25 de enero de 2005

Relaciones freak padre-hijo

Bien, he vuelto. Saqué la cebolla del radio.blog y puse algo más decente. Recordé en qué caja había guardado los CD (porque todavía no nos cambiamos de casa) y más precisamente que tenía todavía la copia de un CD que me había prestado la Coto, "Songs From Dawson's Creek". Igual de cebolla, pero harto más decente.

La polola de mi viejo ya no vive con nosotros, pero sigue visitándonos cada fin de semana. El sábado pasado mi casa estuvo más que revolucionada, porque a ella se le ocurrió traer a todos sus hijos, 3 chicas teenagers y 2 revoltosos. Al otro día mi viejo me preguntó qué tal me había caído y yo no pude ocultar que me descolocaban un poco, que no estaba habituado a relacionarme con chicas teenagers ni con revoltosos y que me daba lata que uno de los revoltosos anduviera diciéndome cosas del tipo "te gusta la [aquí va el nombre de cualquiera de las 3 chicas teenagers], te caché..."

Pero hay algo que me tiene preocupado. Siento que mi viejo está celoso de mí, que le pueda quitar a su polola... o sea, igual es bastante joven ella, tendrá sus treinta y tantos, le gusta la misma música popera ochentera que a mi, es cariñosa... como yo... en fin. Ayer yo iba a comprar al almacén de la esquina y ella se ofreció acompañarme... pero no pasaron 5 segundos y mi viejo salió a proteger su territorio... o sea, esto ya da pa un buen culebrón... o no? Yo lo disimulé con una risotada. Personalmente sería impensado para mí terminar emparejado con ella... Yo, personalmente, creo que mi viejo está viendo demasiadas telenovelas y le recomendaré que en la tarde se ponga a escuchar música. Es más sano.

En todo caso, es esperable. Yo que no confío muchas veces en mi viejo. Y el ahora en las mismas, desconfiando de mí. Sucesos recientes me confirman que el cariño para mí no está precisamente en mi casa. Pero eso... ya da para otro cuento.

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