro Papa (que no sea J. P. II) también aporta con algo. Todo eso provoca algo dentro de todas formas, melancolía y tristeza el sábado y algo del domingo. Pero sería eso y nada más.

Sucesos como éste ya no me afectan demasiado. Me hice más duro. Me puse una armadura para que los sucesos dolorosos no me afecten. Y si eso falla, evado.

Siento que la Iglesia peca de ingenuidad pretendiendo que todo se arregla rezando. De nada sirve decir en el Parque O'Higgins que "el amor es más fuerte" si atrás los resentidos se agarran a piedrazos. De nada sirven las frases llenas de amor y paz si vamos a seguir siendo los mismos de siempre. Esa brecha entre lo que manda la Iglesia y lo que estamos acostumbrados a hacer por años es lo que ahora me mantiene lejos. El ir a la Pastoral de la universidad a hacer amigos más que a crecer en la fé ya me aburrió y las misiones pasadas me sirvieron para darme cuenta de eso.

Quisiera que el mundo dejara de preocuparse por días y días de esto. Al menos en solidaridad con los que ya no sentimos nada.

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