9 de marzo de 2005

Quiero ser de fierro

Cuando estaba misionando, uno de esos días en que llegamos de misionar (o fue la noche en que se hizo el festival, no lo recuerdo bien), llegamos todos y a propósito de la tenida que nuestra comunera brasilera andaba trayendo, llegó Maca y le advirtió que aquí en Chile no puedes andar con esa ropa, porque los hombres aquí son muy depravados... Creo oportuno declarar que a mí (y no creo ser un "depravado" como dijo nuestra Maca Hazla Piola) me cuesta controlar la mirada y tengo miedo de que "se me note mucho". Es que uno es hombre y... no es de fierro (¿o usté conoce a algún hombre de fierro?).

Una cosa que siempre me ha dolido es cuando una amiga se pone a pololear, y me ha sucedido un sinfín de veces. Y sí, ahora mi coraza se pone cada día más fuerte, pero aún así el día que ocurra de nuevo me voy a sentir menos hombre que el otro, menos varonil, menos atractivo, qué se yo, porque siempre me sucede lo mismo, porque a mí en lo que se refiere a conquistas absolutamente nada me resulta. Don Darwin y su teoría siguen en pie mientras yo voy a caer. Otra vez.

Es que uno no es de fierro...

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